Valentina Black lleva años cazando vampiros y enviando chupasangres al infierno. Es experta en estacas, crucifijos y exterminar criaturas de la noche. Lo que no está en su manual de cazadora es qué hacer cuando su próxima víctima resulta ser un vampiro endiabladamente sexy, descarado y con una obsesión enfermiza por su cuello.
Drácula Moretti lleva siglos disfrutando de la eternidad, durmiendo en ataúdes de lujo y bebiendo sangre como todo caballero de su especie. Hasta que una cazadora pelirroja aparece en Brooklyn con la firme intención de convertirlo en cenizas.
¿Su error? Subestimar al vampiro.
Ahora Valentina está encerrada en su castillo, rodeada de murciélagos, sirvientes tenebrosos y un chupasangre que aprovecha cada descuido para acercar sus colmillos a su delicioso cuello.
Ella amenaza con arrancarle la cabeza. Él le ofrece el cuello para que practique.
Ella le lanza estacas. Él le regala rosas negras.
Ella busca la salida. Él aparece en su cama.
Y mientras Valentina planea su espectacular fuga, Drácula planea algo mucho más peligroso: conseguir que su cazadora favorita se enamore de él antes de que le clave una estaca en el corazón.
El problema es que ella quiere matarlo, él quiere morderla y ninguno de los dos sabe qué hacer con esas mariposas en el estómago.
Aunque, siendo sinceros, ¡las de él llevan tres siglos muertas!