Zignum Meiga Entre las dos caras de la luna

Prefacio

_MONSTRUO._

Del latín _monstruum_, del verbo _monere_: prodigio, aviso o suceso sobrenatural que denota una señal de los dioses.

Se dice que el ser humano es la especie más inteligente del planeta y que cada uno es único e irrepetible. A nivel genético es verdad, pero hay algo de lo que nadie escapa y que todos tenemos en común. Algo que se nos va de las manos todos los días sin que podamos hacer nada. Todos moriremos algún día, esa es la realidad que debemos aceptar.

Pese a ello, hay algo que sí se nos permite hacer, y es decidir cómo llegar a ese final inevitable del camino.

Sin embargo, aquí estoy, aún con escasos minutos de vida —o tal vez menos—, pensando en qué habría pasado aquel día si tan solo hubiera jalado el gatillo en vez de pensar en mi propia muerte. Pero ¿qué demonios esperaban que hiciera?

Probablemente algunos dirían que la vida de muchos vale más que la de uno solo, y otros que la vida de un niño vale más que la de un grupo de soldados asesinos. Pero la verdad es que nadie debería decidir sobre la vida de alguien más, ni qué vidas valen más.

Pero nunca fue así, al menos no en mi situación. Indudablemente tenía la vida de todos ellos y la de esa niña en mis manos. "Si tan solo hubiera disparado, ahora ellos aún seguirían con vida". Me repito eso una y otra vez.

Ahora ni ellos ni aquella niña están vivos.

Explosivos atados en su pequeño y frágil cuerpo.

Me cuesta creer qué ser tan abominable y perverso sería capaz de algo así... ¿Qué clase de maldito hijo de perra sería capaz de ponerle fin de esa forma a la existencia de una niña inocente solo para acabar con sus enemigos? Solo se me ocurre una especie.

Claro que somos únicos: los únicos capaces de tanta perversidad.

Pero así es la guerra. Así es este mundo.

No es que odie a las personas, pero odio en lo que muchos llegan a convertirse aun teniendo la elección de no hacerlo.

Hoy se ven tantas injusticias. En las noticias es normal ver que tardan varios años en condenar a un hombre que mató a varias personas a sangre fría, pero tardan menos de tres días en condenar a una madre soltera con tres hijos solo porque robó en el supermercado por necesidad. Era de esperarse que la mujer, al no tener dinero para defenderse como el hombre rico y corrupto, moriría en prisión, dejando a sus hijos desamparados para convertirse en nuevos criminales, producto una vez más de esta cruel y aberrante sociedad.

Y se dice que somos la especie más inteligente.

Pero hay algo más inteligente que vigila nuestros actos como nosotros a los animales. Qué equivocado estaba al pensar que éramos la especie más perversa. Es cierto que puede existir algo aún mucho peor, algo más perverso, de mayor inteligencia y maldad, a un nivel de tales proporciones que tal vez sea de otro mundo. Algo que yace frente a mí, observándome como una serpiente observa a su presa justo antes de devorarla.

Y como dije antes, es inevitable morir. Supongo que este es el castigo que merezco por tomar malas decisiones todo el tiempo, decisiones que me obligaban a tomar desde muy pequeño.

Pero de algo estoy seguro y no me arrepiento: he de morir salvando a alguien más.

Vida por vida, esa debería ser la mejor manera de llegar al final de este inevitable camino.

Sí, esta, sin duda, es la mejor manera de morir.

_Y sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios; y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán. Y la tierra fue contaminada con sangre._ Salmos 106:37-38




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