Treinta Dias Con Los Blackwood

Capítulo 35 — Catherine y Elías

Capítulo 35 — Catherine y Elías

Capítulo 35 — Catherine y Elías

La fotografía permaneció sobre la mesa durante varios segundos, atrapando la atención de los cuatro como si aquella imagen antigua pudiera responder por sí sola a todas las preguntas que todavía no se atrevían a formular. Clara no apartaba los ojos de los dos nombres escritos en el reverso.

Elias Blackwood & Catherine Foster… Juntos.

Había algo en aquellas dos líneas que le producía una sensación extraña, una mezcla de reconocimiento y desconcierto que no conseguía explicar. No era solamente saber que su madre había conocido a un hombre al que Eleanor había considerado lo bastante importante como para guardar fotografías y documentos sobre él.

Era la forma en la que los nombres aparecían unidos, como si aquella relación hubiera sido algo que alguien hubiera intentado esconder durante mucho tiempo. Clara pasó lentamente el pulgar por el borde de la fotografía y levantó la mirada.

—¿Cuánto sabíais de esto? —preguntó, dejando la fotografía sobre la mesa sin soltarla del todo, como si temiera que alguien pudiera llevársela antes de que consiguiera entender qué significaba.

Sebastián sostuvo su mirada.

—No lo suficiente. —Apoyó ambas manos sobre la mesa y se inclinó ligeramente hacia los documentos—. Sabíamos que Elías había tenido problemas con nuestro padre, que había cosas que Eleanor nunca quiso explicarnos y que algunos documentos habían desaparecido de los archivos familiares. Pero Catherine Foster no formaba parte de nada que nosotros conociéramos.

Clara sintió que la respuesta no hacía más que aumentar sus preguntas.

—Entonces tenemos que descubrir quién era para él.

Rowan tomó la fotografía y volvió a examinarla por ambos lados.

—Creo que ya sabemos que era algo más que una conocida. —Su expresión se volvió más seria mientras observaba nuevamente los nombres—. Nadie guarda una fotografía así durante tantos años si no significa algo.

—Eleanor sí guardaba cosas que significaban mucho para ella. —Finn apoyó una mano sobre el respaldo de la silla de Clara—. El problema es que parece que nunca tuvo intención de explicarnos qué significaban.

—Quizá no quería explicároslo a vosotros. —Clara inclinó ligeramente la cabeza, sin apartar los ojos de Finn.

Finn dejó escapar una respiración corta y bajó la mirada hacia ella.

—Eso empieza a ser bastante evidente. —Se pasó lentamente una mano por la mandíbula, como si aquella posibilidad le resultara cada vez más difícil de ignorar.

—Y quizá deberíamos dejar de asumir que todo lo que Eleanor escondió estaba relacionado con nosotros. —Rowan giró ligeramente la fotografía entre los dedos, observando el reverso antes de volver a mirarla.

—Eso es exactamente lo que llevo intentando deciros desde que empezamos. —Clara apoyó una mano sobre los documentos, reteniendo una de las hojas antes de que se desplazara sobre la mesa.

—Entonces busca con nosotros. —Sebastián deslizó una carpeta hacia ella y mantuvo la mano sobre ella durante un instante.

Clara levantó los ojos hacia él.

—No. —Negó lentamente con la cabeza mientras acercaba la carpeta hacia sí—. Esta vez no quiero que busquemos conmigo mientras vosotros decidís qué puedo saber. Quiero que busquemos juntos y que, si encontramos algo, lo leamos juntos.

Sebastián permaneció en silencio unos segundos y después asintió.

—De acuerdo. —Aquella sencilla respuesta consiguió aliviar algo dentro de Clara.

No, porque significaría que confiaba completamente en ellos. Pero al menos ya no sentía que estuviera intentando abrir una puerta mientras tres hombres permanecían detrás de ella sujetándola para impedirle entrar.

Volvió a revisar las hojas. Había anotaciones de Eleanor, referencias a fechas, algunos nombres y varias páginas que parecían corresponder a cartas que habían sido conservadas durante años.

Algunas tenían manchas y bordes deteriorados, como si hubieran pasado demasiado tiempo guardadas en algún lugar donde nadie esperaba volver a encontrarlas.

Clara tomó una de ellas y la acercó ligeramente hacia la luz.

—Aquí hay algo. —Señaló una de las líneas con el dedo.

Rowan se acercó inmediatamente, apoyando una mano sobre la mesa.

—¿Qué has encontrado?

Clara levantó la hoja para que pudiera verla, manteniéndola entre ambos.

—Una fecha. Es anterior a mi nacimiento.

Sebastián se colocó al otro lado de la mesa y apoyó las manos sobre el borde.

—¿Qué fecha?

Clara recorrió las líneas con el dedo hasta detenerse en una de ellas.

—Noviembre.

Finn frunció ligeramente el ceño y se inclinó hacia delante.

—¿Y qué pone?

Clara siguió leyendo. Al principio no comprendió lo que estaba viendo, pero después encontró una palabra.

Catherine.

Su respiración se detuvo durante un instante.

—Es una carta. —Clara apretó ligeramente el papel entre los dedos.

—¿De quién? —preguntó Rowan, inclinándose un poco más hacia ella.

Clara le dio la vuelta al papel y recorrió el reverso con la mirada.

—De Catherine.

El silencio fue inmediato. Sebastián extendió la mano hacia la carta, pero Clara negó lentamente con la cabeza y la retiró hacia sí.

—No. —La sujetó con más fuerza entre los dedos—. La leo yo.

Ninguno de ellos discutió. Clara respiró profundamente antes de comenzar. La letra era diferente a la de Eleanor, más irregular, más inclinada, y en algunas partes parecía que quien había escrito había tenido que detenerse varias veces antes de continuar.

Querida Eleanor:

No sé si debería escribirte, pero ya no sé a quién acudir.

Clara tragó saliva. Finn apartó la mirada durante un instante y Clara continuó.

Elías dice que todo saldrá bien.

Dice que hablará con su hermano y que no permitirá que nadie decida por nosotros.
Quiero creerle.




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