Jardín de tulipanes [bl]

Capítulo 34: El inevitable

Luna Plateada solo era un club juvenil, pero no había día que no estuviera abarratado de gente; sobre todo los fines de semana, cuando la cola de la entrada abarcaba tres cuadras completas. Aun sabiendo que había probabilidades de no poder entrar, las personas estaban dispuestas a esperar y solo veían con ojos envidiosos a los cuatro chicos saludar al portero y entrar al lugar sin mucho esfuerzo.

Los chicos se dirigieron a su mesa habitual, cerca de la pista de baile. Esa mesa siempre estaba reservada para ellos y, aunque no aparecieran, seguiría sola sin nadie que pudiese sentarse en ella. Acababan de tomar asiento cuando alguien interceptó a Azariel y lo cogió del brazo. El pelinegro se dio la vuelta confundido y un poco molesto por el atrevimiento, hasta que se dio cuenta de la responsable y no pudo evitar sonreír.

—Hola, Britany —saludó a la chica de larga cabellera rubia que iba vestida con un short corto plateado, botas altas negras y un top de lentejuelas que le hacía lucir la figura.

—No puedo creer que te haya encontrado aquí —sonrió alegremente—. ¿Han venido a disfrutar un rato?

—Es el cumpleaños de mi primo —dijo, señalando a Cedric, quien levantó la mano a modo de saludo y sonrió dulcemente, causando que Britany se sonrojara.

—¿De verdad? ¡Feliz cumpleaños! —felicitó la rubia con sinceridad.

—Gracias —contestó Cedric cortésmente.

—¿Un cumpleañero? —habló una chica de cabello corto castaño que estaba al lado de Britany, pero que se había mantenido en silencio hasta ahora—. ¿No les gustaría celebrarlo en nuestro reservado?

Azariel observó a la chica alta y esbelta de piel trigueña; tenía una vibra tranquila y elegante. Le pareció haberla visto en alguna parte o, quizá, simplemente le recordaba a alguien.

—Mila Curtis —mencionó Alea, que casi estaba dejando de respirar—. ¡Soy tu fan! Cuando modelaste esa chaqueta gris plata, te veías como una reina guerrera de la luna, fue tan maravilloso. ¿Puedo tener tu autógrafo? —preguntó bastante adulador.

Cedric puso los ojos en blanco y Zen sonrió al ver al rubio tan emocionado. La modelo Mila sonrió delicadamente, pero Azariel, que estaba más cerca, notó sus orejas enrojecidas.

—Qué tierno —halagó la chica—. No tengo bolígrafo ni papel, pero me puedo tomar una foto.

Azariel tenía miedo de que su amigo se desmayara después de verlo amortiguar un grito. Rápidamente sacó su móvil y le pidió a Zen que les tomara una foto.

—¿También han venido a celebrar?

—Sí, Mila insistió en llevarme a celebrar por mi primera firma con una marca internacional —anunció Britany con un poco de vergüenza.

—Eso es grandioso —se alegró el pelinegro.

—Lo sé, lo sé. Aunque aún soy una novata, una marca de gran prestigio mundial que es muy meticulosa para escoger a sus embajadores me ha elegido a mí. ¿Podrías creerlo? —sonrió la rubia; se notaba que estaba feliz por la oportunidad.

—Eres buena —la contradijo Azariel—. Eres capaz, solo debes tener más confianza en ti misma.

—Además, es el nuevo lanzamiento de Lady Green. Cada pieza que ella crea es realmente hermosa, estoy tan emocionada.

Azariel casi se atraganta con su propia saliva, Cedric se enderezó en su asiento y a Alea se le congeló la sonrisa.

—¿Quién dijiste? —preguntó Cedric.

—Lady Green, de la marca "DD" —aclaró sin comprender—. ¿Por qué?

—No es para el lanzamiento de "Eclíptica", ¿verdad? —mencionó Alea.

—¿Cómo lo sabes? —se extrañó Mila—. Solo los modelos que han firmado saben el nombre de la colección.

Britany rápidamente vio a Azariel, que tenía una mirada compleja, y de pronto comenzó a dar saltitos emocionados al darse cuenta de lo que estaba sucediendo.

—¿También te firmaron a ti, verdad?

Azariel solo hizo una mueca; aún no había firmado, pero sabía que su tía no se iba a detener hasta que aceptara ser su modelo. A diferencia de Cedric, su madre era muy caprichosa e insistente.

—¡No puedo creerlo! Me encanta, me encanta —gritó la rubia emocionada—. Compartiremos escenario de nuevo, aunque con esa cara no podría imaginarme un modelo mejor.

—Sí, supongo —sonrió Azariel un poco incómodo—. ¿Podrías por favor mantenerlo en secreto? Aún no he firmado el contrato y no quiero que nadie se entere hasta que me haya decidido.

—¿Por qué? —preguntó Britany asombrada.

—¿Acaso los términos del contrato son diferentes solo porque eres un novato? —interrogó Mila con comprensión—. Puedo prestarte a mi abogado para que te ayude en eso.

Ni siquiera se atrevería a demandar a su tía y claramente no era por eso. Antes de que se hicieran una historia equivocada y el prestigio de "DD" se viera involucrado, decidió que lo mejor era ser sincero.

—En realidad, no quiero ser modelo. La aparición en la revista no fue planeada, solo quería sacar del apuro a un conocido que me pidió un favor —aclaró—. Jamás me ha gustado llamar la atención, es bastante estresante.

Las dos chicas se miraron una a otra y entonces Mila suspiró y sonrió dulcemente, como una mentora instruyendo a un junior.




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