La bruja de porcelana 02: Inquebrantables

XL. Tercera opción

Emil sentía todos sus músculos agarrotados, de vez en cuando un calambre recorría alguna de sus extremidades y sus dientes entrechocaban. Era consciente de que sus hermanos le habían salvado la vida, más que eso el alma. Tenía que aprovechar el momento ahora, mientras Cassian todavía intentaba recuperarse de esta variable inesperada. No había tiempo que desperdiciar, tenía que comenzar el hechizo ahora y, sin embargo, dudaba.

El espectro acudió a su lado.

—Hazlo. No hay otra forma —dijo mirándole a los ojos.

Era un espejo, una imagen que jamás volvería a reflejarse.

—Lo perderé todo —respondió entre dientes o al menos lo intentó, pues sus dientes continuaban castañeando

—Lo harás de todas formas. Solo que así todos ganaran algo.

Tenía razón. Al fin ganaría a Cassian, el mundo quedaría libre de su influencia y… ¿entonces qué? No sentía que hubiera un futuro, no uno que valiera la pena. Debía haber otra forma.

Estuvo un par de segundos pensando, cuando se le ocurrió una idea. Nadie terminaba de entender la capacidad que tenía el medallón. Al principio, parecía solo un relicario que guardaba un alma, pero había logrado transportar a sus guerreros y ser una extensión de sus poderes. Quizá… quizá podían coexistir dos o más almas.

Miró por última vez a su amigo y no esperó a que le refutara la idea con algún argumento lógico. Emil no estaba dispuesto a perder.

Ignorando el dolor que recorría su cuerpo se puso en pie y con toda su fuerza levantó el suelo del castillo y lo estampó contra Cassian. Sus hermanos estaban sanos y salvos, dispuestos a seguir luchando.

Will palmeó el brazo de Emil indicándole que volvía a estar bajo su mando. Emil les indicó las nuevas posiciones deberían tomar y entonces se adelantó hacia su peor enemigo.

Cassian todavía estaba en el suelo. El golpe había desvanecido su escudo de una vez por todas. Al escuchar los pasos de Emil, se puso de pie de un salto y cansando ya de los jueguecitos decidió utilizar su verdadero poder. Mientras evitaba una flecha comenzó a utilizar las fichas desperdigadas por su tablero.

Emil se acercaba a él salmodiando algún tipo de hechizo que no él reconocía. Con un chasquido de sus dedos, un ejército de Magics comenzó a moverse, muy pronto llegaría a rodear a los cuatro tristes guerreros y nuevamente Emil estaría aislado. Mientras tanto, Cassian tendría que defenderse de los impertinentes

El brujo maldito lanzó una ráfaga de hechizos, todos se desvanecieron antes de llegar a Emil y sus compañeros. Los tres que iban a pie saltaron contra él impulsados por el viento. Molesto, Cassian, volvió a cambiar el juego y se trasportó atrás de Emil.

El guerrero se anticipó y sacando nuevamente su espada lanzó una estocada hacia atrás. Cassian no logró materializarse y la espada no atravesó nada. Era sorprendente lo mucho que había cambiado el guerrero. La última vez había estado tan perdido, tan asustado. Era como una marioneta que estaba cumpliendo a la perfección con su plan. Había una extraña niebla verde rodeándolo y salmodiaba las palabras mágicas con más fuerza

Cassian terminó detrás del maldito arquero. Federico no anticipó esa jugada y en poco tiempo se vio alzado por los aires por el brujo maldito. A Cassian le encantaba el dramatismo, pero sobre todo el miedo. Amaba matar, pero amaba más que nada observar la cara asustada de su víctima, por eso, se tomó el tiempo de mirar a los ojos a Federico que se retorcía intentando soltar su cuello de entre sus manos.

El brujo le hizo una señal de silencio y sopló suavemente sobre el rostro del arquero. El Inquebrantable intentaba no respirar, pero las partículas negras estaban por todas partes, en cuanto tocaran sus labios o la mucosa de la nariz, el hechizo se completaría. Estaba tan cerca… y de pronto el suelo cedió bajo sus pies.

Cassian logró detener la caída, pero estaba furioso. Se estaba cansando del juego. Comenzó a condensar en su interior el poder del Caos. Mientras tanto los primeros guerreros Magics llegaban a la batalla.

Los cánticos de Emil se escuchaban cada vez más fuertes y los ataques de sus guerreros se volvieron más insistentes. Uno de los espadachines estaba entretenido evitando los ataques de varios Magics, el arquero disparaba sus restantes flechas con una rapidez asombrosa. Cassian se prometió que no lo mataría, encontraría la forma de someterlo como su nueva mascota.

Frente a él valientemente se paraban dos Inquebrantables, un hombre alto y grueso y otro más delgado y joven. Al mismo tiempo, ambos volvieron a acosarle con sus molestas espadas.

Cassian dejó escapar el poder que almacenó y los dos guerreros y todos los demás salieron volando. Aprovechando la oportunidad cargó el suelo de energía electrizante, así que todos los cuerpos se vieron acosados por la belleza de la electricidad.

Cassian emitió graves carcajadas hasta que se fijó que el único que le importaba no estaba. Intentó darse la vuelta, pero una espada le atravesó el costado.

El dolor inesperado le golpeó, dejándole sin aliento. Una mano intentó rodearle el cuello y el viento mismo lo obligó a doblar su cuerpo hacia atrás. La espada se clavó más profundo y pudo sentir como la punta atravesaba su cuerpo.

—No llegué tan tarde como pensabas —susurró su enemigo.




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