¿Se podía ser más tonta? La pregunta le acosaba mientras su mente se disociaba una y otra vez de la realidad. No solo había estropeado el plan una vez, sino dos y eso le había costado la existencia a Emil. La cruda verdad hacía que cerrara los ojos y se retorciera, intentando negar lo inevitable.
Era apenas consiente de que Cassian le estaba hablando y que algo se cerraba entorno a su garganta. El aire se negaba ya a entrar en sus pulmones, pero a Maude ya no le importaba. Había perdido.
El medallón no había soportado la presencia de dos espíritus, menos uno tan grande y poderoso como el de Cassian. Se había producido una lucha interna y aunque, su amigo, su fantasma, Emil, había luchado, había sido vencido. La poca fuerza vital que tenía fue usada por el brujo maldito para escapar de su prisión.
Ella no solo le había fallado una vez a su amigo, sino dos. Cuando él murió hace cinco años protegiéndola, le había hecho la promesa de vengarlo y ahí estaba… fracasando de nuevo. Condenando a su amigo a la nulidad. Desaparecido para siempre. Sin… nada…
Miró por última vez al cielo esperando una última imagen de su madre, o de su hermano, de Emil… Sin embargo, lo único que vio fue un punto negro que parecía acercarse. Podía tratarse de un espejismo ocasionado por su agonía, pero tomó forma humana.
Su mente se activó de pronto. Sentía que ese era uno de sus hermanos. Ella podía estar condenada, pero no merecían el mismo destino las personas a su alrededor. Sin perder de vista su objetivo realizó un encantamiento entre dientes. Cassian le propinó una bofetada que hizo que su labio se partiera, pero eso no le importó.
El viento cambió la trayectoria del guerrero y cuando Maude se aseguró que iba en la trayectoria correcta, volvió a dejar caer su cabeza, aunque su cuerpo terminó contorsionándose por una risa histérica.
Duncan se incorporó a la lucha poco después de que Leaf perdiera el combate contra Cassian. Su intención fue intentar proteger a Emil, que parecía continuar vivo. Sin embargo, los Magics que pronto lo rodearon no estaban de acuerdo.
Luchó contra ellos más con evasivas que en un verdadero combate, lo que quería era acercarse a Will que estaba tan rodeado como él. Necesitaban salir de allí, ganar ya no era una opción, lo único que podían hacer era huir.
Evadiendo una lluvia de tentáculos de apariencia pegajosa, rodó por el suelo hasta posicionarse a unos dos Magics de Will. Fue fácil para él utilizar sus cuchillos en unos rápidos movimientos venciendo a uno de los Magics y Will se encargó del otro con relativa facilidad.
—Tenemos que salir de aquí —gritó Duncan colocándose espalda con espalda con Will, que volvía a asumir las funciones de comandante
—Lo sé —respondió Will defendiendo de un atacante a Duncan —. No podemos dejar atrás ni a tu hermano, ni a Emil.
Duncan asintió con severidad, intentaba no pensar en su hermano porque su seguridad siempre le ponía los nervios de punta. Era consciente de que los dos eran guerreros, pero no podía tolerar la idea que estuviera herido o peor aún muerto.
—¿Qué tan lejos están? —preguntó uniéndose con Will para despachar a otro Magic.
—Emil cayó cerca de las estacas con cabezas, Federico estaba en el techo y Leaf…
Will hizo una pausa, mientras se defendía de un hechizo de hielo. El encantamiento del escudo era muy bueno.
— No tengo ni idea donde está Leaf —dijo.
Duncan intentó hacer memoria, pero lo único que recordaba era los dolorosos calambres que no dejaron que su cuerpo se levantara hasta hace unos diez minutos después. Estaba agradecido de haber caído en el interior de un edificio y no haber quedado a merced de los Magics.
Como respondiendo a la pregunta de Will, el siempre oportuno Leaf, cayó con gran estrépito contra nada menos que Cassian. Esto por supuesto dejó estupefactos a Duncan y a Will, pues, aunque no disfrutaron del espectáculo, sí que se sorprendieron cuando los Magics de pronto se quedaron quietos, como pequeños soldaditos de madera. Los dos no desaprovecharon la oportunidad y despacharon a los cuatro Magics con los que luchaban. Eso les dejó campo abierto para correr a auxiliar a Emil y a Leaf.
—Iré a buscar a tu hermano. Encárgate de que Leaf y Emil salgan a la plaza. Nos reuniremos allí y saldremos de este maldito lugar.
Puede que Maude estuviera dispuesta a morir en la misión, pero Marshal, no la iba a dejar. Su madre había sido clara sobre no evitar la misión, pero no dijo nada respecto a sacarlos de ahí.
Cuando Cassian rompió el medallón y rompió el disfraz de Maude, Hawise se paró de su asiento y maldijo por todo lo alto. Marshal se apresuró para convencerla de que haga algo.
—¡Sácalos de ahí! —gritó intentando hacerle entrar en razón.
—¿Para qué?
—Para que Cassian no destruya más tu red. ¡Sácalos!
Hawise le miró enfadada.
—¿Ya lo habías planeado? —cuestionó.
—¿Qué fallé el plan! ¡Claro que sí! —respondió irónico —. Planee que no murieran como estúpidos. Will llamará tu nimbre cuando encuentre un momento.
Hawise bufó, pero volvió a tomar asiento, enfocándose en la bola de cristal.
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Editado: 03.10.2026