La cafetería de Elena

EPÍLOGO

Gracias por acompañarme

Queridos lectores:

Si llegaron hasta estas últimas páginas, quiero darles las gracias de todo corazón.

Gracias por haber acompañado a Elena y Marcos en cada momento de su historia. Por haber reído con ellos, sufrido con ellos, esperado sus reconciliaciones y creído en su amor incluso cuando parecía que todo estaba perdido.

Esta historia nació de la imaginación, pero mientras la escribía, sus personajes fueron cobrando vida poco a poco. Elena, Marcos, Tomás y Victoria se convirtieron en parte de este pequeño mundo que hoy me cuesta despedir.

Espero que al llegar al final hayan sentido que todo valió la pena.

Porque, al final, algunas historias no se tratan solamente de encontrar el amor.

También se trata de luchar por él, aprender a perdonar, superar las heridas y descubrir que, después de las tormentas, todavía puede existir un lugar al que podamos llamar hogar.

Gracias por cada lectura, por cada comentario, por cada palabra bonita y por regalarme un poquito de su tiempo para conocer esta historia.

Gracias por dejarme entrar en sus corazones a través de mis palabras.

Me despido de Elena y Marcos con una sonrisa, sabiendo que su historia terminó donde debía terminar: juntos, rodeados de amor y comenzando una nueva etapa de sus vidas.

Pero para mí, como escritora, esto no es un adiós.

Es simplemente el final de una historia y el comienzo de muchas otras que todavía viven dentro de mi imaginación.

Gracias por leerme.

Gracias por estar.

Y gracias por creer en mis historias.

Con mucho cariño,

Loreley




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