Regreso A Villalebu

CAPITULO 4

“EL FORASTERO HA LLEGADO

¡AL PUEBLO !

Mirza sonrió, aliviada

tomando su brazo

Ricardo no

José María… tampoco

sujetando la maleta y el rostro

sin mayor expresión

Porque en ese momento lo entendió

No había sido recibido

Había sido… aceptado

Y no era lo mismo

Mirza lo llevó al interior de la casa

Ricardo y Antonio guardaron silencio, pero el recelo era evidente

Aunque, en realidad… quien más lo sentía

era Antonio.

José María se encontró dentro de una casa detenida

en el tiempo

De esas que parecían no haber cambiado desde los años ochenta… o noventa

Libros…muchos

Apilados, abiertos, olvidados

Una radio vieja que apenas lograba atrapar alguna que otra emisora argentina entre interferencias

Y un cuadro…

Un matrimonio ,ambos de mirada firme

“Sus padres”, pensó

—Voy a traer algo para beber —dijo Mirza,

y desapareció en la cocina

El silencio cayó pesado

Antonio avanzó hasta su sillón, junto a la radio

tomó asiento sin dejar de observar

al recién llegado

Lo miraba como quien busca algo en la memoria…

una cosa que no terminaba de convencer del todo

Había un detalle que sí recordaba

El cabello oscuro.

Y los lentes

señaló

—Tu padre… sigue con sus temas a la vista, parece…

José María sintió el peso de la frase

Pero no dudó

—Bueno… algo de eso es cierto —respondió con una leve risa—. Supongo que resultó hereditario ..

dijo quitandolos y achicando los ojos

para enfocar

Una risa ligera

Natural

mal ensayada

En ese momento, Mirza regresó

—Ten, papá… José María…

Ambos agradecieron

José lo dejo a un lado

aquel vaso

Y entonces…

Viendo a Antonio apenas más relajado,

José María avanzó.

—Mi abuela … le envió una carta

Sacó el sobre de su bolso y se lo entregó.

Antonio lo tomó… sorprendido

—Vaya… no veía una carta de mi tía desde hace cuanto…

Se levantó y caminó hacia la ventana

La luz del exterior le dio de lleno mientras abría

el sobre

Y comenzó a leer

“Querido Antonio

Sé que hemos estado ausentes de tu vida

nos imaginamos que tu matrimonio siguió su curso…

y que decidiste quedarte alla

tu sobrino, José María, ha decidido pasar

un tiempo contigo

Quiere conocer las tierras de sus bisabuelos

en Sudamérica..

Te pido que lo recibas y lo guíes…

Últimamente anda con ideas algo…

confusas respecto a él y su futuro

Escríbeme cuando puedas, para saber si ya ha dejado

esas locas ideas…

con afecto

Tu tía Carla.Ruiz Oviedo de O.”

El silencio se volvió absoluto

Antonio terminó de leer

No bajó la carta de inmediato

Clavó su mirada en José María

Más fija

profunda

José María sostuvo el gesto

Sin moverse

Sin fallar

Un segundo más… y todo podía romperse

Pero entonces

Antonio dobló la carta con calma

—Bueno… —dijo finalmente—. Esto aclara todo

Una pausa.

—Por favor…¡ Sé bienvenido sobrino !

lo miró directo

José María sonrió

Había dado el primer paso

Había logrado llegar y no a cualquier parte

¡a la mismísima casa de los Oviedo !

_ven José..

ella le habló desde el pasillo

el llegó hasta la que sería su habitación

en aquella casa

Mirza terminaba de poner las cobijas

cuando él entró

_ permiso …

Sin decir mucho, se acercó a ayudarla

—Espero te guste estar acá… —dijo ella - sinceramente, todavía encuentro raro que hayas venido hasta aquí ..

No había juicio en su voz

Solo curiosidad

Él entonces la observó

Se veía tranquila sincera , sin dobleces

La vio acomodar las almohadas y luego girarse hacia él, casi con un tono maternal.

—Te recomiendo no abrir las ventanas

en la noche o los zancudos no te van a dejar dormir…

¡Esta es la mejor época para ellos !

José María sonrió apenas

pensando

"Creo que eso sería lo menos malo que me podría

pasar acá …"

—Supongo que no has comido —continuó ella Ven a la cocina, te serviré almuerzo

Él asintió…

pero no la siguió de inmediato

Se quedó sentado en la cama

Miró alrededor

"¿Cómo pudo mi madre vivir aquí veinte años…

y peor ahora querer volver?"

negó con la cabeza mientras

Guardaba la maleta bajo la cama con cuidado.

Y luego salió

En la sala, Antonio releía la carta

Pensativo

No era desconfianza…o si quizás

Pero algo no le dejaba tranquilo según su lógica

Ese muchacho ¿por qué vendría hasta acá ?

y las respuestas podían ser solo dos

estaba escapando de algo vergonzoso

o quizás de algo peor

Y su primo Carlos …

había pensado en ese lugar olvidado

para esconderlo

En él… para vigilarlo

se llevó la mano al mentón

mientras guardaba el papel

—¿Padrino… ¿Estás bien?

Ricardo apareció

Antonio lo miró

Siempre le sorprendía lo grande que estaba

Solo le faltaba una cosa

madurar.

—Vas a tener que estar cerca de él —dijo _Orientarlo… quizás escucharlo

—Yo no quiero cuidarlo —respondió Ricardo

sin dudar—además . ¡No me gusta !

Sus ojos se endurecieron

Antonio no discutió

—No voy a repetirlo y por favor tráeme un té…

¡quiero leer otro rato !

Ricardo se fue sin decir más

En la cocina…

José María miraba el plato frente a él

con curiosidad

—Está bueno… ¿qué es?

preguntó

Mirza rió

—Charquicán. Y no sé cómo lo harás, pero acá no vas

a encontrar lo que comes en España

Él rió con ganas mientras decia

—En la vida todo es enseñanza… algún día escribiré mis memorias y pondré




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