“ PASOS A SEGUIR”
Lunes ,en la mañana
_ Entonces ¿ vas a ir siempre al haras ?
jose María dijo que si
_ veré venir antes para ayudar a cuidarlo
mirza le sonrió mientras ya levantaba la mesa
don Antonio andaba en san Martín con Emiliano
al parecer esperaban que pudiera ver un especialista
lo más pronto posible
les inquietó nuevamente verlo despertar
y gritar en la madrugada
en eso José María salía cuando
_ don Baltazar, Huerta…
mirza fue a abrir la puerta
al rato sentados todos en la sala
huerta un tanto tímido
en verdad le parecía estar molestando
José María lo notó
pero no dijo nada
don Baltazar traia un recado de lineros
_ que te tomes la semana ya la contabilidad está al día
pero de seguro eres mas necesario acá
bueno espero don Antonio no le incomode lanuestra presencia !
ella negó
_ mi papá ahora no está pero no se preocupe
y gracias de verdad…
él solo se puso en pie
_ bueno espero el muchacho se reponga y tu Obando
el próximo lunes allá sin falta y cualquier cosa me encuentras en el haras con su permiso señorita Oviedo..
Huerta fue a ponerse en pie
_ con su permiso.._ repitió el
Mirza los fue a dejar afuera
pero José María
_ eh .. Huerta…¡espera!
y ahi iban
caminando en la plaza
charla común entre amigos
pero él
nervioso y preocupado
y huerta
_ si te hace falta ven un día a la taberna
y nos olvidamos de todo ¡ eh !
y José María
_ pero con Pedro en el hospital no tendrá chiste ¿ no crees ?
Huerta solo rodó los ojos
_ ¡adiós Jesucito !
lo vio irse a paso rápido
El regreso a la casa fue en silencio
José María cerró la puerta.
pensando
—Vaya que considerados… —murmuró para sí
ahora veré en qué más puedo avanzar ..
Sin más, fue hacia la habitación de Ricardo.
Mirza, en tanto, estaba en la suya.
La rosa descansaba en un vaso.
Frente a la ventana
La miraba
Como si eso bastara para calmar algo dentro.
llegó hasta su velador
Tomó la carta.
Se dio un momento
sentada en la cama
Le gustaba leerlas
Siempre.
Tenía varias
Guardadas con cuidado
En sus sobres
En una caja que su padre le había traído de una feria en San Roque
Ahí estaban.
Casi quince meses exactos
desde qué se quedaron mirando
más de la cuenta en la iglesia,
De miradas ,de palabras
De silencios largos.
El hijo de Lineros.
La hija del viudo Oviedo
Un pequeño Romeo y Julieta… de pueblo
Abrió la carta
Leyó.
“Mi hermosa Mirza…”
Te escribo preocupado por ti y los tuyos
De verdad desearía poder ir allá… darte un abrazo… ayudar a tu padre y a Ricardo.
Acá estamos todos consternados.
No entendemos bien qué ocurrió… pero agradecemos que todo se haya aclarado a tiempo.
En mi casa valoramos la valentía de él con las niñas…
y quisiera saber en qué podemos ayudar
Pero sobre todo…¿ quiero saber cómo estás tú ?
Si puedes, respóndeme pronto.
O envía algún recado con José.
Recuerda… que eres todo para mí.
Tuyo siempre,
Octavio L.
Mirza bajó lentamente la carta
La sostuvo entre las manos
Sin moverse
intentando retener su cara
imaginando su sonrisa
una Luz que confortaba
su dolido corazón
Mirza suspiró.
Doblemente.
Guardó la carta
No tenía cabeza para escribir ahora
Tal vez después
Quizás le pediría a José María que le llevará algún recado.
Pero lo importante ahora… era Ricardo
Su pequeño Ricardo.
Se quedó un momento más en silencio
Y luego se levantó
En la otra habitación…
José María lo observaba
Demasiado
Como si buscara algo que no lograba ver
con facilidad
Intentaba entender
El porqué
Porque tenía que haberlo
Una razón
No era normal
No podía ser que una simple bravata de una niña
desatará todo eso
Recordó lo que sabía
A Toñita
A Carmelita
No parecían agresivas
Ni siquiera groseras
es qué no tenía sentido.
Frunció el ceño
no lo iba a dejar así
Pero se detuvo.
Respiró hondo
sería inútil
tratar de entender
Su objetivo era otro
Y no podía seguir distrayéndose
ya habría tiempo
para entender y mejor
para saber que hacer
Baltazar llegó al haras temprano
Huerta volvió a sus cosas
Definitivamente…
iba a ser una semana larga.
En verdad, de todo lo que le había dicho a Anselmo días atrás, seguía pensando lo mismo:
los que realmente hacían la diferencia ahí eran dos.
Su jefe, Camacho.
Y…
el citadino.
A ratos todavía le costaba entenderlo.
¿Por qué alguien como José María habría querido meterse
en un lugar así?
Porque ganas no le faltaban para largarse
Eso si se notaba.
Huerta no era hombre de preguntar demasiado.
Pero, al parecer, Baltazar sí tenía deseos de hablar aquella mañana
Y entre el trayecto y las primeras vueltas por el haras…
terminó enterándose de varias cosas interesantes
sobre el muchacho Obando.
Que venía de Europa.
De España, específicamente.
Que había estudiado algo que ahí no servía de mucho.
Al menos no en un lugar como ese
Oviedo —su tío— había querido “ponerlo a prueba”.
Por eso lo llevó al haras.
Por eso el trabajo.
Y quizá lo más raro de todo…
era que Camacho ,parecía sentir que les debía algo
Como si esos días en casa fueran una forma
“ encubierta “ de devolverles un favor