Regreso A Villalebu

CAPITULO 12

“ REEMPLAZOS “

Rato después

en la oficina

Baltazar con Joel frente al escritorio

rascándose su cabeza

_ fue un incendio en la pesebreras fuera de servicio…y ademas encontramos un caballo merodeando de seguro estaba en su celo

—¿Y… eso fue todo?

Joel entre unos papeles de venta y la atención

a Camacho

Baltazar asintió.

—Sí…¿no es raro que un caballo así entre

al haras ?

Bueno… habrá que preguntar después por

los alrededores.

iba a salir pero Joel lo detuvo.

—¿Y no te parece más raro que esos dos estén en tantos líos últimamente?

Baltazar lo miró

chasqueo la cara

—Lo único que me extraña… es que le dejes pasar tanto

a Pedro

Se acercó un poco

—Ese te lame las botas…¡ y ya ni lo disimula siquiera!

Pausa.

—Solo te aviso

Se giró hacia la puerta pero antes de irse

—Y espero que ahora sí estés satisfecho…

¡ y pares esta guerra absurda con Huerta !

Salió

Joel no respondió de inmediato

Sacó un cigarrillo de su cajonera

Lo acomodó con cuidado entre los dedos

sacó el encendedor

Metálico

Brillante

La bandera argentina grabada junto

Al escudo de la provincia de Nueva Patagonia

acercó la llama

Aspiró lento

Exhaló el humo con la misma calma

Una leve satisfacción en el gesto

—Ahora sí…

Murmuró

—Eres el reemplazo que necesito…

Hizo una pausa

Los ojos oscuros, fijos en la nada

—…aunque lamentablemente no pasaste por el bautizo

de fuego…Pedro ..

Sonrió

_ ¡pero me serás igual de útil !

Una risa baja

Fría ,peligrosa

Ese brillo en sus ojos

no tenía nada de humano

En la casa de Antonio

más tarde

En el patio de la casa, Mirza revisaba la ropa

del muchacho. Una a una

Camisa ,Chaquetilla y el Pantalón

Todo aún impregnado con ese olor persistente

a humo

—Esto no sale fácil… —murmuró, más para sí que para nadie.

Había decidido lavarla de inmediato

Dentro, Antonio escuchaba a Ricardo, que relataba lo ocurrido con una precisión casi inquietante. Detalles ,Tiempos ,Reacciones

Como si hubiera estado ahí

Antonio fruncía el ceño, en silencio

totalmente intrigado

Mientras tanto…

Mirza, aún con la ropa en las manos, se detuvo de pronto.

habia un detalle

Pequeño pero importante

—No me dio su ropa interior…

Alzó la vista hacia la casa

Dudó un segundo

Luego caminó hacia la puerta

En la habitación…

José María estaba tendido en la cama

Inmóvil

Con el cuerpo aún resentido, la piel marcada por el humo y el esfuerzo

Había dejado el buzo a un lado

El aire le rozaba las piernas

Cerró los ojos un instante

Respiró hondo

Ese momento… era peligroso

No por el dolor

Sino por lo expuesta

que estaba

Pudiendo haber un descuido y

Por todo lo que podía salir mal

Entonces

El leve sonido de pasos

Afuera en el pasillo

La mano en la perilla

José María abrió los ojos de golpe

El corazón, otra vez, desbocado

—¡Espera!… —alcanzó a decir, incorporándose

—Estoy… cambiándome ..

Silencio al otro lado

El movimiento fue rápido

Demasiado.

José María apenas tuvo tiempo

Al otro lado, Mirza habló

—Solo quería preguntarte por tu ropa interior…

¡no me la diste puedo lavarla también !

Silencio

miro donde estaba la maleta pensando

—No… no te preocupes… eh…

Demasiado rápido

Fue a la maleta

La abrió con torpeza , buscando entre las cosas

Encontró un slip

Lo sostuvo un instante

Luego, con cuidado, retiró el relleno improvisado

El corazón le golpeaba en el pecho.

Se acercó a la puerta.

La entreabrió apenas, lo justo

—No deberías molestarte… podía hacerlo yo ..

Extendió la prenda sin mirarla directamente.

Mirza la tomó con naturalidad

Sonriendo

—No es molestia ..

Se quedó un segundo más ahí

No la prenda.

Sino a él

Ese nerviosismo

Ese gesto apurado

Pequeño casi

Fuera de lugar.

Pero no dijo nada.

Solo soltó una risa suave.

—Descansa mejor ..

Y se fue.

La puerta se cerró.entonces

José María no se movió de inmediato.

Se quedó ahí

Escuchando cómo los pasos se alejaban

Entonces sí soltó el aire

Profundo

Se apoyó contra la madera

Cerró los ojos

—Esto se va a caer… —murmuró.

No va a ser hoy pero pronto ..

eso le inquietó

mucho más

Tras esto vino una relativa paz

Huerta y José María volvieron a verse con normalidad.

Se saludaban apenas se veían

charlas breves que resultaban ser buenas

Sin más

Uno en los establos El otro entre los libros

calma la mañana que se respiraba con agrado

Baltazar, al ver que nadie reclamó al caballo, lo dejó a cargo de Huerta

Pedro, por su parte, casi no se veía

José María no volvió a tocar el tema del incendio.

ni en el haras como tampoco lo mencionó en casa de Antonio

Supuso que eso solo traería problemas innecesarios

Mientras ese “delincuente” estuviera lejos

de ellos …

todo estaría bien

O al menos eso creía

Pero en la casa del camino a San Martín…

Aquel apodado Sangre observaba en silencio

Pedro estaba frente a él

El brazo aún herido. Mal vendado Pero igual

estaba en operaciones

pedro montaba uno de los cuatro caballos del lugar

Probaba movimientos. Ajustaba la postura Repetía otra vez

Aprendía rápido

Demasiado rápido

—Eso es, mocoso… —dijo Sangre, sin levantar demasiado la voz—. ¡Al patrón le vas a servir mucho !




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