“ CERTEZAS”
EN SAN MARTÍN
Salió de ahí respirando mucho más tranquila
sin sus lentes ,puestos sobre el bolsillo de la camisa
Como si por fin pudiera llenar bien los pulmones después
de días enteros viviendo con el miedo pegado al pecho.
De verdad sentía que un enorme bloque de cemento acababa de desprenderse de encima suyo.
Y sinceramente
todavía no podía creer que todo hubiera terminado así con él, con Facundo
Sin gritos
Sin persecuciones
o apareciendo de pronto frente suyo
Para relajarse un poco más, decidió pasar donde Telmita
a comer algo antes de regresar
Y apenas entró al pequeño local, la mujer prácticamente
se iluminó al verlo
—¡Ay, jovencito! ¡Pero mírelo! Ya parece persona otra vez..
imposible era para ella no recordarlo cómo lo vio en el auto
cuando le compraron agua y algo rápido de comer
José María terminó riendo
Una risa real
De las primeras en muchos días
Telmita lo recibió con tanta alegría y tanta gentileza
qué incluso le regaló doble porción de pastel.
Y con el ánimo muchísimo mejor, todo le supo más rico
de lo normal
Más tibio.
Como si por unas horas el mundo volviera a ser sencillo
Después de pagar, caminó hacia la parada.
El bus ya estaba deteniéndose.
Y justo en ese momento, Lourdes llegó también al local.
Venía distraída, acomodándose el bolso sobre el hombro
llevando el vestido de tono ocre que no siempre llevaba pues huerta decía la hacia ver " muy mayor"
Pero entonces lo vio
Y se quedó quieta unos segundos más
para verlo
Porque José María se veía bien
Más que bien se diría hasta feliz
Telmita salió enseguida a recibir a Lourdes apenas
la vio entrar
Todavía llevaba aquella sonrisa alegre por la visita
de José María
—¿No te parece un milagro, lourdecita querida,
lo rápido que se recuperó?
Pero la reacción de Lourdes no fue precisamente entusiasta
Al contrario
Su expresión se endureció apenas.
Y respondió casi de forma brusca
—Demasiado rápido para todo lo que pasó ..
Luego levantó apenas la bolsa que llevaba consigo
—Vengo por el pedido de don Anselmo ..
Y llegó al mesón sin agregar nada más
Telmita la quedó mirando, algo confundida por el tono
Mientras tanto, ella fue rápidamente por las cosas encargadas.
Pero cuando salió nuevamente del local
José María ya no estaba
El bus se había ido hacía apenas unos minutos
La muchacha meneó la cabeza lentamente
Intranquila.
Y no dijo nada más durante todo el camino de regreso
Cuando llegó a la taberna encontró a Huerta sentado
en una de las mesas
Callado
Con esa cara que aparecía cada vez que algo empezaba
a obsesionarlo
Lourdes se acercó sin demasiada ceremonia y dejó un billete de cincuenta pesos sobre la mesa.
—Ganaste tu apuesta… ¡sí vino !
Huerta arqueó apenas una ceja
Pero antes de que alcanzara a responder, ella volvió a hablar:
—Y te lo digo otra vez, Cris… ese tipo es solo un imán de problemas deberías alejarte de él
¡ recuerda tu eres aqui quien menos los necesita !
Huerta levantó lentamente la vista hacia ella.
Lourdes no esperó respuesta
Simplemente giró y volvió hacia el interior del local
Y él la observó en silencio
Porque en el fondo sabía que ella no estaba
del todo equivocada
Pero aun así
seguía sin sentirse tranquilo
José María le estaba escondiendo algo
y debía ser grande
Y mientras más obando intentara ignorarlo…
más necesidad sentía él de descubrir qué demonios era
Los días fueron pasando
Y poco a poco la calma comenzó a regresar al pueblo.
Las conversaciones dejaron de girar únicamente alrededor
de la desaparición de José María
La gente volvió a sus rutinas
Los dias retomaron su ritmo
Y Villalebu lentamente empezó a sentirse
otra vez como Villalebu
Pero en la casa Oviedo
el cambio era todavía más evidente.
Aquella tarde, Don Antonio y Mirza conversaban en la sala
Y aunque él intentaba mantener la compostura habitual,
su hija notaba perfectamente el enorme esfuerzo que estaba haciendo al hablar
—Hija… entiendo que son tus sentimientos… y tus sueños…
y de verdad yo…- tomó aire profundamente
Porque decir aquello le estaba costando muchísimo más
de lo que imaginó. —Sí… ese muchacho es serio
Mirza levantó la vista de inmediato
Sorprendida
Antonio continuó, todavía incómodo consigo mismo.
—Y de verdad quiere actuar bien … dile que venga cuando pueda y hablaremos de hombre a hombre, ¿bien?
Por un instante, Mirza pensó sinceramente que iba
a desmayarse
No podía creer lo que estaba escuchando
Antonio evitó mirarla demasiado mientras agregaba
—En esa casa puede que no seas bien recibida…
pero esta es tu casa ..Y tú mi única hija.
Aquí podrán hablar y verse..
Mirza sintió los ojos humedecerse casi de inmediato
Pero antes de que pudiera decir algo,
Antonio se levantó y salió al patio
Necesitaba aire
Necesitaba pensar
Porque mientras caminaba lentamente entre las plantas
y la vieja radio que sonaba bajita
una sola idea le atravesaba la cabeza.
“Por Dios… que esto no sea un error.”
EN EL HARAS
Mientras tanto,don Baltazar conversaba con José María cerca de los establos
—Entonces… ¿te quedarás con tu tío?
El muchacho tuvo que asentir
Aunque sinceramente no estaba del todo seguro de qué quería hacer.
—Sí… creo que sí.
Y la verdad era que tampoco tenía demasiado margen para discutirlo
Porque el propio Antonio había sido muy claro al respecto
“ sé qué fui obsecado y hasta patán pero no puedo echar