Regreso A Villalebu

CAPITULO 45

“ CERTEZAS”

EN SAN MARTÍN

Salió de ahí respirando mucho más tranquila

sin sus lentes ,puestos sobre el bolsillo de la camisa

Como si por fin pudiera llenar bien los pulmones después

de días enteros viviendo con el miedo pegado al pecho.

De verdad sentía que un enorme bloque de cemento acababa de desprenderse de encima suyo.

Y sinceramente

todavía no podía creer que todo hubiera terminado así con él, con Facundo

Sin gritos

Sin persecuciones

o apareciendo de pronto frente suyo

Para relajarse un poco más, decidió pasar donde Telmita

a comer algo antes de regresar

Y apenas entró al pequeño local, la mujer prácticamente

se iluminó al verlo

—¡Ay, jovencito! ¡Pero mírelo! Ya parece persona otra vez..

imposible era para ella no recordarlo cómo lo vio en el auto

cuando le compraron agua y algo rápido de comer

José María terminó riendo

Una risa real

De las primeras en muchos días

Telmita lo recibió con tanta alegría y tanta gentileza

qué incluso le regaló doble porción de pastel.

Y con el ánimo muchísimo mejor, todo le supo más rico

de lo normal

Más tibio.

Como si por unas horas el mundo volviera a ser sencillo

Después de pagar, caminó hacia la parada.

El bus ya estaba deteniéndose.

Y justo en ese momento, Lourdes llegó también al local.

Venía distraída, acomodándose el bolso sobre el hombro

llevando el vestido de tono ocre que no siempre llevaba pues huerta decía la hacia ver " muy mayor"

Pero entonces lo vio

Y se quedó quieta unos segundos más

para verlo

Porque José María se veía bien

Más que bien se diría hasta feliz

Telmita salió enseguida a recibir a Lourdes apenas

la vio entrar

Todavía llevaba aquella sonrisa alegre por la visita

de José María

—¿No te parece un milagro, lourdecita querida,

lo rápido que se recuperó?

Pero la reacción de Lourdes no fue precisamente entusiasta

Al contrario

Su expresión se endureció apenas.

Y respondió casi de forma brusca

—Demasiado rápido para todo lo que pasó ..

Luego levantó apenas la bolsa que llevaba consigo

—Vengo por el pedido de don Anselmo ..

Y llegó al mesón sin agregar nada más

Telmita la quedó mirando, algo confundida por el tono

Mientras tanto, ella fue rápidamente por las cosas encargadas.

Pero cuando salió nuevamente del local

José María ya no estaba

El bus se había ido hacía apenas unos minutos

La muchacha meneó la cabeza lentamente

Intranquila.

Y no dijo nada más durante todo el camino de regreso

Cuando llegó a la taberna encontró a Huerta sentado

en una de las mesas

Callado

Con esa cara que aparecía cada vez que algo empezaba

a obsesionarlo

Lourdes se acercó sin demasiada ceremonia y dejó un billete de cincuenta pesos sobre la mesa.

—Ganaste tu apuesta… ¡sí vino !

Huerta arqueó apenas una ceja

Pero antes de que alcanzara a responder, ella volvió a hablar:

—Y te lo digo otra vez, Cris… ese tipo es solo un imán de problemas deberías alejarte de él

¡ recuerda tu eres aqui quien menos los necesita !

Huerta levantó lentamente la vista hacia ella.

Lourdes no esperó respuesta

Simplemente giró y volvió hacia el interior del local

Y él la observó en silencio

Porque en el fondo sabía que ella no estaba

del todo equivocada

Pero aun así

seguía sin sentirse tranquilo

José María le estaba escondiendo algo

y debía ser grande

Y mientras más obando intentara ignorarlo…

más necesidad sentía él de descubrir qué demonios era

Los días fueron pasando

Y poco a poco la calma comenzó a regresar al pueblo.

Las conversaciones dejaron de girar únicamente alrededor

de la desaparición de José María

La gente volvió a sus rutinas

Los dias retomaron su ritmo

Y Villalebu lentamente empezó a sentirse

otra vez como Villalebu

Pero en la casa Oviedo

el cambio era todavía más evidente.

Aquella tarde, Don Antonio y Mirza conversaban en la sala

Y aunque él intentaba mantener la compostura habitual,

su hija notaba perfectamente el enorme esfuerzo que estaba haciendo al hablar

—Hija… entiendo que son tus sentimientos… y tus sueños…

y de verdad yo…- tomó aire profundamente

Porque decir aquello le estaba costando muchísimo más

de lo que imaginó. —Sí… ese muchacho es serio

Mirza levantó la vista de inmediato

Sorprendida

Antonio continuó, todavía incómodo consigo mismo.

—Y de verdad quiere actuar bien … dile que venga cuando pueda y hablaremos de hombre a hombre, ¿bien?

Por un instante, Mirza pensó sinceramente que iba

a desmayarse

No podía creer lo que estaba escuchando

Antonio evitó mirarla demasiado mientras agregaba

—En esa casa puede que no seas bien recibida…

pero esta es tu casa ..Y tú mi única hija.

Aquí podrán hablar y verse..

Mirza sintió los ojos humedecerse casi de inmediato

Pero antes de que pudiera decir algo,

Antonio se levantó y salió al patio

Necesitaba aire

Necesitaba pensar

Porque mientras caminaba lentamente entre las plantas

y la vieja radio que sonaba bajita

una sola idea le atravesaba la cabeza.

“Por Dios… que esto no sea un error.”

EN EL HARAS

Mientras tanto,don Baltazar conversaba con José María cerca de los establos

—Entonces… ¿te quedarás con tu tío?

El muchacho tuvo que asentir

Aunque sinceramente no estaba del todo seguro de qué quería hacer.

—Sí… creo que sí.

Y la verdad era que tampoco tenía demasiado margen para discutirlo

Porque el propio Antonio había sido muy claro al respecto

“ sé qué fui obsecado y hasta patán pero no puedo echar




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