Regreso A Villalebu

CAPITULO 19

“ CONFIANZAS”

DIAS DESPUÉS

En el pueblo no se hablaba de otra cosa que la recepción del viernes siguiente donde doña Hilda

Antonio declinó ir

pues la mujer no era de su agrado por sus vínculos con prado o el propio Lineros

mirza tampoco quiso ir

José María le dijo

_ vamos no puedes dejarme solo .. ¡mira las hermosas revistas que te traje!

ella rio mirándolo.divertida

_..¡ay ya actúas como si fueras mi hermana jajaja !!

José María igual rio

aunque forzado

Ricardo también iba a ir

_ puede servir para arreglar bien mi salida a San Martín

que felicidad nuestra primera ida al cine con Carmelita…

la ilusión en su voz

y Mirza

_ bien ,está decidido vas con Ricardo

pero ..hoy si o si ¡ vas conmigo a la iglesia eh !

él negó

_ no por favor odio esas cosas..

pero apenas terminó esa jornada de miércoles

iba con ella so promesa posterior de ayudarle a elegir

la ropa adecuada para tan

“magno acontecimiento “

ellos en la iglesia

un lugar que le seguía sonando frío, demasiado silencioso como el cementerio y un aura de secretos imposible de no sentir

mirza sonreía

una confianza y aplomo que no sabía que tenía y que empezó a emerger tras los consejos del muchacho español

era verdad que no hablaba con el acento propio del pais pero Antonio suponía que era por su tía karla Oviedo que era del pueblo y se fue a estudiar alla quien nació en villalebu y al igual que su familia cuándo pudo se fue a Europa

no había otra razón simplemente para esto ..

entonces llegaron a una parte del lado izquierdo de la nave central una sala , pequeña con un pizarrón que se podía distinguir

y bancas

varios niños incluso adultos llegaban pudo distinguir

a Baltazar también

pero declinó acercarse

imaginó que podía incomodar

después de todo todavía había vergüenza

de admitir estudiar siendo “ viejo”

y se quedó ahí mirando ese espacio

bancas y bancas y ese silencio,ese frío silencio

La verdad era que José María ya se estaba quedando dormido

El murmullo bajo, el aire espeso, la quietud… todo conspiraba

Sentado en la banca, comenzó a cabecear ya

Hasta que sintió pasos

Abrió los ojos de golpe

Los lentes casi se le deslizaron por la nariz.

Parpadeó, todavía desorientado… y entonces lo vio.

Un joven frente a él

Sombrero en la mano

Ropa sobria

Postura recta

Pero más que eso

Era la mirada

Tranquila

José María lo reconoció de inmediato.

Octavio Lineros

—Disculpa… Espero no haberte asustado

dijo el joven—. José María, ¿verdad?

La voz le sorprendió

No había en ella mando

Ni soberbia

Ni ese tono que uno esperaría

siendo hijo de quién era

Sonaba como la de cualquier muchacho del pueblo

Cualquiera ,menos al hijo de Lineros

Aunque la ropa lo delataba

Siempre

La calidad de las telas

El corte impecable

Y esas botas de montar

—Permiso… —añadió, con una leve inclinación—. Viniste con Mirza, ¿verdad?

José María asintió

Pero ya no lo estaba mirando

Sus ojos se habían ido hacia la pequeña sala

Allí, algunos comenzaban a ponerse de pie

Algo estaba por empezar

José María se puso de pie

Se estiró apenas, como si necesitara sacarse de encima el peso del lugar

—De seguro tendrán de qué hablar… dijo,quitándole importancia—. Yo iré afuera. Dile a Mirza que estaré en la plaza

Se dispuso a avanzar

Pero la voz de Octavio lo detuvo

—Espera un momento

No fue una orden.

Y aun así… lo hizo quedarse

—No quisiera que te fueras con una mala idea de Minerva —añadió, con calma—. Ella solo busca protegerme

José María giró apenas el rostro

Intentó sonar relajado.

—No tengo ninguna observación… —dijo—Salvo que actúa como si Mirza fuera una amenaza y eso ¡ me preocupa!

Y ahí apareció

Esa risa

Burlona

Molesta

Octavio no reaccionó como

habría esperado

No se tensó

No se ofendió

Solo sonrió

Una sonrisa leve

—A veces —dijo después—, las personas pueden tener lecturas equivocadas ¡ pero no son malas por eso!

Silencio.

El murmullo de la sala al fondo.

El aire frío

Algo que, por un instante, hizo que José María dudara

No de Octavio.

Sino de cuán reales eran

sus sentimientos

hacia la única hija de Antonio

él decidió avanzar

_ fue un gusto.. Octavio…

y él lo vio irse

deseaba verla ya

y José María se fue caminando por ese pasillo

no entendía qué de atractivo podían tener esas figuras tan raras de los pilares

pero ..

unas voces

él sintió curiosidad y fue a ver qué pasaba

se encontró con algo inesperado

Mercedes llorando junto al padre camilo

al parecer mientras el , Octavio iba a ver a Mirza

ella aprovechaba también para liberar

su alma o al menos eso se desprendía

de sus palabras

“ no sé qué hacer…ya no sé padre

ellos no deben estar juntos.. solo será

su desgracia…luego su llanto…

y en ese llanto había culpa

una culpa y también miedo

y eso le bastó para entender que habían

demasiadas cosas ocultas en ese lugar ..

Era viernes.

A la salida del haras, no lo vio otra vez.

Ya era otro dia mas

Por momentos pensó en ir hasta la habitación del fondo, donde sabía que se alojaba.

Hablar.

Ver en qué estado estaba

Pero la voz de Pedro volvió a su cabeza.

Esa insinuación

Ese tono burlón

Como si todo se redujera a un simple despecho

absurdo y malintencionado

Apretó la mandíbula.

—Idiota…

Sabía que Pedro estaba hospitalizado

Y aun así…

No era capaz.




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