“ CONFIANZAS”
DIAS DESPUÉS
En el pueblo no se hablaba de otra cosa que la recepción del viernes siguiente donde doña Hilda
Antonio declinó ir
pues la mujer no era de su agrado por sus vínculos con prado o el propio Lineros
mirza tampoco quiso ir
José María le dijo
_ vamos no puedes dejarme solo .. ¡mira las hermosas revistas que te traje!
ella rio mirándolo.divertida
_..¡ay ya actúas como si fueras mi hermana jajaja !!
José María igual rio
aunque forzado
Ricardo también iba a ir
_ puede servir para arreglar bien mi salida a San Martín
que felicidad nuestra primera ida al cine con Carmelita…
la ilusión en su voz
y Mirza
_ bien ,está decidido vas con Ricardo
pero ..hoy si o si ¡ vas conmigo a la iglesia eh !
él negó
_ no por favor odio esas cosas..
pero apenas terminó esa jornada de miércoles
iba con ella so promesa posterior de ayudarle a elegir
la ropa adecuada para tan
“magno acontecimiento “
ellos en la iglesia
un lugar que le seguía sonando frío, demasiado silencioso como el cementerio y un aura de secretos imposible de no sentir
mirza sonreía
una confianza y aplomo que no sabía que tenía y que empezó a emerger tras los consejos del muchacho español
era verdad que no hablaba con el acento propio del pais pero Antonio suponía que era por su tía karla Oviedo que era del pueblo y se fue a estudiar alla quien nació en villalebu y al igual que su familia cuándo pudo se fue a Europa
no había otra razón simplemente para esto ..
entonces llegaron a una parte del lado izquierdo de la nave central una sala , pequeña con un pizarrón que se podía distinguir
y bancas
varios niños incluso adultos llegaban pudo distinguir
a Baltazar también
pero declinó acercarse
imaginó que podía incomodar
después de todo todavía había vergüenza
de admitir estudiar siendo “ viejo”
y se quedó ahí mirando ese espacio
bancas y bancas y ese silencio,ese frío silencio
La verdad era que José María ya se estaba quedando dormido
El murmullo bajo, el aire espeso, la quietud… todo conspiraba
Sentado en la banca, comenzó a cabecear ya
Hasta que sintió pasos
Abrió los ojos de golpe
Los lentes casi se le deslizaron por la nariz.
Parpadeó, todavía desorientado… y entonces lo vio.
Un joven frente a él
Sombrero en la mano
Ropa sobria
Postura recta
Pero más que eso
Era la mirada
Tranquila
José María lo reconoció de inmediato.
Octavio Lineros
—Disculpa… Espero no haberte asustado
dijo el joven—. José María, ¿verdad?
La voz le sorprendió
No había en ella mando
Ni soberbia
Ni ese tono que uno esperaría
siendo hijo de quién era
Sonaba como la de cualquier muchacho del pueblo
Cualquiera ,menos al hijo de Lineros
Aunque la ropa lo delataba
Siempre
La calidad de las telas
El corte impecable
Y esas botas de montar
—Permiso… —añadió, con una leve inclinación—. Viniste con Mirza, ¿verdad?
José María asintió
Pero ya no lo estaba mirando
Sus ojos se habían ido hacia la pequeña sala
Allí, algunos comenzaban a ponerse de pie
Algo estaba por empezar
José María se puso de pie
Se estiró apenas, como si necesitara sacarse de encima el peso del lugar
—De seguro tendrán de qué hablar… dijo,quitándole importancia—. Yo iré afuera. Dile a Mirza que estaré en la plaza
Se dispuso a avanzar
Pero la voz de Octavio lo detuvo
—Espera un momento
No fue una orden.
Y aun así… lo hizo quedarse
—No quisiera que te fueras con una mala idea de Minerva —añadió, con calma—. Ella solo busca protegerme
José María giró apenas el rostro
Intentó sonar relajado.
—No tengo ninguna observación… —dijo—Salvo que actúa como si Mirza fuera una amenaza y eso ¡ me preocupa!
Y ahí apareció
Esa risa
Burlona
Molesta
Octavio no reaccionó como
habría esperado
No se tensó
No se ofendió
Solo sonrió
Una sonrisa leve
—A veces —dijo después—, las personas pueden tener lecturas equivocadas ¡ pero no son malas por eso!
Silencio.
El murmullo de la sala al fondo.
El aire frío
Algo que, por un instante, hizo que José María dudara
No de Octavio.
Sino de cuán reales eran
sus sentimientos
hacia la única hija de Antonio
él decidió avanzar
_ fue un gusto.. Octavio…
y él lo vio irse
deseaba verla ya
y José María se fue caminando por ese pasillo
no entendía qué de atractivo podían tener esas figuras tan raras de los pilares
pero ..
unas voces
él sintió curiosidad y fue a ver qué pasaba
se encontró con algo inesperado
Mercedes llorando junto al padre camilo
al parecer mientras el , Octavio iba a ver a Mirza
ella aprovechaba también para liberar
su alma o al menos eso se desprendía
de sus palabras
“ no sé qué hacer…ya no sé padre
ellos no deben estar juntos.. solo será
su desgracia…luego su llanto…
y en ese llanto había culpa
una culpa y también miedo
y eso le bastó para entender que habían
demasiadas cosas ocultas en ese lugar ..
Era viernes.
A la salida del haras, no lo vio otra vez.
Ya era otro dia mas
Por momentos pensó en ir hasta la habitación del fondo, donde sabía que se alojaba.
Hablar.
Ver en qué estado estaba
Pero la voz de Pedro volvió a su cabeza.
Esa insinuación
Ese tono burlón
Como si todo se redujera a un simple despecho
absurdo y malintencionado
Apretó la mandíbula.
—Idiota…
Sabía que Pedro estaba hospitalizado
Y aun así…
No era capaz.