Regreso A Villalebu

CAPITULO 27

“ ÉL ENEMIGO ES OBANDO "

El vaso de whisky inglés se quedó a la mitad

de verdad Reynaldo no estaba de humor

_ vos sabés que pudo pasar con ese .. chico sobrino de Oviedo ..mi princesa algo me dijo pero de verdad no entendí bien el porqué de la bronca..

Joel solo bebió de su vaso

_ ni idea pero me imagino que por una falda no fue.._

su risa resonó en el silencio

a Prado no le cayó muy bien

_¡ Pará Joel que es de mi nena de quien te ries !

y Lineros

_ah perdón.. perdón.. mejor empieza por decirme

¿en qué quedó lo de tu cagada con Ricardo Arenas ?

Reynaldo sencillamente se encogió de hombros

_ bueno en nada aunque Emiliano anduvo cacareando varios días ya se calmó todo

también supe que Pedro se está recuperando aunque me pidió ir a verlo un dia de estos

tal vez lo haga ¡o quizás nunca !

y Joel le dijo

_no hagas tal prado esto nos atañe a los dos ..

bien respondiendo a lo de tu nena tal vez vaya siendo la hora de que mi Octavio y tu Minerva

¡hagan su estreno en sociedad juntos!

y Prado

_ ¿no me dijiste hace poco que tal vez no era necesario casarlos?

y Lineros ,miro con cierto dejo de misterio

_digamos que ..¡ prefiero evitarme sorpresas desagradables !

Prado asintió

Después de eso, terminaron de acordar lo demás

El próximo cumpleaños del muchacho

sería el momento ideal

El anuncio oficial del compromiso

Discreto

Elegante

Imposible cuestionar una vez hecho público.

Joel tomó la botella y volvió a llenar apenas ambos vasos.

—Entonces estamos entendidos..

Reynaldo Prado asintió en silencio.

Y los dos hombres chocaron el cristal con suavidad.

Como si acabaran de cerrar un negocio cualquiera.

Pero no era un negocio.

Era el futuro de sus hijos.

Y también una advertencia para cualquiera que intentara alterar el orden que llevaban años construyendo

Afuera

Mercedes seguía esperando en la sala.

El sonido apagado de las voces llegaba por momentos

desde el despacho.

Miró el reloj una vez más.

Impaciente.

Necesitaba hablar con don Reynaldo.

Y de verdad era urgente.

Porque si seguía callando aquello mucho más tiempo… después quizá ya no habría forma

de poder evitar nada ..

para cuando salió prado del despacho

Mercedes aprovechó

_ don Reynaldo necesito hablar con usted

sólo será un momento...

él hombre se detuvo

_ bien podemos ir al patio…acompáñame..

luego él la escuchaba con viva inquietud

_¿Vos estás segura de esto Mercedes?

y ella

_ si ,don Reynaldo yo prefiero ver a Octavio con Minerva antes que ..con esa niña Oviedo don Joel no lo sabe si yo me he preocupado es por qué se lo que significará que

choquen de nuevo

¡don Joel no va a tocarse el corazón con nadie esta vez !

Reynaldo de una pieza

más todavía cuando ella dice

_y él que esta ayudando a toda esa historia no es otro que

ese sobrino jose María ..don Reynaldo yo que usted tendría cuidado con él… buenas noches ..

solo dijo eso y se devolvió a la casa

Reynaldo Prado, perplejo

Al llegar a su casa, en san Martín

Reynaldo pasó primero por la habitación de Minerva

Pero no estaba

El hombre soltó un suspiro fastidiado.

—¿Pero qué cosa con ella? ¿No tiene casa acaso?

La voz de Bárbara llegó desde el baño.

—Está con Toñita. Lo sabes, ¿no?

Minutos después apareció todavía acomodándose el cabello húmedo.

Tomó asiento frente al peinador sin mirarlo siquiera.

Reynaldo aflojó apenas el nudo de la corbata antes de hablar:

—Vengo de donde Joel.

Eso sí hizo que Bárbara levantara la vista por el espejo.

—Ya está acordado.

Hizo una pausa breve.

—Mi nena va a sellar esta alianza con Octavio.

Bárbara se giró lentamente.

—¿Cómo.. cual alianza?

—Se casarán.

El silencio fue inmediato.

Bárbara lo miró sin entender.

—Pero si ese muchacho está con otra… ¿cómo que casarse?

Reynaldo se encogió apenas de hombros.

—No tengo idea, querida. Lo único que sé es que Joel ya lo decidió.

Tomó el reloj y lo dejó sobre la mesa de noche.

—Y yo estoy de acuerdo.

Después caminó hacia la puerta.

—Bien… me voy a dormir. Necesito la cabeza despejada. Desde mañana tendré que lidiar con otro problemita…

La miró apenas por encima del hombro.

—Ven luego, ¿sí?

Y salió de la habitación.

Bárbara permaneció sentada frente al peinador.

inquieta

Mirando su propio reflejo.

Preguntándose cómo pensaban hacer funcionar algo así.

Porque una cosa era anunciar un compromiso.

Y otra muy distinta… obligar a dos personas a vivirlo

AL DIA SIGUIENTE.

El hospital de San Martín permanecía extrañamente silencioso a esa hora

En una de las oficinas médicas, Reynaldo Prado esperaba.

Mate en mano.

Todavía tibio.

Miraba por la ventana sin demasiada paciencia.

Ya iban dos largas semanas viniendo a revisar personalmente los avances de Pedro.

Y Joel Lineros empezaba a cansarse.

Quería respuestas.

Resultados.

Porque para alguien como él… detenerse nunca era

una opción cómoda o válida

“Sangre” ya le había dicho varias veces que no importaba demasiado.

Que aun con cinco hombres podían hacer el trabajo igual.

Pero Joel seguía negándose.

Mientras no supieran quién era realmente esa tal “Sombra”…

todo quedaba en punto muerto.

Y eso lo irritaba profundamente

Porque no era miedo.

Era algo peor.

Incertidumbre.

Reynaldo terminó apoyando el mate sobre el escritorio justo cuando escuchó pasos acercándose por el pasillo.

Entonces giró apenas la cabeza.

Esperando por fin alguna noticia útil




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