“UNA NOCHE
EN “ EL OLVIDO”
Bajaron del bus
Y la verdad
José María quedó impresionado apenas miró alrededor.
—Oye… yo anduve por aquí
Huerta soltó una risa baja
—Sí, pero te bajaste en el centro de San Martín
Acá es otra cosa…
Le hizo una seña con la cabeza
—Ven, vamos..
Tras otros quince minutos de caminar entre calles de tierra
y construcciones dispersas
llegaron finalmente a la taberna.
El frontis tenía un enorme árbol tallado en madera.
Y debajo…
un lema sencillo
“EL OLVIDO”
José María lo miró apenas divertido
_Bueno… tiene sentido
¡Te emborrachas y después te olvidas de todo !
y huerta soltó medio harto
—Vamos… entra ya, “don Jesús”
Huerta empujó apenas la puerta
El interior estaba bastante lleno para
ser viernes y tan temprano
Mesas ocupadas
Risas
Humo
Vasos chocando
Y el olor mezclado de alcohol, comida y leña
Anselmo estaba en la barra
Y apenas los vio entrar
sonrió de inmediato
—¡Mira nomás!
Huerta trajo un amigo…
La risa socarrona no tardó en aparecer.
José María rodó apenas los ojos
Mientras Huerta ya parecía arrepentido hasta de haber entrado
Anselmo entonces levantó un poco la voz
—¡Lourdes!
Ella apareció desde la parte interior
Seria como estaba cada que discutía con huerta
Y sus ojos se quedaron unos segundos de más sobre José María.
Demasiado fijos
Huerta le indicó una mesa apartada
En un rincón
Lo bastante tranquila como para conversar y beber algo
en paz
—Voy al mesón.
¿Quieres algo en especial?
José María dudó apenas.
—Agua mineral…
no soy muy bueno bebiendo otra cosa ..
Huerta meneó la cabeza con una pequeña risa
—Ya vengo
Dejó el sombrero sobre la mesa antes de alejarse
Y entonces…
José María quedó solo otra vez.
Observó el lugar con atención
La gente
Las conversaciones cruzadas
Las carcajadas
El humo suspendido bajo las lámparas
Después levantó la vista hacia el segundo piso.
Hacia el corredor de las habitaciones
Y no pudo evitar tensarse un poco
En eso
—Toma ..
Era Lourdes
Con una bandeja pequeña y la botella de agua mineral
—Tienes suerte.
Don Anselmo compró varias hoy ..
José María tomó la botella.
—Gracias ..
Pero ella no se fue de inmediato.
—Si necesitas los baños… están arriba
Señaló apenas con la cabeza.
—El de hombres queda a la izquierda..
su cara con un gesto que sonó
a advertencia
Y ahí…
algo se empezó a sentir raro
pero él no dijo nada
Porque Lourdes sostuvo la mirada apenas un segundo
de más.
Como si esa frase…
hubiera tenido otra intención debajo.
Y José María lo notó
La vio regresar hacia la barra
Y honestamente
habría jurado que la escuchó riéndose apenas.
Eso no ayudó en nada a tranquilizarlo
Porque estaba ahí
A solo unos kilómetros quizá
de encontrar la pista más importante de todas
Saber si María Orrego realmente estaba sepultada en el mausoleo de los Lineros
En el pueblo de Los Vientos
La posibilidad había surgido después de aquella
última conversación con su madre
Y ahora
no podía dejar de pensar en eso.
Lo recordó perfectamente
“Si María no está en la tumba de tus abuelos…”
Por lógica debería estar con esa gente
La voz de Leonor seguía igual de clara en su cabeza.
“Pero ten cuidado.”
“Ese lugar es mil veces peor que Villalebu.”
José María bajó apenas la mirada hacia la botella
Pensando.
Demasiado
—Oye… ¿qué haces?
La voz lo hizo levantar la vista de golpe.
Alarmado
Huerta estaba frente a él
Mirándolo raro.
—¿Qué pasa?
¡Parece que viste un fantasma !
Y por un segundo
José María sintió que quizá sí
—Nada
debo seguir medio dormido por el viaje en bus..
José María intentó sonar tranquilo
Luego miró la mesa
—¿Y qué trajiste?
Huerta volvió a sentarse frente a él
—Vendrá mi bonita con lo que pedí
Y añadió casi de inmediato
—Espero no te caiga mal.
Es agradable… cuando la conoces mejor..
José María levantó apenas una ceja
—¿Tu bonita?
Huerta enrojeció al instante
Algo poco habitual en él
—Lourdes… ese es su nombre
Tomó la botella de agua y apuntó apenas con ella.
—Y sí
Es “mi bonita”.
Entrecerró los ojos apenas
—Así que no te pases de listo ¡ jesucito !
José María soltó una pequeña risa
Pero no dijo nada más
Porque la verdad…
seguía pensando en Lourdes
En esa mirada
En el tono de su voz
Como si hubiera querido decirle algo sin decirlo realmente.
Y eso no dejaba de inquietarlo .
Al rato ella volvió.
Dejó sobre la mesa una botella de ron ,un vaso
y una tabla con bocaditos para compartir
Ni siquiera miró mucho a José María esta vez.
Solo a Huerta.
Y la conversación terminó volviéndose más íntima con
el correr de los minutos.
José María habló primero
Claro que
contando una historia cuidadosamente inventada.
Unos padres molestos porque su hijo prefería escribir antes que convertirse en ingeniero o abogado
Las letras como pasión
Y ese viaje…
como una forma de demostrarle lo inútil de aquella elección.
Huerta escuchó todo en silencio
Sin burlarse
Sin interrumpir
Y cuando habló
lo hizo con una sinceridad que terminó sorprendiéndolo.
—Tu padre no sabe el hijo que tiene.
Levantó apenas el vaso
—Ni lo buena persona que eres ..
Miró alrededor un segundo.
—En este mundo no abundan mucho