Regreso A Villalebu

CAPITULO 23

“UNA NOCHE

EN “ EL OLVIDO”

Bajaron del bus

Y la verdad

José María quedó impresionado apenas miró alrededor.

—Oye… yo anduve por aquí

Huerta soltó una risa baja

—Sí, pero te bajaste en el centro de San Martín

Acá es otra cosa…

Le hizo una seña con la cabeza

—Ven, vamos..

Tras otros quince minutos de caminar entre calles de tierra

y construcciones dispersas

llegaron finalmente a la taberna.

El frontis tenía un enorme árbol tallado en madera.

Y debajo…

un lema sencillo

“EL OLVIDO”

José María lo miró apenas divertido

_Bueno… tiene sentido

¡Te emborrachas y después te olvidas de todo !

y huerta soltó medio harto

—Vamos… entra ya, “don Jesús”

Huerta empujó apenas la puerta

El interior estaba bastante lleno para

ser viernes y tan temprano

Mesas ocupadas

Risas

Humo

Vasos chocando

Y el olor mezclado de alcohol, comida y leña

Anselmo estaba en la barra

Y apenas los vio entrar

sonrió de inmediato

—¡Mira nomás!

Huerta trajo un amigo…

La risa socarrona no tardó en aparecer.

José María rodó apenas los ojos

Mientras Huerta ya parecía arrepentido hasta de haber entrado

Anselmo entonces levantó un poco la voz

—¡Lourdes!

Ella apareció desde la parte interior

Seria como estaba cada que discutía con huerta

Y sus ojos se quedaron unos segundos de más sobre José María.

Demasiado fijos

Huerta le indicó una mesa apartada

En un rincón

Lo bastante tranquila como para conversar y beber algo

en paz

—Voy al mesón.

¿Quieres algo en especial?

José María dudó apenas.

—Agua mineral…

no soy muy bueno bebiendo otra cosa ..

Huerta meneó la cabeza con una pequeña risa

—Ya vengo

Dejó el sombrero sobre la mesa antes de alejarse

Y entonces…

José María quedó solo otra vez.

Observó el lugar con atención

La gente

Las conversaciones cruzadas

Las carcajadas

El humo suspendido bajo las lámparas

Después levantó la vista hacia el segundo piso.

Hacia el corredor de las habitaciones

Y no pudo evitar tensarse un poco

En eso

—Toma ..

Era Lourdes

Con una bandeja pequeña y la botella de agua mineral

—Tienes suerte.

Don Anselmo compró varias hoy ..

José María tomó la botella.

—Gracias ..

Pero ella no se fue de inmediato.

—Si necesitas los baños… están arriba

Señaló apenas con la cabeza.

—El de hombres queda a la izquierda..

su cara con un gesto que sonó

a advertencia

Y ahí…

algo se empezó a sentir raro

pero él no dijo nada

Porque Lourdes sostuvo la mirada apenas un segundo

de más.

Como si esa frase…

hubiera tenido otra intención debajo.

Y José María lo notó

La vio regresar hacia la barra

Y honestamente

habría jurado que la escuchó riéndose apenas.

Eso no ayudó en nada a tranquilizarlo

Porque estaba ahí

A solo unos kilómetros quizá

de encontrar la pista más importante de todas

Saber si María Orrego realmente estaba sepultada en el mausoleo de los Lineros

En el pueblo de Los Vientos

La posibilidad había surgido después de aquella

última conversación con su madre

Y ahora

no podía dejar de pensar en eso.

Lo recordó perfectamente

“Si María no está en la tumba de tus abuelos…”

Por lógica debería estar con esa gente

La voz de Leonor seguía igual de clara en su cabeza.

“Pero ten cuidado.”

“Ese lugar es mil veces peor que Villalebu.”

José María bajó apenas la mirada hacia la botella

Pensando.

Demasiado

—Oye… ¿qué haces?

La voz lo hizo levantar la vista de golpe.

Alarmado

Huerta estaba frente a él

Mirándolo raro.

—¿Qué pasa?

¡Parece que viste un fantasma !

Y por un segundo

José María sintió que quizá sí

—Nada

debo seguir medio dormido por el viaje en bus..

José María intentó sonar tranquilo

Luego miró la mesa

—¿Y qué trajiste?

Huerta volvió a sentarse frente a él

—Vendrá mi bonita con lo que pedí

Y añadió casi de inmediato

—Espero no te caiga mal.

Es agradable… cuando la conoces mejor..

José María levantó apenas una ceja

—¿Tu bonita?

Huerta enrojeció al instante

Algo poco habitual en él

—Lourdes… ese es su nombre

Tomó la botella de agua y apuntó apenas con ella.

—Y sí

Es “mi bonita”.

Entrecerró los ojos apenas

—Así que no te pases de listo ¡ jesucito !

José María soltó una pequeña risa

Pero no dijo nada más

Porque la verdad…

seguía pensando en Lourdes

En esa mirada

En el tono de su voz

Como si hubiera querido decirle algo sin decirlo realmente.

Y eso no dejaba de inquietarlo .

Al rato ella volvió.

Dejó sobre la mesa una botella de ron ,un vaso

y una tabla con bocaditos para compartir

Ni siquiera miró mucho a José María esta vez.

Solo a Huerta.

Y la conversación terminó volviéndose más íntima con

el correr de los minutos.

José María habló primero

Claro que

contando una historia cuidadosamente inventada.

Unos padres molestos porque su hijo prefería escribir antes que convertirse en ingeniero o abogado

Las letras como pasión

Y ese viaje…

como una forma de demostrarle lo inútil de aquella elección.

Huerta escuchó todo en silencio

Sin burlarse

Sin interrumpir

Y cuando habló

lo hizo con una sinceridad que terminó sorprendiéndolo.

—Tu padre no sabe el hijo que tiene.

Levantó apenas el vaso

—Ni lo buena persona que eres ..

Miró alrededor un segundo.

—En este mundo no abundan mucho




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