Regreso A Villalebu

CAPITULO 24

“ LA AUSENTE “

En la mañana

al despertar vio la luz del dia

en la ventana y fue un alivio

prácticamente no durmió nada ni muy tranquila

tomó rápido los lentes

del velador

y corrió a ducharse

necesitaba salir de ahi

y prometerse finalmente

no regresar ya nunca más

una vez listo y vestido

salia de aquella habitación

mirando a la puerta del frente

quiso golpear y decirle que

iba a bajar

pero declinó

optó por esperarlo abajo

apenas lo hizo

Él hombre ya estaba en el mesón

le llamó despacio

Con una sonrisa incómoda

—Hola…

La taza ya estaba servida sobre la barra

Humeante.

Y de Huerta…

ni rastros todavía

La charla terminó siendo más larga

de lo que esperaba

Aunque curiosamente

centrada casi por completo en él

Don Anselmo preguntaba mucho

Pero sabía hacerlo parecer natural

José María habló un poco de “su vida”.

De su viaje

De don Antonio

De cómo había terminado en el haras.

Incluso terminó contando la caída de su primer día.

Aquella vergonzosa entrada frente a todos.

Se rió el hombre

Aunque la risa le salió rara

Tensa

Molesta

Pero a José pareció caerle bastante bien aquello.

El hombre soltó una carcajada fuerte detrás de la barra.

—Ah… estabas acá ..

La voz de Huerta apareció desde la escalera

José María giró apenas la cabeza

Y sintió cierto alivio al verlo.

Anselmo entonces miró al muchacho del haras.

—¿Quieres café… o algo más fuerte?

A Huerta aquella amabilidad nunca terminaba de agradarle del todo.

Y se notó.

—No, gracias.

Su tono fingidamente ligero no engañó demasiado

—Vamos con apuro, ¿verdad?

José María entendió enseguida

Asintió

Dejó la taza a medio terminar y se puso de pie

—Gracias por el café ¡estuvo muy bueno!

Anselmo volvió a reírse

—Me caíste bien, José

Lo señaló apenas con una mano

—Ven cuando quieras

Y luego añadió mirando a Huerta

—Y no le hagas caso a ese amargado.

A vos me refiero ¡Huerta!

Pero él ni siquiera volteó.

—Vamos…

José María tomó el bolso

Y salió junto a él

afuera

parecieron respirar ambos

_ es agradable..pero también insistente..

dijo José María

en tanto huerta solo dijo

_ vamos a algún lado

de verdad estoy hambriento ..

Jose se azoro un poco al escuchar eso

Fueron donde telmita

luego de comer en ese mismo local

que fue en su visita anterior

la dueña del local le dijo al llevar la cuenta

_ hola Huerta.. ¿que tal tu bonita?

el respondió con amabilidad

_ bien.. ahora de seguro vendrá por el encargo de don Anselmo…

ella le guiño el ojo

_¿ y tu crees que se enoje si voy yo ?

josé María no se esperó la respuesta

entre risas el muchacho dijo

_ por supuesto telmita vaya ,vaya

Verá lo feliz que se pone..

y la mujer casi enloquece

saliendo con la bandeja

sonriendo de genuina alegría

yendo a la caja

Jose Maria le preguntó en un susurro

_ qué diablos haces ?

y huerta responde muy tranquilo

_ digamos que me la debe..

recordando todavía ese dolor en la pierna casi tres largos días .

se fueron al rato

en la terminal rural buscaban el bus a ese lugar

lo encontraron al fondo

por entre los carteles con los destinos

Lo carrera

sauzal

punta oscura

calle larga

Los vientos

y si ya de por si el bus de villalebu no era precisamente una joya este de verdad era una literal “chatarra con ruedas”

Jose maria dijo

_¿ de seguro llegaremos ?

¡ me parece que ni empujándolo!

huerta solo rio

_ sube ya jesucito ..

Un eterno viaje de casi dos horas

Y tal como José María lo había sospechado

el bus pasó por absolutamente todas las posibilidades de desastre imaginables

Primero se detuvo en mitad del camino

Después le faltó agua al motor

Más tarde el mismo motor empezó a hacer

un ruido tan horrible…

que parecía pedir vacaciones urgentes

O directamente la jubilación

Pero aun así llegaron.

La terminal rural era poco más que un par

de bancos viejos y un techo oxidado.

Y el cementerio…

quedaba increíblemente cerca

José María lo miró extrañado.

—¿Por qué está tan cerca?

Huerta se acomodó apenas la chaqueta antes de responder.

—Simple

Señaló alrededor con calma

—Antes no existía el otro cementerio

Miró el lugar unos segundos.

—Este, mi amigo… es el inicio de todos estos pueblos.

José María frunció apenas el ceño.

Y Huerta entonces comenzó a nombrarlos

Como quien recita una antigua lección aprendida de memoria.

—Los Vientos. . San Roque. Lo Carrera. Sauzal. Punta Oscura ,punta gruesa y finalmente Villalebu ¡el más grande es san Roque! que limita con punta gruesa y san Martín por la carretera!

Hizo una pequeña pausa.

—..Todos rodeando la provincia..

José María bajó apenas la vista

Sintiendo otra vez esa rara sensación en el pecho.

Como si cada paso lo estuviera acercando demasiado a algo

Entonces Huerta lo miró de reojo.

Y sonrió apenas.

—Vamos…amigo ..

Le dio una palmada suave en el hombro.

—como dice Anselmo

¡hay que alimentar tu curiosidad !

José María ya empezaba a creer que todo aquello

era una especie de sueño bizarro

uno muy extraño para ser honestos

Pero no dijo nada más.

Solo lo siguió

el cementerio aguardando

su verdad,aquella que deseaba tanto encontrar les esperaba

La caminata resultó tranquila.

El silencio del cementerio pesaba de una forma incómoda




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