Regreso A Villalebu

CAPITULO 35

“ NOSTALGIAS “

Después de una hora, ambos iban de regreso en el auto

de Octavio

Él prefería andar a caballo

Mil veces

Pero con Mercedes Armijo siempre a su lado,

sencillamente no se podía discutir demasiado.

Ahora volvía con la camisa impecable otra vez y el ánimo ligeramente mejor.

Aunque, ciertamente, no estaba feliz

Porque otra vez Mirza Oviedo no había ido a la iglesia

Y la extrañaba demasiado

Llegaron finalmente a la casa grande y, tras estacionar

el auto al fondo del patio, Octavio

ni siquiera entró primero

Fue directamente hacia los establos

Al poco rato salió llevando del cabestro

a su caballo favorito.

“Bonito”.

Le acarició el cuello con cariño antes de murmurarle con cariño

—Ven, amigo… vamos a dar una vuelta, ¡mi Bonito !

Mercedes lo observó alejarse lentamente montado

en el animal

Y mientras lo veía perderse camino abajo,

la mujer quedó pensativa.

Porque sinceramente no sabía si debía avisarle

a don Joel o no

Mas después de haber escuchado ciertas cosas esa tarde

Mientras tanto

en el haras

Huerta terminaba otra sopa instantánea sentado junto a la mesa de la cocina improvisada

Y, para sorpresa de todos, parecía fascinado con ellas.

—Tendrás que decirme dónde las venden…

creo que me gustaron..

José María soltó una risa corta mientras lo miraba de lado.

—Pues vete olvidando de comerlas en exceso. Engordarás…

y no creo que a Ícaro ni a Lourdes le gustes así..

Huerta soltó una carcajada fea inmediatamente.

—Asi ..¡Me gustaría verte intentando montar un caballo!

José María levantó apenas una ceja.

—Bueno… debemos hacer una prueba, ¿no?

Entonces Huerta señaló con la cuchara

—En agosto empiezan las pruebas para las carreras del mes de fiestas del pueblo Si no te has largado todavía…

yo te enseño, ¿sí?

José María se rió con ganas ahora

—Ja, ja, ja!... ¡siempre que no engordes antes !

La respuesta fue inmediata

Una cuchara salió volando y le golpeó la cabeza

Y a José María se le congeló la sonrisa al instante.

“Mierda…”

Porque acababa de darse cuenta de algo importante

Hacía demasiado tiempo que no se reía así con alguien

aun siendo un bruto como Huerta

Rato después

Él anunció que iría a cerrar las rejas y portones

del haras antes de dormir

José María simplemente se quedó afuera tomando mate, completamente tranquilo.

A esa hora en el lugar ya solo se escuchaban los grillos

y el viento moviendo apenas los árboles

del fondo

Huerta ya estaba por llegar al portón principal cuando distinguió a un muchacho montado acercándose despacio por el camino

Y apenas reconoció al jinete, su expresión cambió ligeramente.

—¿Qué necesita, joven Lineros...?

La voz le salió seca, aunque todavía respetuosa

Entonces Octavio detuvo el caballo frente a él y respondió

con cansancio

—Necesito hablar con José… me dijeron que estaba quedándose aquí..

Huerta asintió apenas

—Sí… pase usted En cuanto se vaya, vendré a cerrar todo

Dijo aquello haciéndose a un lado para dejarlo entrar.

Octavio desmontó enseguida y comenzó a avanzar lentamente llevando al caballo de la rienda.

Y mientras lo veía pasar, Huerta no pudo evitar mirarlo con cierto fastidio.

Porque, sinceramente, él quería terminar rápido

y largarse a dormir de una vez

En eso, Octavio se volvió apenas hacia el muchacho

—Está en los cuartos, ¿verdad?

Huerta le indicó la dirección con la mano.

Y luego se quedó observándolo mientras se alejaba hacia allá.

Octavio dejó el caballo amarrado cerca de la

viga en la entrada antes de continuar caminando.

Y apenas quedó solo con el animal, Huerta aprovechó

de mirarlo mejor.

De verdad era un ejemplar hermoso

De un color café intenso, con las crines claras tirando

a doradas, patas firmes y un lomo brillante, fuerte…

bien cuidado

Y aunque no quisiera admitirlo, a él siempre le habían gustado demasiado los caballos.

Por eso, inevitablemente, terminó recordando a Ícaro

La primera vez que lo vio

FLASHBACK

1999 , VERANO

Tenía diecises entonces Y su vida se repartía entre trabajar

la tierra y ayudar por horas en la casona de una familia rica que criaba caballos finos en punta gruesa

Había una potranca particularmente famosa entre ellos

Buena pariendo animales de excelente sangre

y temperamento

Y una temporada nació uno distinto a todos

los demás

Un potrillo oscuro ,nervioso

De galopar inquieto y a la vez elegante

A Huerta le gustaba perseguirlo por los corrales solo

para verlo correr

Podía pasar horas enteras mirándolo

Después el tiempo pasó rápido

Y cuando cumplió 18 años,

su abuelo le tenía una sorpresa esperándolo.

Era ese mismo caballo

Mucho más grande

Y convertido en un potro precioso y fuerte

Oscuro como la noche

Todavía recordaba perfectamente

lo feliz que se había sentido aquel día

Porque él jamás pedía nada

Nunca quiso fiestas

Ni regalos caros

Ni siquiera un pastel

Para él ya era suficiente ganancia vivir con sus abuelos.

Por eso aquel caballo terminó convirtiéndose

en una de las pocas cosas que realmente sintió propias en su vida.

Y mientras acariciaba distraídamente el cuello del animal propiedad del hijo del patrón ,Octavio,

Huerta pensó que seguramente a ese muchacho también debieron regalárselo en alguna fecha importante.

Porque nadie miraba un caballo así

sin quererlo de verdad

luego lo dejó

ahora queria saber que podría querer ese riquillo

con José María ?




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