Regreso A Villalebu

CAPITULO 47

“SOBREVIVIENTES “

Ya era pasada la madrugada

El campo entero parecía hundido en un silencio

José María dormitaba dentro del remolque,

acomodado como podía entre unas mantas incómodas

y el olor constante a cuero y caballo.

Mientras tanto, Huerta se había quedado afuera

Apoyado contra la parte trasera del remolque.

Tapado apenas con unas mantas viejas

Después de horas haciendo vigilancia terminó vencido

por el cansancio

Pero José María despertó de golpe.

Con una sensación rara en el pecho

Como si algo no estuviera bien

Se incorporó lentamente y bajó del remolque cubriéndose

con una chaqueta gruesa

El frío era mucho peor de lo que imaginaba

Todavía quedaban restos de la fogata apagada

Los tachos del mate

Las cenizas movidas por el viento.

Y sinceramente se arrepintió de haberse levantado

Estaba por regresar al interior cuando notó algo.

Un movimiento extraño

Allá adelante

Entre los matorrales grandes y oscuros

Frunció el ceño intentando distinguir qué era

Pero no logró verlo bien

Y entonces tomó la peor —o quizá la mejor decisión posible

Despertar a Huerta

Aunque arriesgara un golpe

en el intento

—Huerta… Huertaaa…

El otro apenas se movió

Todavía dormido

—No bonita… no… ahora no…

balbuceo apenas

José María abrió grande los ojos

Pero antes de alcanzar a reaccionar, Huerta terminó despertando de verdad.

—¿Qué diablos quieres, don Jesús?

Él señaló nervioso hacia adelante

—Escuché movimiento entre los árboles del frente…

pensé que debías saberlo…

Y aquello bastó

Huerta se puso de pie inmediatamente

Sin siquiera molestarse en buscar la chaqueta

Abrió la puerta lateral del remolque y sacó la escopeta

Su expresión cambió por completo

Seria

Alerta.

Peligrosa

aunque mostró calma

al hablar

—Voy a revisar el lugar

Después lo miró directo

—Tú quédate aquí. Si algo pasa, grita lo más fuerte que puedas. ¿Entendido?

José María asintió casi automáticamente

Y Huerta agregó señalando los remolques con el gesto duro:

—Hay que cuidar esos caballos

entonces tomó también una vieja linterna de mano

y fue a recorrer el sitio

podía tratarse de algún conejo incluso perros de la zona pero también podían ser cuatreros y eso si estaría peor pues Baltazar le dijo que llevará mas gente con él

incluso se aseguró de tomar un camino más viejo

que el habitual

eso sin duda lo dejó peor

en eso vio una sombra correr

se puso lívido

susurró intentando no lo escucharán

_ maldita sea ..¡ condenado Jesusito estaba en lo correcto !

decidio seguirlo

confiando solo fuera ese que corrió solamente

y José María, apoyado en el remolque

mirando a todos lados

intranquilo

de verdad estaba parado ahí

en medio de la nada y con frio

los guantes en la chaqueta

" irónico estoy asustada igual que

cuando estaba en el hotel "

pero luego creyó estar alucinando

a su espalda

_estos son del haras de los lineros ¿no ?

él no supo cómo reaccionar eran dos tipos y sus caras

no eran buenas

_¡ q..que quieren!

habló con fuerza

y uno por atrás lo sujeto con violencia

diciendo con gesto grotesco

_ ¡miren que linda nena dejaron cuidando todo !

él muchacho se quedó estático miró alrededor

pero Huerta no se veía

por ningún lado

en eso el otro dijo

_ Haremos ésto simple tomaremos sus caballos hermosos

y no te haremos sufrir en exceso ¡o tal vez a ti y a tu compañero les vaya peor !

en eso algo parecio despertar en el muchacho

de un pisotón en el pie se zafó de quien lo sujetaba

y con una habilidad adquirida en sueños

le arrebató el puñal de la cintura

se puso contra el remolque

apuntándolos con el arma

algunos caballos comenzaron a inquietarse

y él con tres desgraciados que parecían reírse

de su intento patético de heroísmo

uno dijo

_ vamos muévete rata no tenemos tiempo par..

y no dijo más

un disparo tronó en la noche

junto con el foco que cayó segundos antes

_ ¡desaparezcan ahora mismo miserables !

otro disparo esta vez al hombro de uno de los tipos

estos ,asustados, tomaron al herido y se fueron de ahi

tal como aparecieron

de la misma manera espectral

Jose María, pálido, aún con la cuchilla entre las manos

intentando respirar con normalidad y no verse sólo patético

El eco del disparo todavía parecía retumbar entre los árboles

y el campo a oscuras

entonces apareció Huerta a su lado

La vieja linterna todavía en el suelo

La escopeta entre las manos

Respirando agitado.

Con una cara que sinceramente daba más miedo

que los propios cuatreros

Miró primero a los caballos inquietos.

Después al rastro de sangre que habían dejado al huir.

Y finalmente a José María

Ahí quieto.

de espaldas al remolque

Sujetando el cuchillo todavía como si no supiera

qué hacer

Huerta caminó directamente hacia él

—¿Te hicieron algo?

La pregunta salió seca.

Rápida.

José María negó apenas.

Todavía en shock.

—N…no…

Y recién ahí Huerta pareció bajar un poco

la tensión de los hombros

Soltó aire lentamente

Después miró el cuchillo

—¿Les quitaste eso tú?

José María bajó la vista hacia el arma como si recién recordara que la tenía.

—Yo… creo que sí…

Huerta no pudo evitar una risa corta.

Incrédula.

—Mira vos…

Luego tomó el cuchillo con cuidado y lo tiró lejos.

Después volvió a mirar hacia el campo




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