“SOBREVIVIENTES “
Ya era pasada la madrugada
El campo entero parecía hundido en un silencio
José María dormitaba dentro del remolque,
acomodado como podía entre unas mantas incómodas
y el olor constante a cuero y caballo.
Mientras tanto, Huerta se había quedado afuera
Apoyado contra la parte trasera del remolque.
Tapado apenas con unas mantas viejas
Después de horas haciendo vigilancia terminó vencido
por el cansancio
Pero José María despertó de golpe.
Con una sensación rara en el pecho
Como si algo no estuviera bien
Se incorporó lentamente y bajó del remolque cubriéndose
con una chaqueta gruesa
El frío era mucho peor de lo que imaginaba
Todavía quedaban restos de la fogata apagada
Los tachos del mate
Las cenizas movidas por el viento.
Y sinceramente se arrepintió de haberse levantado
Estaba por regresar al interior cuando notó algo.
Un movimiento extraño
Allá adelante
Entre los matorrales grandes y oscuros
Frunció el ceño intentando distinguir qué era
Pero no logró verlo bien
Y entonces tomó la peor —o quizá la mejor decisión posible
Despertar a Huerta
Aunque arriesgara un golpe
en el intento
—Huerta… Huertaaa…
El otro apenas se movió
Todavía dormido
—No bonita… no… ahora no…
balbuceo apenas
José María abrió grande los ojos
Pero antes de alcanzar a reaccionar, Huerta terminó despertando de verdad.
—¿Qué diablos quieres, don Jesús?
Él señaló nervioso hacia adelante
—Escuché movimiento entre los árboles del frente…
pensé que debías saberlo…
Y aquello bastó
Huerta se puso de pie inmediatamente
Sin siquiera molestarse en buscar la chaqueta
Abrió la puerta lateral del remolque y sacó la escopeta
Su expresión cambió por completo
Seria
Alerta.
Peligrosa
aunque mostró calma
al hablar
—Voy a revisar el lugar
Después lo miró directo
—Tú quédate aquí. Si algo pasa, grita lo más fuerte que puedas. ¿Entendido?
José María asintió casi automáticamente
Y Huerta agregó señalando los remolques con el gesto duro:
—Hay que cuidar esos caballos
entonces tomó también una vieja linterna de mano
y fue a recorrer el sitio
podía tratarse de algún conejo incluso perros de la zona pero también podían ser cuatreros y eso si estaría peor pues Baltazar le dijo que llevará mas gente con él
incluso se aseguró de tomar un camino más viejo
que el habitual
eso sin duda lo dejó peor
en eso vio una sombra correr
se puso lívido
susurró intentando no lo escucharán
_ maldita sea ..¡ condenado Jesusito estaba en lo correcto !
decidio seguirlo
confiando solo fuera ese que corrió solamente
y José María, apoyado en el remolque
mirando a todos lados
intranquilo
de verdad estaba parado ahí
en medio de la nada y con frio
los guantes en la chaqueta
" irónico estoy asustada igual que
cuando estaba en el hotel "
pero luego creyó estar alucinando
a su espalda
_estos son del haras de los lineros ¿no ?
él no supo cómo reaccionar eran dos tipos y sus caras
no eran buenas
_¡ q..que quieren!
habló con fuerza
y uno por atrás lo sujeto con violencia
diciendo con gesto grotesco
_ ¡miren que linda nena dejaron cuidando todo !
él muchacho se quedó estático miró alrededor
pero Huerta no se veía
por ningún lado
en eso el otro dijo
_ Haremos ésto simple tomaremos sus caballos hermosos
y no te haremos sufrir en exceso ¡o tal vez a ti y a tu compañero les vaya peor !
en eso algo parecio despertar en el muchacho
de un pisotón en el pie se zafó de quien lo sujetaba
y con una habilidad adquirida en sueños
le arrebató el puñal de la cintura
se puso contra el remolque
apuntándolos con el arma
algunos caballos comenzaron a inquietarse
y él con tres desgraciados que parecían reírse
de su intento patético de heroísmo
uno dijo
_ vamos muévete rata no tenemos tiempo par..
y no dijo más
un disparo tronó en la noche
junto con el foco que cayó segundos antes
_ ¡desaparezcan ahora mismo miserables !
otro disparo esta vez al hombro de uno de los tipos
estos ,asustados, tomaron al herido y se fueron de ahi
tal como aparecieron
de la misma manera espectral
Jose María, pálido, aún con la cuchilla entre las manos
intentando respirar con normalidad y no verse sólo patético
El eco del disparo todavía parecía retumbar entre los árboles
y el campo a oscuras
entonces apareció Huerta a su lado
La vieja linterna todavía en el suelo
La escopeta entre las manos
Respirando agitado.
Con una cara que sinceramente daba más miedo
que los propios cuatreros
Miró primero a los caballos inquietos.
Después al rastro de sangre que habían dejado al huir.
Y finalmente a José María
Ahí quieto.
de espaldas al remolque
Sujetando el cuchillo todavía como si no supiera
qué hacer
Huerta caminó directamente hacia él
—¿Te hicieron algo?
La pregunta salió seca.
Rápida.
José María negó apenas.
Todavía en shock.
—N…no…
Y recién ahí Huerta pareció bajar un poco
la tensión de los hombros
Soltó aire lentamente
Después miró el cuchillo
—¿Les quitaste eso tú?
José María bajó la vista hacia el arma como si recién recordara que la tenía.
—Yo… creo que sí…
Huerta no pudo evitar una risa corta.
Incrédula.
—Mira vos…
Luego tomó el cuchillo con cuidado y lo tiró lejos.
Después volvió a mirar hacia el campo