Regreso A Villalebu

CAPITULO 31

“ HERIDAS SIN RESOLVER”

Pero entonces

Joel se acercó de mala manera.

Sus ojos se endurecieron peligrosamente.

—Olvidas que ahí también está mi esposa

Antonio giró apenas hacia él

su mirada seguia igual de oscura

Y Joel continuó con amarga ironía

—¿Quieres despojar al viudo real acaso?

Eso solo avivó más la bronca de Antonio.

Apretó con fuerza el retrato entre las manos.

—Te quedaste con todo lo de ellos, supongo

Una foto no valdrá nada… al igual que su recuerdo.

¿Me equivoco?

el desprecio nuevamente

Joel sostuvo la mirada en silencio.

Y por primera vez algo oscuro pareció cruzarle el rostro.

Antonio estaba agotando peligrosamente su paciencia.

Y sinceramente entre nosotros

el revólver escondido entre sus ropas comenzaba a pesarle demasiado

Pero antes de que la situación pudiera empeorar, una voz intervino.

—Llévesela… don Antonio

Octavio bajó los últimos escalones lentamente.

Su tono fue sereno.

Demasiado quizás para todo lo que estaba ocurriendo

—No tenemos nada que esconder después de todo…

Miró apenas la fotografía con desdén

—..Ella no es nada para mí ..

Antonio volvió la vista hacia él

Y el rencor que había en sus ojos ya no parecía calmarse

Parecía una herida completamente podrida por los años.

Tomó el retrato con más fuerza.

Miró a Joel.

Luego a Octavio.

Y finalmente soltó con amargura devastadora

—De tal palo… tal astilla, ¿no, Lineros?

Aquello golpeó directamente a Octavio

Pero el muchacho no respondió

esta vez

Porque entendió algo terrible

Don Antonio ya no estaba viendo quién era él realmente.

Solo veía el apellido.

Solo veía el rostro de Joel reflejado encima suyo.

Antonio se dio media vuelta

Y antes de salir lanzó la sentencia definitiva

—Mi hija es demasiado para ti y nunca nunca

será tu juego .. ¡Lineros de mierda !

mirando esta vez al padre

La puerta resonó violentamente detrás suyo

dentro de la casa grande la. calma que quedó

fue incluso peor que los gritos

Mercedes lo vió pasar

su garganta apretada

se acercó al muchacho

miro a Octavio y le dijo bajito

_es mejor sea asi mi niño..es lo mejor mi amor ...

pero Octavio ya mo la escuchó

solo caminó de regreso a su habitación

EN LA PLAZA

Antonio se detuvo en medio de unas bancas

El viento fresco de la mañana movía apenas los árboles alrededor, pero él parecía completamente ajeno al mundo

Solo miraba la fotografía

Una y otra vez.

Sus dedos acariciaban el vidrio con una delicadeza casi dolorosa

Como si temiera que incluso esa imagen pudiera desaparecer también.

Y no podía creerlo.

No podía aceptar realmente que ella ya no estuviera.

Porque en el fondo, durante todos esos años, Oviedo siempre sintió que aquello jamás había ocurrido de verdad.

Como si todo hubiera sido un mal sueño

uno demasiado largo para su gusto

Su Leonor.

la bella Leonor.

Tan joven en esa fotografía.

Tan viva todavía en sus recuerdos.

Antonio cerró los ojos apenas un instante.

Y otra vez volvió

( FLASHBACK )

julio de 1985 ,17

El humo

Los escombros

las miradas de pesar

él ahi ,parado en medio

Emiliano junto a él

con el pecho dolido y

La sensación de haber llegado demasiado tarde

para salvar algo

la incredulidad

la impotencia y

Ese dolor que lo ha acompañado toda la vida

Y ahora, en pleno 2009…

descubria que la herida seguía abierta exactamente igual

Tal vez eso era lo verdaderamente terrible.

No el paso de los años

o la rabia

Ni el odio siquiera

Sino descubrir que había amores capaces de quedarse doliendo para siempre

En eso, decidió volver a su casa

Caminó lentamente por la plaza, todavía con la fotografía entre las manos.

Quizás… solo quizás… ahora podría empezar a encontrar

un poco de la paz que su alma necesitaba

Porque de verdad la necesitaba

Estaba cansado

Cansado de odiar

De recordar.

De cargar muertos que parecían seguir viviendo solo dentro suyo.

Y mientras avanzaba lentamente por el camino, no pudo evitar preguntarse si Leonor habría querido verlo así.

Convertido en un hombre consumido por el pasado.

Tal vez no.

Tal vez ella habría querido que soltara

tanto dolor

y lo peor era que jamas lo sabría

en casa de Antonio

José María intentaba tranquilizar a Mirza.

—Es verdad lo que te digo, Mirza… nadie salió..

Y yo de verdad preferí regresar. Supongo que el tío ya volverá.

Mirza permanecía sentada junto a la mesa, abrazándose los brazos con evidente ansiedad.

José María se acercó un poco más.

—Y ahora quizá las cosas mejoren..

Ella levantó la vista lentamente.

Quería creerle.

sinceramente quería.

—No pierdas las esperanzas, prima.

Si lo de ustedes es serio… todo se arreglará

Mirza sintió los ojos humedecerse otra vez.

Porque después de todo lo que había escuchado ese día… seguía teniendo miedo.

Miedo de que el pasado terminara destruyendo también

su propia historia.

Pero aun así…

en el fondo de su corazón seguía aferrándose a una certeza.

Octavio no era su padre

Y necesitaba que Antonio Oviedo

su papá algún día pudiera entenderlo también

Pero de pronto la voz de Antonio retumbó por toda la casa

—¡¿CÓMO PUEDES ALENTAR ESTA ABERRACIÓN?!

José María levantó la vista completamente sorprendido

Mirza, en cambio, tembló apenas un instante.

Solo uno.

Porque inmediatamente se puso de pie.

Y con la misma intensidad le respondió:

—¡Sé que te molesta, pero no la tomes contra él!




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