“ HERIDAS SIN RESOLVER”
Pero entonces
Joel se acercó de mala manera.
Sus ojos se endurecieron peligrosamente.
—Olvidas que ahí también está mi esposa
Antonio giró apenas hacia él
su mirada seguia igual de oscura
Y Joel continuó con amarga ironía
—¿Quieres despojar al viudo real acaso?
Eso solo avivó más la bronca de Antonio.
Apretó con fuerza el retrato entre las manos.
—Te quedaste con todo lo de ellos, supongo
Una foto no valdrá nada… al igual que su recuerdo.
¿Me equivoco?
el desprecio nuevamente
Joel sostuvo la mirada en silencio.
Y por primera vez algo oscuro pareció cruzarle el rostro.
Antonio estaba agotando peligrosamente su paciencia.
Y sinceramente entre nosotros
el revólver escondido entre sus ropas comenzaba a pesarle demasiado
Pero antes de que la situación pudiera empeorar, una voz intervino.
—Llévesela… don Antonio
Octavio bajó los últimos escalones lentamente.
Su tono fue sereno.
Demasiado quizás para todo lo que estaba ocurriendo
—No tenemos nada que esconder después de todo…
Miró apenas la fotografía con desdén
—..Ella no es nada para mí ..
Antonio volvió la vista hacia él
Y el rencor que había en sus ojos ya no parecía calmarse
Parecía una herida completamente podrida por los años.
Tomó el retrato con más fuerza.
Miró a Joel.
Luego a Octavio.
Y finalmente soltó con amargura devastadora
—De tal palo… tal astilla, ¿no, Lineros?
Aquello golpeó directamente a Octavio
Pero el muchacho no respondió
esta vez
Porque entendió algo terrible
Don Antonio ya no estaba viendo quién era él realmente.
Solo veía el apellido.
Solo veía el rostro de Joel reflejado encima suyo.
Antonio se dio media vuelta
Y antes de salir lanzó la sentencia definitiva
—Mi hija es demasiado para ti y nunca nunca
será tu juego .. ¡Lineros de mierda !
mirando esta vez al padre
La puerta resonó violentamente detrás suyo
dentro de la casa grande la. calma que quedó
fue incluso peor que los gritos
Mercedes lo vió pasar
su garganta apretada
se acercó al muchacho
miro a Octavio y le dijo bajito
_es mejor sea asi mi niño..es lo mejor mi amor ...
pero Octavio ya mo la escuchó
solo caminó de regreso a su habitación
EN LA PLAZA
Antonio se detuvo en medio de unas bancas
El viento fresco de la mañana movía apenas los árboles alrededor, pero él parecía completamente ajeno al mundo
Solo miraba la fotografía
Una y otra vez.
Sus dedos acariciaban el vidrio con una delicadeza casi dolorosa
Como si temiera que incluso esa imagen pudiera desaparecer también.
Y no podía creerlo.
No podía aceptar realmente que ella ya no estuviera.
Porque en el fondo, durante todos esos años, Oviedo siempre sintió que aquello jamás había ocurrido de verdad.
Como si todo hubiera sido un mal sueño
uno demasiado largo para su gusto
Su Leonor.
la bella Leonor.
Tan joven en esa fotografía.
Tan viva todavía en sus recuerdos.
Antonio cerró los ojos apenas un instante.
Y otra vez volvió
( FLASHBACK )
julio de 1985 ,17
El humo
Los escombros
las miradas de pesar
él ahi ,parado en medio
Emiliano junto a él
con el pecho dolido y
La sensación de haber llegado demasiado tarde
para salvar algo
la incredulidad
la impotencia y
Ese dolor que lo ha acompañado toda la vida
Y ahora, en pleno 2009…
descubria que la herida seguía abierta exactamente igual
Tal vez eso era lo verdaderamente terrible.
No el paso de los años
o la rabia
Ni el odio siquiera
Sino descubrir que había amores capaces de quedarse doliendo para siempre
En eso, decidió volver a su casa
Caminó lentamente por la plaza, todavía con la fotografía entre las manos.
Quizás… solo quizás… ahora podría empezar a encontrar
un poco de la paz que su alma necesitaba
Porque de verdad la necesitaba
Estaba cansado
Cansado de odiar
De recordar.
De cargar muertos que parecían seguir viviendo solo dentro suyo.
Y mientras avanzaba lentamente por el camino, no pudo evitar preguntarse si Leonor habría querido verlo así.
Convertido en un hombre consumido por el pasado.
Tal vez no.
Tal vez ella habría querido que soltara
tanto dolor
y lo peor era que jamas lo sabría
en casa de Antonio
José María intentaba tranquilizar a Mirza.
—Es verdad lo que te digo, Mirza… nadie salió..
Y yo de verdad preferí regresar. Supongo que el tío ya volverá.
Mirza permanecía sentada junto a la mesa, abrazándose los brazos con evidente ansiedad.
José María se acercó un poco más.
—Y ahora quizá las cosas mejoren..
Ella levantó la vista lentamente.
Quería creerle.
sinceramente quería.
—No pierdas las esperanzas, prima.
Si lo de ustedes es serio… todo se arreglará
Mirza sintió los ojos humedecerse otra vez.
Porque después de todo lo que había escuchado ese día… seguía teniendo miedo.
Miedo de que el pasado terminara destruyendo también
su propia historia.
Pero aun así…
en el fondo de su corazón seguía aferrándose a una certeza.
Octavio no era su padre
Y necesitaba que Antonio Oviedo
su papá algún día pudiera entenderlo también
Pero de pronto la voz de Antonio retumbó por toda la casa
—¡¿CÓMO PUEDES ALENTAR ESTA ABERRACIÓN?!
José María levantó la vista completamente sorprendido
Mirza, en cambio, tembló apenas un instante.
Solo uno.
Porque inmediatamente se puso de pie.
Y con la misma intensidad le respondió:
—¡Sé que te molesta, pero no la tomes contra él!