CAZADORES
En el camino de regreso
Antonio venía en el auto
Con el rostro serio.
Pensativo
Sopesando todo lo que había escuchado
en ese rato
Le resultaba difícil aceptar que Emiliano hubiera decidido ocultarle información de ese nivel
Pero también lo entendía
ahora lo llevaba de regreso
a la calle de las Heras ,a su casa
Era sabido
Emiliano era médico sabia bien de que hablaba
Y lo que tenía en sus manos no era menor
El certificado original que había guardado Urzúa
Y ese trozo de tela
Ya no eran simples objetos o basura desechable
Eran pruebas
Antonio apretó la caja contra sí pero esa sensación de tensión no lo abandonaba
Al contrario.
Crecía
por qué si lo pensaba mejor
ahora ya podrían dejar de deciir
que hablaba puras tonterías ni que
son simples sospechas sin fundamentos
las pruebas estaban
¡ahora si eran certezas !
RATO DESPUÉS
en el haras
Era el final del día
Baltazar estaba en la oficina junto a Joel, rodeados de hojas y archivos nuevos para la revisión contable del mes. Pronto llegaría la paga del período
José María no se quejaba
al menos no estaba con ellos
afuera sentado en el escritorio
revisaba otras cosas
y debía reconocerlo, aquello le resultaba mejor que los establos. Un ambiente cerrado, sin tantos ojos encima, sin esa vigilancia constante buscando un error
Aun así…
Su pensamiento se desvió hacia lo ocurrido
esos dias
Huerta ,icaro
Nombres que, en teoría, no deberían importarle tanto Solo compañeros ,Un jornal más
parte de la rutina de ese lugar
Pero no lo eran
Especialmente Huerta
A veces lo pensaba como un simple trabajador más;
otras, como un posible peleonero de bar con demasiada habilidad para aparentar
estar en calma
aun así… en ese lugar había algo que no parecía
ni bueno ni normal
a casi un mes de estar ahí el balance seguía siendo inquietantemente negativo
sobre ese mundo,el pueblo y sobre Lineros en particular
“Frío… cerrado… difícil de leer…”
Apretó el lápiz entre los dedos sin darse cuenta
Su expresión, normalmente segura, se tensó apenas
Quiso sostener esa idea, ordenarla, convertirla
en algo útil
Pero desistió
Miró hacia otro lado
Respiró hondo
pensaba en irse tal cual llegó
o enfrentar a Antonio directamente
con su verdad pero
desistió en el momento
se dijo
—No es la hora, José… todavía no..
Al salir,quiso ir a buscarle charla
pero no lo vio por ningún lado
Se imaginó que habría regresado antes, a descansar después de la mañana dura. A veces pensaba que deberían sentarse a hablar alguna vez, sin apuro. Incluso se le ocurría que Huerta, en el fondo, podría querer tener un amigo.
Tomó su chaquetilla y se la colocó al hombro
—Ya será…
Pero Huerta no estaba
De hecho, ni siquiera andaba por los alrededores.
Había pedido salir unas horas antes
Y en ese momento…
estaba en el cementerio
Frente a la cruz
casi siete meses ya
Que para él, sonaban a toda una eternidad
No solía llorar
Se había contenido desde aquella noche
terrible y demasiado larga
Aun así, cada vez que volvía ahí,
sentía que algo lo sostenía todavía
obligandolo a resistir
Como si no estuviera del todo solo
ni tan roto siquiera
Pasó la mano por la madera con cuidado.
Lento
Como si el solo contacto bastará para mantenerlo firme
Los ojos marrones se le quedaron quietos
un instante
La rabia seguía ahí, pero no salía
No podía permitirse ese lujo
No todavía
Miró el pequeño cordel gastado.
Y se habló en voz baja, apenas un hilo
—Los extraño… gracias por cuidar de Ícaro…
de mí ..
No era un hombre de fe
Sus abuelos sí lo habían sido, a su manera Creían en la tierra, en la naturaleza, en lo que da y sostiene sin pedir nada
a cambio
Recordó una vez, siendo niño, cuando el padre que llevaba la comunión a los enfermos intentó hablarle de Dios a don Evaristo
El anciano le respondió con respeto
“Dios es un todo, señor cura. Y la tierra es su expresión más grande. No me pida adorarlo
en un lugar tan frío… aquí veo su grandeza. con eso créame no necesito más.”
Palabras que nunca se le habían ido y que
Regresaban siempre en momentos como ese
Huerta dejó de mirar ese lugar
no siempre esperaba hacerlo tan rápido
pero ahora debia hacer algo primero
una cosa urgente
se agachó acariciando nuevamente las flores frescas
Ya había que volver
Seguir
Solo hizo un último movimiento con los dedos sobre la madera, casi como una despedida que no quería admitir
_ volveré…abuelos …
Luego salió
Ícaro lo esperaba afuera
más tarde llego a la taberna.
Había más gente de lo habitual. Risas altas, vasos golpeando la madera. Día de paga en los alrededores de San Martín
pero no se sentía animado
hoy no
entró sin llamar la atención
muy su costumbre
la busco con la vista
pero no la vio
Se acercó entonces al mostrador.
Un hombre alto apareció detrás
—Hola, muchacho… —dijo con voz tranquila.
—Buenas, don Anselmo .
su respuesta sería
El vaso de cerveza fría llegó a sus manos
—¿Qué cuentos me traes del haras?
Huerta lo miró de reojo
—No necesito que me embriague de gratis.
No voy a contarle de nadie. Y dentro de esa mierda…
hay uno o dos que salvan
. ¡Los demás son una maldita bosta !
Anselmo lo observó en silencio. Sus ojos oscuros no parpadeaban la voz ronca
—Vamos, Huerta… alimenta mi curiosidad.
me dijeron que el hijo del patrón estuvo allá