“ LA CRUZ Y EL CORDEL”
Támara no daba en si del impacto
eran sus abuelos y el nombre de su madre
meneó la cabeza era tal como ella pensaba
la dieron por muerta también
tocó la bonita
pero helada lápida y pensó
,” mi madre está allá en un país ajeno.
Lejos de todo ,viva
Pero también… quebrada
sabiendo que incluso ha vivido desarraigada cargando una ausencia que nunca había podido curar del todo "
Colocó las flores con cuidado.
Y por un instante… dejó caer la máscara
Dejando salir lo que no permitiría
en ningún otro lugar ..
Las lágrimas llegaron sin permiso
Y entonces habló, en voz baja
—Abuelos… no se preocupen. Mi mamá está bien…
logró escapar..
Hizo una pausa.—Yo soy su nieta
Tamara…¡ y vine a hacerles justicia!
Respiró hondo.
—En nombre de Dios… y en el de ustedes ..
Sus dedos apretaron el ramo
La voz se endureció apenas
—El que hizo esto va a pagar
¡se los juro !
El silencio del cementerio no respondió
Pero ella sintió que había sido escuchada
Permaneció unos segundos más frente a la tumba.
Era absurdo
Todo ese lugar le resultaba ajeno
y al mismo tiempo peligrosamente familiar
Como si perteneciera a algo que aún no lograba entender
Se incorporó
respirando normal
volviendo al papel
se puso los lentes de nuevo
¡había que iniciar de una vez!
miro a cualquier parte
Buscando serenarse
Ordenar lo que sentía
antes de continuar
su camino a esa casa
Se dio media vuelta para salir de ese lugar
pero entonces lo vio pasar
El mismo jinete
él que casi la había tirado al llegar a la plaza
lo reconoció por su sombrero
Esta vez no lo dejó ir ..
Sintió curiosidad
Y lo siguió
Caminaba por un sendero donde aún quedaban
nichos elevados
flores, insectos, restos de vida…
mezclados con abandono
Tumbas mejor cuidadas
Más grandes y visibles
Como si incluso aun en la muerte… se siguiera midiendo
el estatus
El valor
La importancia de cada vida
Ese pasillo quedó atrás
Más allá, tras una pared deslavada, el paisaje cambiaba
Todo era más simple
Más crudo
Tumbas en la tierra
Cruces de madera
varias ,puestas por manos piadosas
para los más desafortunados ..
Y ahí lo vio
Agachado
Con el sombrero a un lado
En una actitud que no era solo respeto
era también dolor
Pensó en retirarse
Sintió que estaba invadiendo algo que no
le pertenecía.
Pero entonces… lo notó
El hombre sacó algo de su bolsillo
Un cordel
Lo vio atarlo con cuidado a cada extremo de la cruz
Sus manos eran grandes
De dedos largos
Había experiencia en ese gesto
Precisión
Costumbre , y también concentración
Cuando terminó, hizo una última señal de la cruz con sus manos en su rostro y pecho
Se quedó un segundo más
Como si esperara algo
Una respuesta
Una aprobación
después
Tomó su sombrero
Y se marchó hacia la salida.
Solo entonces, el forastero avanzó
Se acercó a la tumba
En la madera, dos nombres
Evaristo Huerta C .
Emelina Cáceres A .
Observó las fechas y
Dos certezas se le instalaron de inmediato
No eran sus padres
Quizás… sus abuelos dado lo joven del hombre
Y lo otro que la defunción era reciente
Apenas seis meses
Pero no fue eso lo que más le inquietó
Fue el cordel
Cruzando la madera
tenso
Como si uniera algo invisible
Frunció el ceño.
¿Qué significaba eso?
pero decidió salir ya para volver
a esa casa
tal vez ahora pudiera
caminar sin llamar la atención de nadie
ajeno totalmente a lo que pasaba en el pueblo
a esa misma hora
En la casa grande
—Ah… qué alegría volver a verte, Joel. De verdad no pensé que podría escaparme tan luego… ¡
ese pelotudo de Galena no da pie
con bola sin mí !..
El hombre levantaba su copa, exultante
Ruidoso. Cómodo ,Seguro
Primera visita desde las fiestas de diciembre pasadas
Y Joel Lineros lo recibía como correspondía
Con atención y por supuesto con cálculo
—El gusto es mío, Reynaldo —respondió
Porque no era un cualquiera
Reynaldo Prado
Delegado provincial de Nueva Patagonia ya casi 20 años
Y lo más cercano a una autoridad civil en toda esa zona
Su apoyo no era un detalle
Era… para Lineros ,la certeza de tener poder
En ese momento, Octavio entró
Vestido de traje ,Correcto
Serio
—Pero qué gusto verte, Octavio —dijo Reynaldo con entusiasmo—. Te mueres las ganas que tiene Minerva de venir. Hoy no pudo, anda con su madre en una actividad de mujeres en Ushuaia… pero en cuanto pueda, te cae por acá, ¿eh?
Octavio asintió
Educado
Pero por dentro…
lejano
Ese tipo de reuniones no le gustaban
No eran su mundo
Eran… una obligación
Ser visto
Ser mostrado
Ser el “digno hijo de su padre”.
Joel intervino, acercándose con una sonrisa contenida
—Vamos, Reynaldo… no me quieras tener de suegro, ¿eh? Minerva es una chica preciosa…y le deben sobrar pretendientes,
¿Me imagino ?
Una pausa leve
—Mejor ven… Jacinta preparó un asado argentino que está para chuparse los dedos
Y así, entre risas, copas y palabras de buena crianza
la tarde avanzaba
En un lugar donde todo parecía ordenado
ameno
Pero donde, en realidad…
demasiadas cosas empezaban a moverse al mismo tiempo
Pero entonces…
Joel vio a su hijo salir
No dijo nada
Solo lo siguió con la mirada un segundo más
de lo necesario
Luego volvió a la mesa