Regreso A Villalebu

CAPITULO 6

“ LA CRUZ Y EL CORDEL”

Támara no daba en si del impacto

eran sus abuelos y el nombre de su madre

meneó la cabeza era tal como ella pensaba

la dieron por muerta también

tocó la bonita

pero helada lápida y pensó

,” mi madre está allá en un país ajeno.

Lejos de todo ,viva

Pero también… quebrada

sabiendo que incluso ha vivido desarraigada cargando una ausencia que nunca había podido curar del todo "

Colocó las flores con cuidado.

Y por un instante… dejó caer la máscara

Dejando salir lo que no permitiría

en ningún otro lugar ..

Las lágrimas llegaron sin permiso

Y entonces habló, en voz baja

—Abuelos… no se preocupen. Mi mamá está bien…

logró escapar..

Hizo una pausa.—Yo soy su nieta

Tamara…¡ y vine a hacerles justicia!

Respiró hondo.

—En nombre de Dios… y en el de ustedes ..

Sus dedos apretaron el ramo

La voz se endureció apenas

—El que hizo esto va a pagar

¡se los juro !

El silencio del cementerio no respondió

Pero ella sintió que había sido escuchada

Permaneció unos segundos más frente a la tumba.

Era absurdo

Todo ese lugar le resultaba ajeno

y al mismo tiempo peligrosamente familiar

Como si perteneciera a algo que aún no lograba entender

Se incorporó

respirando normal

volviendo al papel

se puso los lentes de nuevo

¡había que iniciar de una vez!

miro a cualquier parte

Buscando serenarse

Ordenar lo que sentía

antes de continuar

su camino a esa casa

Se dio media vuelta para salir de ese lugar

pero entonces lo vio pasar

El mismo jinete

él que casi la había tirado al llegar a la plaza

lo reconoció por su sombrero

Esta vez no lo dejó ir ..

Sintió curiosidad

Y lo siguió

Caminaba por un sendero donde aún quedaban

nichos elevados

flores, insectos, restos de vida…

mezclados con abandono

Tumbas mejor cuidadas

Más grandes y visibles

Como si incluso aun en la muerte… se siguiera midiendo

el estatus

El valor

La importancia de cada vida

Ese pasillo quedó atrás

Más allá, tras una pared deslavada, el paisaje cambiaba

Todo era más simple

Más crudo

Tumbas en la tierra

Cruces de madera

varias ,puestas por manos piadosas

para los más desafortunados ..

Y ahí lo vio

Agachado

Con el sombrero a un lado

En una actitud que no era solo respeto

era también dolor

Pensó en retirarse

Sintió que estaba invadiendo algo que no

le pertenecía.

Pero entonces… lo notó

El hombre sacó algo de su bolsillo

Un cordel

Lo vio atarlo con cuidado a cada extremo de la cruz

Sus manos eran grandes

De dedos largos

Había experiencia en ese gesto

Precisión

Costumbre , y también concentración

Cuando terminó, hizo una última señal de la cruz con sus manos en su rostro y pecho

Se quedó un segundo más

Como si esperara algo

Una respuesta

Una aprobación

después

Tomó su sombrero

Y se marchó hacia la salida.

Solo entonces, el forastero avanzó

Se acercó a la tumba

En la madera, dos nombres

Evaristo Huerta C .

Emelina Cáceres A .

Observó las fechas y

Dos certezas se le instalaron de inmediato

No eran sus padres

Quizás… sus abuelos dado lo joven del hombre

Y lo otro que la defunción era reciente

Apenas seis meses

Pero no fue eso lo que más le inquietó

Fue el cordel

Cruzando la madera

tenso

Como si uniera algo invisible

Frunció el ceño.

¿Qué significaba eso?

pero decidió salir ya para volver

a esa casa

tal vez ahora pudiera

caminar sin llamar la atención de nadie

ajeno totalmente a lo que pasaba en el pueblo

a esa misma hora

En la casa grande

—Ah… qué alegría volver a verte, Joel. De verdad no pensé que podría escaparme tan luego… ¡

ese pelotudo de Galena no da pie

con bola sin mí !..

El hombre levantaba su copa, exultante

Ruidoso. Cómodo ,Seguro

Primera visita desde las fiestas de diciembre pasadas

Y Joel Lineros lo recibía como correspondía

Con atención y por supuesto con cálculo

—El gusto es mío, Reynaldo —respondió

Porque no era un cualquiera

Reynaldo Prado

Delegado provincial de Nueva Patagonia ya casi 20 años

Y lo más cercano a una autoridad civil en toda esa zona

Su apoyo no era un detalle

Era… para Lineros ,la certeza de tener poder

En ese momento, Octavio entró

Vestido de traje ,Correcto

Serio

—Pero qué gusto verte, Octavio —dijo Reynaldo con entusiasmo—. Te mueres las ganas que tiene Minerva de venir. Hoy no pudo, anda con su madre en una actividad de mujeres en Ushuaia… pero en cuanto pueda, te cae por acá, ¿eh?

Octavio asintió

Educado

Pero por dentro…

lejano

Ese tipo de reuniones no le gustaban

No eran su mundo

Eran… una obligación

Ser visto

Ser mostrado

Ser el “digno hijo de su padre”.

Joel intervino, acercándose con una sonrisa contenida

—Vamos, Reynaldo… no me quieras tener de suegro, ¿eh? Minerva es una chica preciosa…y le deben sobrar pretendientes,

¿Me imagino ?

Una pausa leve

—Mejor ven… Jacinta preparó un asado argentino que está para chuparse los dedos

Y así, entre risas, copas y palabras de buena crianza

la tarde avanzaba

En un lugar donde todo parecía ordenado

ameno

Pero donde, en realidad…

demasiadas cosas empezaban a moverse al mismo tiempo

Pero entonces…

Joel vio a su hijo salir

No dijo nada

Solo lo siguió con la mirada un segundo más

de lo necesario

Luego volvió a la mesa




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