“CUANDO EL CORAZÓN DUELE “
Antonio se volteó
Su rostro, serio
Casi sin expresión
José María lo miró de frente
se encogió de hombros diciendo
—No lo culpo… —dijo con calma— En cierta manera es verdad. Soy hijo de alguien que no recordó que tenía más parientes… hasta que su propio hijo empezó a darles vergüenza
y tuvo que enviarlo con ellos ..
Hizo una pausa breve
—pero usted no se preocupe… no necesito lecciones de “ser hombre” porque si lo soy ..
Se giró sin esperar respuesta
y salió al patio
Fue a buscar a Mirza
mientras caminaba
solo meneaba la cabeza
con pesar aunque
no sintió del todo esas palabras
sí pudo ponerse en el lugar de ella
Vivir rodeada de ideas tan rígidas
de gente que aún juzga a otros por el tipo
de trabajo que hacen o por estar cerca del
que les cae mal
No era rabia
Era decepción se tocó un poco
los lentes
casi en un movimiento inconsciente
entonces pensó en su madre
En cómo guardaba ella a ese hombre
casi como un tesoro
Y, por un instante, dudó
Quizás no estaba tan equivocada
al pensarlo
que incluso lo había amado más que
a su propio padre, Manuel
Mientras avanzaba por el patio,
lo recordó
Un hombre sereno
De paciencia infinita frente a la vida y sus dificultades
muy al contrario de Oviedo
y Tamara en su interior no alcanzaba
a dimensionar el porqué de todo aquello
Simplemente… no podía en ese momento
cuando Mirza lo vio
De pie frente a ella
su mirada serena..sin rencores
—No le hagas caso… —dijo él—. Está enojado conmigo
Pero ella no pudo contenerse más
Sus ojos azules, húmedos todavía
se abrazo a sí misma queriendo no ser vista
—no entiendes ..mi papá odia a todos… si es así entonces nunca podremos ser felices…
Dudó apenas. —Él y yo…
José María la miró con atención
Atando cabos.
“El “niño triste”… —pensó ,suave trató de decirlo pero no pudo
¿era… acaso un Lineros ?
su cara muto a un gesto preocupado
por qué si lo pensaba mejor
Su dolor nacía de una verdad demasiado dura
Su padre no toleraba nada que tuviera relación con Lineros
Y eso lo incluía a él
A ese muchacho de mirada melancólica
y sonrisa imposible de ignorar
musitó apenas
—¿Cómo vamos… a hacerlo ?
si es su hijo…
Lo dijo entre lágrimas
José María se quedó en silencio
Primero, desconcierto
Luego… las palabras hicieron
el resto
el Hijo
Necesitaba respuestas porque
Esto… no solo era inesperado
Era hasta peligroso
y lo peor
no era el momento
para hacer preguntas
Respiró profundo y trató de verse relajado
—Ven… vamos adentro —dijo con suavidad
_Si quieres, pasamos por un chocolate en el minisúper…
y aprovechamos “mi remojón” para conversar más tranquilos ¿eh ?
Intentó aligerar el ambiente
No muy convincente
En ese momento, Ricardo salió al patio
No dijo nada
no hacía falta
Pero su silencio… también llevaba peso
Porque, en el fondo…
él tampoco era un Oviedo
Y Antonio
encerrado en su habitación,
repasaba una y otra vez aquellas palabras de Emiliano.
“Decidí seguir…
acepté la realidad.
Ya dejé el odio, Antonio…
no sirvió de nada.”
Se quedó en silencio.
Sentado al borde de la cama,
con las manos apoyadas sobre las rodillas,
mirando un punto fijo que no veía realmente.
¿Seguir?
La palabra le pesaba.
Porque él… no había seguido
Había resistido
soportado
Había continuado por inercia
Pero seguir
eso era otra cosa
Cerró los ojos un instante
sabía no serviria
El pasado no se iba
Y lo peor…
El no quería que se fuera
—No sirvió de nada… —repitió en voz baja.
Porque para él
ese odio…
al menos, le había dado algo a lo que aferrarse
Algo que sostener
Sin eso…
¿qué quedaba?
El silencio llenó la habitación.
Y por primera vez en mucho tiempo,
Antonio no tuvo una respuesta
Mas tarde
En el haras, el día ya se terminaba
Los trabajadores se retiraron uno a uno, arrastrando el cansancio de la jornada
Baltazar guardaba los libros en los cajones
Se permitió, por fin, tomar asiento un momento.
Entonces
—Baltazar…
Levantó la vista
Joel iba saliendo, con ese tono amistoso que nunca terminaba de serlo en realidad
—Vete cuando quieras… estoy esperando visitas
Por cierto… ¿qué fue de nuestro “mojado empleado”?
su risa burlona
Baltazar no lo dudó
le miro con seriedad
—¿Qué opino ?
qué deberías dejar de fomentar esas conductas. Ya viste lo que pasó con Huerta…
¿no piensas que puede salir mal alguna vez?
Joel sonrió apenas
Ese aire arrogante, casi divertido, volvió
a instalarse en su rostro.
—Más bien debería agradecerme
A él solo le tocó agua… pero Huerta…
una pausa, saboreando la idea.
—Huerta es un diamante en bruto y de seguro
tu sabes cómo se forman los diamantes, ¿no?
Baltazar negó con la cabeza, seco
Joel prosiguió
_ se forman a presión,bajo fuego es lento
pero una transformación que los deja de ser un mero carbón ¡a una hermosa piedra preciosa!
él, Camacho
meneo negativo
—Lo dicho… no te entiendo
hasta mañana joel ..
Se puso de pie, tomando su sombrero
dispuesto a irse
Él —Lineros— miró entonces a su alrededor
No podía sentirse más orgulloso
Gracias a su método, sabía quién servía…