Regreso A Villalebu

CAPITULO 9

“CUANDO EL CORAZÓN DUELE “

Antonio se volteó

Su rostro, serio

Casi sin expresión

José María lo miró de frente

se encogió de hombros diciendo

—No lo culpo… —dijo con calma— En cierta manera es verdad. Soy hijo de alguien que no recordó que tenía más parientes… hasta que su propio hijo empezó a darles vergüenza

y tuvo que enviarlo con ellos ..

Hizo una pausa breve

—pero usted no se preocupe… no necesito lecciones de “ser hombre” porque si lo soy ..

Se giró sin esperar respuesta

y salió al patio

Fue a buscar a Mirza

mientras caminaba

solo meneaba la cabeza

con pesar aunque

no sintió del todo esas palabras

sí pudo ponerse en el lugar de ella

Vivir rodeada de ideas tan rígidas

de gente que aún juzga a otros por el tipo

de trabajo que hacen o por estar cerca del

que les cae mal

No era rabia

Era decepción se tocó un poco

los lentes

casi en un movimiento inconsciente

entonces pensó en su madre

En cómo guardaba ella a ese hombre

casi como un tesoro

Y, por un instante, dudó

Quizás no estaba tan equivocada

al pensarlo

que incluso lo había amado más que

a su propio padre, Manuel

Mientras avanzaba por el patio,

lo recordó

Un hombre sereno

De paciencia infinita frente a la vida y sus dificultades

muy al contrario de Oviedo

y Tamara en su interior no alcanzaba

a dimensionar el porqué de todo aquello

Simplemente… no podía en ese momento

cuando Mirza lo vio

De pie frente a ella

su mirada serena..sin rencores

—No le hagas caso… —dijo él—. Está enojado conmigo

Pero ella no pudo contenerse más

Sus ojos azules, húmedos todavía

se abrazo a sí misma queriendo no ser vista

—no entiendes ..mi papá odia a todos… si es así entonces nunca podremos ser felices…

Dudó apenas. —Él y yo…

José María la miró con atención

Atando cabos.

“El “niño triste”… —pensó ,suave trató de decirlo pero no pudo

¿era… acaso un Lineros ?

su cara muto a un gesto preocupado

por qué si lo pensaba mejor

Su dolor nacía de una verdad demasiado dura

Su padre no toleraba nada que tuviera relación con Lineros

Y eso lo incluía a él

A ese muchacho de mirada melancólica

y sonrisa imposible de ignorar

musitó apenas

—¿Cómo vamos… a hacerlo ?

si es su hijo…

Lo dijo entre lágrimas

José María se quedó en silencio

Primero, desconcierto

Luego… las palabras hicieron

el resto

el Hijo

Necesitaba respuestas porque

Esto… no solo era inesperado

Era hasta peligroso

y lo peor

no era el momento

para hacer preguntas

Respiró profundo y trató de verse relajado

—Ven… vamos adentro —dijo con suavidad

_Si quieres, pasamos por un chocolate en el minisúper…

y aprovechamos “mi remojón” para conversar más tranquilos ¿eh ?

Intentó aligerar el ambiente

No muy convincente

En ese momento, Ricardo salió al patio

No dijo nada

no hacía falta

Pero su silencio… también llevaba peso

Porque, en el fondo…

él tampoco era un Oviedo

Y Antonio

encerrado en su habitación,

repasaba una y otra vez aquellas palabras de Emiliano.

“Decidí seguir…

acepté la realidad.

Ya dejé el odio, Antonio…

no sirvió de nada.”

Se quedó en silencio.

Sentado al borde de la cama,

con las manos apoyadas sobre las rodillas,

mirando un punto fijo que no veía realmente.

¿Seguir?

La palabra le pesaba.

Porque él… no había seguido

Había resistido

soportado

Había continuado por inercia

Pero seguir

eso era otra cosa

Cerró los ojos un instante

sabía no serviria

El pasado no se iba

Y lo peor…

El no quería que se fuera

—No sirvió de nada… —repitió en voz baja.

Porque para él

ese odio…

al menos, le había dado algo a lo que aferrarse

Algo que sostener

Sin eso…

¿qué quedaba?

El silencio llenó la habitación.

Y por primera vez en mucho tiempo,

Antonio no tuvo una respuesta

Mas tarde

En el haras, el día ya se terminaba

Los trabajadores se retiraron uno a uno, arrastrando el cansancio de la jornada

Baltazar guardaba los libros en los cajones

Se permitió, por fin, tomar asiento un momento.

Entonces

—Baltazar…

Levantó la vista

Joel iba saliendo, con ese tono amistoso que nunca terminaba de serlo en realidad

—Vete cuando quieras… estoy esperando visitas

Por cierto… ¿qué fue de nuestro “mojado empleado”?

su risa burlona

Baltazar no lo dudó

le miro con seriedad

—¿Qué opino ?

qué deberías dejar de fomentar esas conductas. Ya viste lo que pasó con Huerta…

¿no piensas que puede salir mal alguna vez?

Joel sonrió apenas

Ese aire arrogante, casi divertido, volvió

a instalarse en su rostro.

—Más bien debería agradecerme

A él solo le tocó agua… pero Huerta…

una pausa, saboreando la idea.

—Huerta es un diamante en bruto y de seguro

tu sabes cómo se forman los diamantes, ¿no?

Baltazar negó con la cabeza, seco

Joel prosiguió

_ se forman a presión,bajo fuego es lento

pero una transformación que los deja de ser un mero carbón ¡a una hermosa piedra preciosa!

él, Camacho

meneo negativo

—Lo dicho… no te entiendo

hasta mañana joel ..

Se puso de pie, tomando su sombrero

dispuesto a irse

Él —Lineros— miró entonces a su alrededor

No podía sentirse más orgulloso

Gracias a su método, sabía quién servía…




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