Regreso A Villalebu

CAPITULO 14

“ DRAMAS AJENOS”

Pasó un buen rato

metido en la oficina

Demasiado aburrido para su gusto

El tedio empezó a pesar

No había mucho más que revisar en las hojas sobre la mesa

los números cuadraban los Registros. Nada urgente

Se recostó apenas en la silla

Entonces recordó

Las montas

dejo los papeles a un lado

—Bueno… mejor voy ya. me está dando sueño metido acá…

Se levantó

Afuera, el haras seguía en su ritmo habitual

Peones cruzando de un lado a otro

Caballos inquietos

El arrastre seco de los fardos

José María miró alrededor

Había algo en ese movimiento que le gustaba

Una postal viva ante sus ojos

tranquila

Y eso lo inquietó

en su alma

Una punzada leve

—No vamos a quedarnos, José…

se dijo, apenas

Solo un tiempo…¡ nada más eso !

Pero la sola idea no dejaba

de hacerle ruido

entonces

—Hola, Jesús…

Se sobresaltó

Pedro apareció

A su lado

Sin aviso

—¿Ya extrañando a tu Huerta?

La sonrisa… torcida

Burlona ,Sucia

Pasó de largo sin dejarle tiempo para respuesta

José María lo siguió con la mirada un segundo

hablando para si

—Tal vez deba invitarlo yo mismo a la taberna… murmuró

Dios mío …¡ qué peste!

Siguió su camino

Más adelante, un claro

Gente reunida

Apoyados en la cerca

Mirando

José María entrecerró los ojos

Distinguió primero a Baltazar.

Imposible no hacerlo

Ese sombrero… tan fuera de lugar, como siempre

Después, Octavio

Más rígido

de pie ,contenido

Y entonces

Joel

Con ellos

Observando

Mandando sin tener necesidad de hablar

José María ladeó apenas la cabeza.

Una media sonrisa, apenas perceptible

—El padre del Montesco…

Lo dijo bajo

Para sí

Pero no era burla

era intuición

que tal vez…signifique

un problema no menor

si se ponía a pensarlo en serio

Buscó un lugar desde donde mirar

sin convertirse en el observado

Sabía que Lineros no perdería la oportunidad

de fastidiarlo

Pero no tuvo suerte

Baltazar le vio

—Eh… José , ven acá, chiquillo...

Se quedó quieto un segundo

Luego fue

No había opción

Se ubicó cerca de Octavio.

Demasiado cerca, quizás

Octavio miraba al frente

A los caballos

A la pista

Pero no estaba ahí

Su expresión… ausente

Lejano

Como si todo eso no le perteneciera

Joel, en cambio, hablaba

Con entusiasmo

orgullo.

Casi como quien presume un auto nuevo…

o una botella de whisky caro

que le obsequiaron

—Tienes que verlos, Octavio…

estos serán los sementales que van a dejar

la nueva generación

Hizo un gesto amplio con la mano.

—Ahh… ¡son hermosos !

Su risa

Jactanciosa

Los jinetes pasaban uno a uno

Firmes

Los animales brillaban bajo el sol

Entonces

José María miró hacia el fondo

Y lo vio

Huerta.

Montando a Ícaro

Se le quedó la vista fija.

Un segundo más de la cuenta

se quitó los lentes unos segundos

La imagen limpia

Fuerte

Casi irreal

Como una escena sacada de esas viejas películas de vaqueros que veía con Manuel

en esos días largos de lluvia en el hospital

Tuvo que contenerse

No sabía bien por qué

Pero lo hizo

Joel siguió hablando.

Sin notar —o fingiendo quizas —ver nada

—Y al fondo…¡Viene a quien considero

el mejor jinete de este lugar !

Una pausa

—¡De verdad me gustaría que lo vieras

que lo trataras !

Miró a Octavio

Más fijo ahora.

—¡No pierdo las esperanzas de verte montando

a “Ángel Oscuro” alguna vez !

Silencio breve

Luego, más bajo

Más cargado.

—Después de todo… eres tú mi sangre

¡y el futuro dueño de todo esto !

Octavio frunció apenas el ceño

al responder

—Papá… “Ángel Oscuro” solo lo monta usted

¿De dónde saca que alguien más pueda?

Joel sonrió sin mirarlo demasiado

Esa clase de sonrisa que no explica nada

—Ya lo verás, hijo…

El tono no admitía réplica.

No era una promesa

Era certeza

En ese momento, Huerta pasó.

Tranquilo

Sin buscar atención, pero inevitablemente llamando la mirada de quien lo viera

Baltazar lo siguió con los ojos.

De verdad le parecía increíble

Esa facilidad.

la calma.

Como si el muchacho no aprendiera a montar caballos…

sino que hubiera nacido encima de uno

Ni dudas ni esfuerzos visibles

Solo instinto

Joel lo observó también.

Un segundo apenas

—Ahí viene… —murmuró

Joel alzó la voz.

—¡Huertaaaa! Ven acá.

él arqueó una ceja , serio

“Maldita sea… ¿qué quiere ahora?”

Suspiró apenas y se acercó con el caballo.

joel habló con el mismo entusiasmo

—Ah… este es nuestro invitado ¡el enamorado bandido! _señalando al caballo

Luego, sin perder el tono ligero dijo a Baltazar

—Habrá que observar a las yeguas… si salen bonitas las crías, pasará a semental

Hizo un gesto con la mano

—Ven conmigo

Octavio dudó

—Pero no tengo…

Joel lo cortó con un movimiento seco

—Anda.

Lo empujó apenas con la mirada hacia una entrada

de madera

Octavio pasó

Sin ceremonia le dio su sombrero

a jose que estaba más a mano

Joel se volvió hacia Huerta.

—Ayúdalo. ¡Que pueda correr siquiera cinco metros esta vez !

Huerta lo miró serio

luego le pregunto

al verlo acercarse

—¿necesita ayuda?




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