“ DRAMAS AJENOS”
Pasó un buen rato
metido en la oficina
Demasiado aburrido para su gusto
El tedio empezó a pesar
No había mucho más que revisar en las hojas sobre la mesa
los números cuadraban los Registros. Nada urgente
Se recostó apenas en la silla
Entonces recordó
Las montas
dejo los papeles a un lado
—Bueno… mejor voy ya. me está dando sueño metido acá…
Se levantó
Afuera, el haras seguía en su ritmo habitual
Peones cruzando de un lado a otro
Caballos inquietos
El arrastre seco de los fardos
José María miró alrededor
Había algo en ese movimiento que le gustaba
Una postal viva ante sus ojos
tranquila
Y eso lo inquietó
en su alma
Una punzada leve
—No vamos a quedarnos, José…
se dijo, apenas
Solo un tiempo…¡ nada más eso !
Pero la sola idea no dejaba
de hacerle ruido
entonces
—Hola, Jesús…
Se sobresaltó
Pedro apareció
A su lado
Sin aviso
—¿Ya extrañando a tu Huerta?
La sonrisa… torcida
Burlona ,Sucia
Pasó de largo sin dejarle tiempo para respuesta
José María lo siguió con la mirada un segundo
hablando para si
—Tal vez deba invitarlo yo mismo a la taberna… murmuró
Dios mío …¡ qué peste!
Siguió su camino
Más adelante, un claro
Gente reunida
Apoyados en la cerca
Mirando
José María entrecerró los ojos
Distinguió primero a Baltazar.
Imposible no hacerlo
Ese sombrero… tan fuera de lugar, como siempre
Después, Octavio
Más rígido
de pie ,contenido
Y entonces
Joel
Con ellos
Observando
Mandando sin tener necesidad de hablar
José María ladeó apenas la cabeza.
Una media sonrisa, apenas perceptible
—El padre del Montesco…
Lo dijo bajo
Para sí
Pero no era burla
era intuición
que tal vez…signifique
un problema no menor
si se ponía a pensarlo en serio
Buscó un lugar desde donde mirar
sin convertirse en el observado
Sabía que Lineros no perdería la oportunidad
de fastidiarlo
Pero no tuvo suerte
Baltazar le vio
—Eh… José , ven acá, chiquillo...
Se quedó quieto un segundo
Luego fue
No había opción
Se ubicó cerca de Octavio.
Demasiado cerca, quizás
Octavio miraba al frente
A los caballos
A la pista
Pero no estaba ahí
Su expresión… ausente
Lejano
Como si todo eso no le perteneciera
Joel, en cambio, hablaba
Con entusiasmo
orgullo.
Casi como quien presume un auto nuevo…
o una botella de whisky caro
que le obsequiaron
—Tienes que verlos, Octavio…
estos serán los sementales que van a dejar
la nueva generación
Hizo un gesto amplio con la mano.
—Ahh… ¡son hermosos !
Su risa
Jactanciosa
Los jinetes pasaban uno a uno
Firmes
Los animales brillaban bajo el sol
Entonces
José María miró hacia el fondo
Y lo vio
Huerta.
Montando a Ícaro
Se le quedó la vista fija.
Un segundo más de la cuenta
se quitó los lentes unos segundos
La imagen limpia
Fuerte
Casi irreal
Como una escena sacada de esas viejas películas de vaqueros que veía con Manuel
en esos días largos de lluvia en el hospital
Tuvo que contenerse
No sabía bien por qué
Pero lo hizo
Joel siguió hablando.
Sin notar —o fingiendo quizas —ver nada
—Y al fondo…¡Viene a quien considero
el mejor jinete de este lugar !
Una pausa
—¡De verdad me gustaría que lo vieras
que lo trataras !
Miró a Octavio
Más fijo ahora.
—¡No pierdo las esperanzas de verte montando
a “Ángel Oscuro” alguna vez !
Silencio breve
Luego, más bajo
Más cargado.
—Después de todo… eres tú mi sangre
¡y el futuro dueño de todo esto !
Octavio frunció apenas el ceño
al responder
—Papá… “Ángel Oscuro” solo lo monta usted
¿De dónde saca que alguien más pueda?
Joel sonrió sin mirarlo demasiado
Esa clase de sonrisa que no explica nada
—Ya lo verás, hijo…
El tono no admitía réplica.
No era una promesa
Era certeza
En ese momento, Huerta pasó.
Tranquilo
Sin buscar atención, pero inevitablemente llamando la mirada de quien lo viera
Baltazar lo siguió con los ojos.
De verdad le parecía increíble
Esa facilidad.
la calma.
Como si el muchacho no aprendiera a montar caballos…
sino que hubiera nacido encima de uno
Ni dudas ni esfuerzos visibles
Solo instinto
Joel lo observó también.
Un segundo apenas
—Ahí viene… —murmuró
Joel alzó la voz.
—¡Huertaaaa! Ven acá.
él arqueó una ceja , serio
“Maldita sea… ¿qué quiere ahora?”
Suspiró apenas y se acercó con el caballo.
joel habló con el mismo entusiasmo
—Ah… este es nuestro invitado ¡el enamorado bandido! _señalando al caballo
Luego, sin perder el tono ligero dijo a Baltazar
—Habrá que observar a las yeguas… si salen bonitas las crías, pasará a semental
Hizo un gesto con la mano
—Ven conmigo
Octavio dudó
—Pero no tengo…
Joel lo cortó con un movimiento seco
—Anda.
Lo empujó apenas con la mirada hacia una entrada
de madera
Octavio pasó
Sin ceremonia le dio su sombrero
a jose que estaba más a mano
Joel se volvió hacia Huerta.
—Ayúdalo. ¡Que pueda correr siquiera cinco metros esta vez !
Huerta lo miró serio
luego le pregunto
al verlo acercarse
—¿necesita ayuda?