Regreso A Villalebu

CAPITULO 40

“MIEDOS “

EN EL HOTEL

Tamara lo vio entrar ,mirar alrededor

camino al carrito

vio que no había probado bocado

que seguia todavía desaliñada

y él se acercó acaricio su cara

y le dijo

_ mi amor no has comido desde anoche

que llegamos..que pasa es lo qué te gusta

cuando viajamos ¿ que tienes?

ella ladeo la cara sencillamente

no podía verlo a la cara

y él acercándose más

_ah estas armando una escena ¿verdad?

mi amor no sos una niña no te estoy negando un vestido.. mirate cariño..vos no eres asi ..

pero ella se apartó con brusquedad

no podía quitarse todo lo que pasó

asi tan fácil

desde que llegaron en la noche anterior

ver como el entregó la cédula sin problemas

Y enseguida señalandola a ella prácticamente mintio abiertamente

—Mi novia perdió la suya en el aeropuerto

Mañana iré por ella, ¡se lo prometo !

La recepcionista dudó apenas unos segundos.

Pero la tarjeta bancaria dorada apoyada sobre el mesón terminó resolviendo cualquier objeción rápidamente.

Finalmente les entregó la llave de la habitación.

Subieron al ascensor en silencio.

Y recién ahí Tamara consiguió hablar otra vez.

Muy bajito.

—¿Por qué haces esto, Facundo…?

Esta vez él no respondió con la misma ternura exagerada de antes.

La miró fijo unos segundos antes de contestar

—¿Cómo crees que me sentí cuando tuve que dejarte ir?

¿o cuando no volviste?

cuando nunca contestaban desde España…tu madre se cansó de cortarme el teléfono ¡de verdad no estoy equivocado cuando te pedi que te apartaras de ella !

ese brillo en los ojos de Facundo de verdad

le daba una sensación de orfandad

solo trato de que la entendiera

_ no pude decirte nada fue muy repentino

de verdad solo era algo de un mes pero ha sido difícil

por favor créeme no es contra ti

¡¡por Dios!!!

Tamara levantó lentamente la vista hacia él.

Y de pronto se sintió terriblemente vulnerabl

ya casi nada quedaba de la imagen cuidadosamente

armada de “José María”.

Tenía el cabello despeinado

El rostro agotado

él siguió hablando en voz alta mientras se veia

Cada vez más alterado bajo esa aparente calma.

—Debí atender las señales… debí ir yo mismo a buscarte.

¡Tu madre se aprovechó de mis simposios y reuniones de empresa para llenarte la cabeza con sus historias estúpidas !

Aquello fue demasiado para ella

Porque llevaba horas soportando comentarios

sobre su madre

Sobre Nueva Patagonia.

Sobre todo lo que estaba intentando descubrir.

Y finalmente explotó.

—¡Facundo, ya basta con tus ataques!

La voz le salió mucho más fuerte de lo que esperaba.

—¡No tengo cinco años!

Mi madre sólo me pidió un favor…

¿cómo no lo entiendes?

Facundo se detuvo de golpe en medio de la cama

Y antes de que Tamara pudiera reaccionar, él la

tomó nuevamente y la sostuvo contra la pared suavemente… pero con suficiente firmeza para impedirle seguir moviendose

Entonces la miró directo a los ojos.

—¿Lo estás viendo, Tamara?… me estás atacando ..

La expresión en su rostro no era agresiva

Y justamente eso empezaba a volver todo más inquietante.

Porque hablaba con la absoluta convicción de alguien

que se sentía víctima de la situación

—Yo solo quiero ayudarte..

Murmuró aquello casi herido

Como si realmente no entendiera por qué ella estaba reaccionando con miedo en lugar de agradecerle

Y Tamara caminaba de verdad dolida

medio desnuda y ya harta

No solo por el cansancio físico.

Sino por la sensación horrible de no reconocer

ya a Facundo Reizze

el que actuaba como si absolutamente nada de lo ocurrido fuera realmente grave.

Como si aquello fuese muy normal

apenas estuvo cerca intentó besarla

Pero Tamara lo rechazó enseguida

No tenía ánimo para nada romántico

menos ahora

Y aquello le molestó de inmediato al hombre

—¿Qué pasa?… ¿me rechazas otra vez como anoche ?

La miró fijo, claramente herido en su orgullo.

—Qué…¿ qué pasó con ese amor tan grande tuyo, eh?

Tamara apenas retrocedió un paso.

Y entonces Facundo hizo algo que terminó helándole

la sangre.

Sin decir una palabra más, caminó hacia ella

Después volvió a mirarla

Y añadió con una seguridad que ya la hacia temblar

—tenemos todo el dia para nosotros tu sólo relajate desde hoy estás conmigo, Tamara

y solo seremos los dos a partir de hoy

¡nadie más mi amor !

Ella se acercó apenas, completamente desconcertada

a su cara

Y la pregunta le salió rota

—Por amor de Dios… ¿es que acaso enfermaste?

Pero Facundo ya no respondió

Simplemente se dejo caer en la cama

y le dijo _ si no comes algo de verdad

¡no tendrás postre después mi hermosa!

Tamara se quedó inmóvil apenas

unos segundos

se vio sola.

Y completamente confundida

Ya no quería discutir más

Todo estaba siendo demasiado

El viaje

El periódico.La televisión.Y entonces recordó algo que le dolió todavía más

La advertencia de Toñita

“tenía razón…”

Pensó aquello sintiendo un peso insoportable

en el pecho.

“Tenía toda la razón.”

Y le costaba muchísimo aceptar algo tan simple

y a la vez humillante

Que una muchacha de apenas diecisiete años hubiera entendido mejor el peligro antes que ella

que se supone era mas grande y tenía

más experiencia

Toñita le advirtió sobre Minerva

Prácticamente se lo gritó

Pero Tamara se equivocó

Nunca debió confiar

Nunca debió exponerse de esa manera

Terminó dejándose caer lentamente contra

el muro de la habitación




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