“MIEDOS “
EN EL HOTEL
Tamara lo vio entrar ,mirar alrededor
camino al carrito
vio que no había probado bocado
que seguia todavía desaliñada
y él se acercó acaricio su cara
y le dijo
_ mi amor no has comido desde anoche
que llegamos..que pasa es lo qué te gusta
cuando viajamos ¿ que tienes?
ella ladeo la cara sencillamente
no podía verlo a la cara
y él acercándose más
_ah estas armando una escena ¿verdad?
mi amor no sos una niña no te estoy negando un vestido.. mirate cariño..vos no eres asi ..
pero ella se apartó con brusquedad
no podía quitarse todo lo que pasó
asi tan fácil
desde que llegaron en la noche anterior
ver como el entregó la cédula sin problemas
Y enseguida señalandola a ella prácticamente mintio abiertamente
—Mi novia perdió la suya en el aeropuerto
Mañana iré por ella, ¡se lo prometo !
La recepcionista dudó apenas unos segundos.
Pero la tarjeta bancaria dorada apoyada sobre el mesón terminó resolviendo cualquier objeción rápidamente.
Finalmente les entregó la llave de la habitación.
Subieron al ascensor en silencio.
Y recién ahí Tamara consiguió hablar otra vez.
Muy bajito.
—¿Por qué haces esto, Facundo…?
Esta vez él no respondió con la misma ternura exagerada de antes.
La miró fijo unos segundos antes de contestar
—¿Cómo crees que me sentí cuando tuve que dejarte ir?
¿o cuando no volviste?
cuando nunca contestaban desde España…tu madre se cansó de cortarme el teléfono ¡de verdad no estoy equivocado cuando te pedi que te apartaras de ella !
ese brillo en los ojos de Facundo de verdad
le daba una sensación de orfandad
solo trato de que la entendiera
_ no pude decirte nada fue muy repentino
de verdad solo era algo de un mes pero ha sido difícil
por favor créeme no es contra ti
¡¡por Dios!!!
Tamara levantó lentamente la vista hacia él.
Y de pronto se sintió terriblemente vulnerabl
ya casi nada quedaba de la imagen cuidadosamente
armada de “José María”.
Tenía el cabello despeinado
El rostro agotado
él siguió hablando en voz alta mientras se veia
Cada vez más alterado bajo esa aparente calma.
—Debí atender las señales… debí ir yo mismo a buscarte.
¡Tu madre se aprovechó de mis simposios y reuniones de empresa para llenarte la cabeza con sus historias estúpidas !
Aquello fue demasiado para ella
Porque llevaba horas soportando comentarios
sobre su madre
Sobre Nueva Patagonia.
Sobre todo lo que estaba intentando descubrir.
Y finalmente explotó.
—¡Facundo, ya basta con tus ataques!
La voz le salió mucho más fuerte de lo que esperaba.
—¡No tengo cinco años!
Mi madre sólo me pidió un favor…
¿cómo no lo entiendes?
Facundo se detuvo de golpe en medio de la cama
Y antes de que Tamara pudiera reaccionar, él la
tomó nuevamente y la sostuvo contra la pared suavemente… pero con suficiente firmeza para impedirle seguir moviendose
Entonces la miró directo a los ojos.
—¿Lo estás viendo, Tamara?… me estás atacando ..
La expresión en su rostro no era agresiva
Y justamente eso empezaba a volver todo más inquietante.
Porque hablaba con la absoluta convicción de alguien
que se sentía víctima de la situación
—Yo solo quiero ayudarte..
Murmuró aquello casi herido
Como si realmente no entendiera por qué ella estaba reaccionando con miedo en lugar de agradecerle
Y Tamara caminaba de verdad dolida
medio desnuda y ya harta
No solo por el cansancio físico.
Sino por la sensación horrible de no reconocer
ya a Facundo Reizze
el que actuaba como si absolutamente nada de lo ocurrido fuera realmente grave.
Como si aquello fuese muy normal
apenas estuvo cerca intentó besarla
Pero Tamara lo rechazó enseguida
No tenía ánimo para nada romántico
menos ahora
Y aquello le molestó de inmediato al hombre
—¿Qué pasa?… ¿me rechazas otra vez como anoche ?
La miró fijo, claramente herido en su orgullo.
—Qué…¿ qué pasó con ese amor tan grande tuyo, eh?
Tamara apenas retrocedió un paso.
Y entonces Facundo hizo algo que terminó helándole
la sangre.
Sin decir una palabra más, caminó hacia ella
Después volvió a mirarla
Y añadió con una seguridad que ya la hacia temblar
—tenemos todo el dia para nosotros tu sólo relajate desde hoy estás conmigo, Tamara
y solo seremos los dos a partir de hoy
¡nadie más mi amor !
Ella se acercó apenas, completamente desconcertada
a su cara
Y la pregunta le salió rota
—Por amor de Dios… ¿es que acaso enfermaste?
Pero Facundo ya no respondió
Simplemente se dejo caer en la cama
y le dijo _ si no comes algo de verdad
¡no tendrás postre después mi hermosa!
Tamara se quedó inmóvil apenas
unos segundos
se vio sola.
Y completamente confundida
Ya no quería discutir más
Todo estaba siendo demasiado
El viaje
El periódico.La televisión.Y entonces recordó algo que le dolió todavía más
La advertencia de Toñita
“tenía razón…”
Pensó aquello sintiendo un peso insoportable
en el pecho.
“Tenía toda la razón.”
Y le costaba muchísimo aceptar algo tan simple
y a la vez humillante
Que una muchacha de apenas diecisiete años hubiera entendido mejor el peligro antes que ella
que se supone era mas grande y tenía
más experiencia
Toñita le advirtió sobre Minerva
Prácticamente se lo gritó
Pero Tamara se equivocó
Nunca debió confiar
Nunca debió exponerse de esa manera
Terminó dejándose caer lentamente contra
el muro de la habitación