“ RUMORES “
Era domingo
Y en el pueblo se respiraba esa cotidianidad tranquila
de siempre
En la casa grande, Jacinta ya estaba de pie desde temprano. Metida en el quehacer de la cocina.
Entre tazas, platos y el desayuno recién comenzando
a prepararse… ya no quedaba enojo visible en su rostro.
Aunque por dentro todavía resonaban las palabras de Joel Lineros en su cabeza
Aquella conversación ocurrida días después
de lo sucedido en San Martín
“Carmelita no es una empleada.”
La voz del hombre seguía igual de clara en su memoria.
“Nunca te dije que lo sería.”
“Y no me molesta si te ayuda.”
“Si a ella le nace hacerlo…”
Joel había apoyado lentamente la taza sobre la mesa
antes de continuar
Como sabes bien tampoco jamás hice diferencias entre ella
y Octavio.”
“Siempre fueron tratados igual.”
“Hijo o ahijada.”
Jacinta recordó haber bajado la vista entonces.
Y luego aquella última frase:
“Espero no vuelvas a caer en algo así nunca más… ¿estamos?”
Ella había tenido que asentir. Sin protestar
seguía en la cocina cuando escuchó pasos bajar
por la escalera
—Hola, Jacinta. Voy a la misa ahora
Mercedes apareció ya lista para salir
Vestido oscuro. El visillo cubriéndole parte del cabello
y el rostro. Tan correcta como siempre.
Tomó apenas los guantes que había dejado sobre una silla.
Y antes de cruzar la puerta… se detuvo.
—Te encargo a mi niño. Luego añadió con evidente dureza: —
Y si ves a ese… sobrino de Oviedo…¡ no lo dejes pasar !
Jacinta levantó apenas la mirada desde la mesa
—¿Y si Octavio dice que sí?
Mercedes no respondió
Ni siquiera volteó
Simplemente siguió caminando hacia afuera
No quería perder la calma antes de la misa
Porque la verdad…
necesitaba desesperadamente aquietar todos esos miedos que llevaba días sintiendo dentro
y todo partia en ese muchacho nervioso
tan extraño que había logrado entrar a la casa mirandolo
todo ,su cercanía con Octavio
lo peor era
ver a don Joel tan divertido de ver
que su hijo tenía amistad con un completo
perdedor familiar de Oviedo
todo eso de verdad la dejaba llena
de preguntas
más todavía sabiendo de ese interés
de su niño por esa chica ,mirza
teniendo plena conciencia
de lo que eso significaba
no podía permitirse el lujo
de que se supiera
por qué sabia bien
¡don Joel jamás lo permitiria !
y mirza ,salía también a misa
aunque deseaba no ir sola esta vez
Ella volvió a golpear la puerta a su habitación.
Y extrañamente… José María ya estaba vestido
—Vaya… ¿y eso?
Él levantó apenas la vista mientras acomodaba unas cosas.
—Tengo que ir a dejarle un recado a tu Octavio…
La risa torpe apareció enseguida , evidente
Y Mirza creyó entender inmediatamente de qué se trataba.
Aunque decidió no decir nada
Solo sonrió apenas
De hecho… ella ya lo esperaba en la plaza
Toñita salió casi corriendo desde su casa apenas lo vio acercarse. Y después de saludarse… terminaron sentándose un momento bajo los árboles
Fue entonces cuando José María vio llegar a Jacinta cruzó
a encontrarla
—Ah… tenga buenos días, señora Jacinta. _Se puso rápidamente de pie corriendo hacia ella—
Solo venía a… pedirle un favor necesito ver al joven Octavio..
Jacinta lo observó unos segundos antes de responder.
—Mejor será que no pase
Su tono no sonó grosero. Más bien incómodo.
—Pero si quiere… deme el recado.
José María dudó apenas. Luego sacó la nota cuidadosamente doblada
—Por favor, désela. Es importante. Y…
¡gracias nuevamente !
Jacinta tomó el papel en silencio.
Y antes de decir algo más… vio al muchacho correr nuevamente hacia la plaza.
Se quedó mirando la nota unos segundos.
Después… simplemente volvió a entrar a la casa.
Y lo pensó. No una… sino dos veces.
Miró hacia el segundo piso.
Y finalmente decidió subir.
Octavio ya estaba despierto desde bastante temprano.
La razón de su desasosiego era simple
no la había visto todavía.
Y la verdad… Era completamente entendible.
Ricardo era prácticamente un hermano para ella
Un muchacho tranquilo. Nada peleonero.
Jamás altanero ni problemático.
Por eso todo lo ocurrido le parecía todavía más injusto.
No había preguntado demasiado directamente. Pero entre lo que Minerva y la propia Carmelita le contaron… terminó entendiendo bastante bien lo sucedido.
Aunque Minerva defendió a ultranza a su padre
Carmelita fue mucho más espontánea al relatarlo todo.
Y también se notaba afectada.
Jamás nadie le había puesto una mano encima.
Ni siquiera su madre.
Los regaños eran una cosa. Pero aquello…
había sido distinto.
Aunque en realidad… más que el golpe… lo que verdaderamente la lastimó fue otra cosa.
Ver cómo trataron a Ricardo.
Y después… llorar sin que nadie quisiera escucharla.
Eso le dolió muchísimo más.
Y Octavio no fue precisamente amable al dar su opinión sobre lo ocurrido.
Minerva no llegó a discutirle realmente.
Aunque la tensión entre ambos duró varias horas.
Hasta que Joel Lineros terminó zanjando el asunto y como tantas veces nunca a favor para él
en eso escucho golpes a la puerta
dijo
_ pasen ..
Jacinta le dijo al abrir la puerta
_ se lo trajo el muchacho ese
por favor no le diga a Mercedes nada
ella me prohibió siquiera hablarle ..
el bajo el rostro
_ gracias..
dijo secamente
y tomó la nota
breve y concisa
“ Octavio por favor ¿puedes ver que venga carmelita