TRAUERHAUS (FUNERARIA – ESSEN)
A poco de llegar al velatorio de Julius Tarantino para acompañar a su sobrina, Najib Majewski recibe una vídeo llamada de su esposa. El hombre quien se encontraba aún conduciendo, le pidió a Amalie que contestara. La Miss Jenny con Sophie entre sus brazos se encontraba.
— ¿Jenny, cómo va todo? ¿Llegaron bien?
— Llegamos bien. Mi papá está conduciendo —dijo la joven apuntando la cámara en dirección a su padre—
— Mi amor, estaba a punto de llamarte. ¿Mi princesa, como está?
— Feliz, creo que le gustarán mucho los viajes. Saluda a papá. Hallo papa!!! ¿Para donde van?
— Al funeral del decapitado —irrumpió Amalie contestando—
— Hija, por favor
— Que horror!! Siento mucho pesar por Isabella. Lamento no estar allí para darle mis condolencias
— Pues yo ni ganas de asistir tengo. Mi padre me obligó.
— Por alguna razón tengo la sensación de que ese ambiente estará muy pesado, Jenny. Créeme que fue mucho mejor que no hayas estado. Tú y Sophie se encuentran mejor allá.
— Najib, es de eso que quiero hablarte.
— ¿Por qué? ¿Ya se encuentran en el hotel, cierto?
— Si, pero no en el hotel Rainer que habíamos reservado. Los guardias me trajeron al Hotel Imperial. Este lugar es costosísimo, Najib y siento mucha vergüenza de que yo no pueda costear mis propios gastos.
— No lo puedo creer… El desquiciado de Akins lo hizo finalmente. Papito, pensándolo mejor sí quiero ir a Viena.
— Es que ibas a ir aunque no lo quisieras. ¿Tú sabías que iban a hospedarse en ese hotel?
— Wal… Ese guardia insolente que no se separa de él me lo comentó brevemente cuando me dijo que mi primo deseaba hablar conmigo, pero ya no hubo ocasión
— Mi amor, en verdad no quiero hospedarme aquí
— ¿Por qué no, Jenny? ¿Crees que tú y mi hija no merecen hospedarse en el hotel Imperial? Yo pagaré tu hospedaje si esa es tu incomodidad
— Eso no es necesario
— Por supuesto que lo es —decía mientras aparcaba finalmente en las cercanías de la funeraria donde se llevaba a cabo el velatorio de Julius Tarantino—
— Papito, imagino que también pagarás mi hospedaje
— Será mucho dinero, Najib
— Jenny, si mi papá dice que su esposa y sus hijas merecen hospedarse en un lujoso hotel, por favor no discutas.
— Me pondré en contacto con el hotel ahora, mi amor y lo solucionaré. Tú no te preocupes por nada. Solo disfruta del lugar con Sophie
Najib Majewski y su hija bajaron del coche
— Najib…
— No lo discutiré más. Ahora debo colgar porque acabamos de llegar. Te llamaré más tarde. ¿De acuerdo?
— Está bien
HOTEL IMPERIAL – VIENA
Aurora fue la primera en descender del coche, seguida por Akins. El Portier les daba la bienvenida luego de abrirles la puerta.
— Herzlich willkommen im Hotel Imperial! (bienvenidos al hotel imperial) —decía el Portier, mientras más miembros del servicio se acercaban para recoger todos los equipajes— Bitte, treten sie ein (por favor, pasen adelante)
— Einer meiner Männer wird sich um das Parken meines Wagens kümmern (uno de mis hombres se encargará de aparcar mi coche)
— Selbstverständlich, der Herr (por supuesto, señor)
Cruzando las pesadas puertas de latón y cristal del Hotel Imperial, el aislamiento acústico era absoluto. Aurorita quedó impactada ante tanta majestuosidad, ocupando de inmediato la mirada en la monumental escala Hall de la entrada mientras se acercaban al mostrador de recepción aparentemente convencional.
Una perspectiva flanqueada por solemnes columnas de mármol que conducían la vista hacia techos altos adornados con intrincados estucos en pan de oro y gigantescas arañas de cristal de Bohemia.
Todos parecían comportarse como si ya aguardaran con gran expectativa la presencia de ambos, y si bien Akins había reservado en aquel lugar únicamente por Aurorita, la realidad de la cual ya no podía escapar era una sola. Todos en el Hotel Imperial estaban prestos en hospedar en la más exclusiva de sus habitaciones al joven cuyo nombre resonaba por toda Europa. Al dueño de las Navieras Kara Kanatlar. El príncipe de Alas Negras.
— Herzlich willkommen. Es ist uns eine Ehre, Sie im Hotel Imperial zu begrüßen (sean bienvenidos. Es un honor recibirlos en el hotel imperial)
— Dankeschön!!! (muchas gracias)
— Die Royal Suite, der Herr —habló la recepcionista entregándole la llave al joven—
Akins observó a Aurora quién se había alejado unos cuantos pasos. Al fondo del eje visual, yacía deslumbrada ante la legendaria Fürstentiege (escalinata real) que dominaba la escena vestida con una gruesa alfombra roja que ascendía hacia la planta noble, custodiada por retratos al óleo del emperador Franz Joseph I y la emperatriz Sissi.