El instante de tinta y sangre

Dolor

El dolor se divide en varios procesos del duelo. Todas las partes son importantes e indispensables para terminar con el dolor. Cada persona lo vive diferente y cada uno decide como catalogar cada parte y en qué orden. Pero las partes mencionadas a continuación fueron como yo viví el duelo y como considero que deberían vivirse, cada persona es libre de sentir como le plazca y es libre de elegir el orden que considere adecuado para su proceso de sanación.

Romper: sientes que lo has perdido todo, te sientes muy vulnerable y solo, no sabes cómo dejar de sentir ese dolor, sin querer te acostumbraste a esa persona, a su compañía, a la rutina que tenían juntos. Las lágrimas no bastan, sientes que se te va a salir el corazón del pecho, tu cuerpo arde, poco a poco te empiezas a morir por dentro.

Soltar: dejas de contar el tiempo que ha pasado y te enfocas en vivir el presente y sin darte cuenta ya va a hacer un año desde no verlo y tener contacto cero, esta etapa es decisiva porque es cuando él/ella vuelve a buscarte y créeme que lo va a hacer, vuelve arrepentido, o simplemente con un saludo o dándote las gracias que siempre esperaste por todo lo que hiciste por él/ella. Pero ahora tú tienes el poder de volver o seguir con tu proceso de sanación y encontrar algo mejor.

Reparar: dicen que el tiempo no lo cura todo, pero si hace todo más llevadero, al principio todo se te hace complicado, el proceso es muy lento y difícil, pero conforme los meses pasan y vuelves a la rutina que solías tener antes de conocer a esa persona, poco a poco todo vuelve a tener sentido y te das cuenta de que puedes sobrevivir sin esa persona.

Perdonar: este es el paso más importante, porque es donde muchos guardan rencor y odio hacia la persona, recuerda que el perdón es para ti no para él/ella. Tienes que perdonarte por todo lo que hiciste con esa persona, por cómo actuaste, por todo lo que pasaste, recuerda que en su momento hiciste lo que pudiste con las herramientas que tuviste. No sirve de nada culparte o arrepentirte, sólo acepta que esa persona fuiste tú y que ahora cambiaste, por lo tanto, ya no eres la misma de ese entonces.

Sanar: es cuando te priorizas a ti mismo, ya no eres un vaso medio lleno, sino que estás completo, por lo tanto, ya no te conformarás con una media naranja que quiera que la sanes o que la arregles, sino que aspirarás a mucho más.

Superar: poco a poco vas a abrirte al cambio y comienzas a conocer gente nueva, salir con amigos, divertirte, estas a un paso de cerrar ese ciclo dañino y doloroso. Sales de tu zona de confort y cruzas la barrera para adentrarte al mundo que te estabas perdiendo, pero que como estabas sanando no podías verlo.

Las pérdidas o ausencias de seres queridos te van a marcar de por vida, pero tú decides que hacer con ese dolor, si guardarlo en un cajón o sanarlo.




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