Capítulo 53 La batalla final
Mientras que el Kyubi se retiraba, los espectadores gritaban por más. No podían esperar a la siguiente pelea; la emoción que generaba cada batalla era intensa para cualquiera que la pudiera mirar.
—Para nuestros próximas participantes, que pasen —anunciaba el árbitro mientras daba un aplauso, restaurando el campo y haciendo desaparecer el cuerpo del Nefilim.
El aire empezó a sentirse pesado, llenándose de un olor pútrido. Una densa niebla oscura empezaba a llenar todo el campo. Desde la entrada se escuchaban los pasos acercándose más y más, pero cada paso que daba hacía que la niebla se volviera más densa, hasta que finalmente se reveló una figura putrefacta, con la piel grisácea, los ojos oscuros y sin vida, con un paso lento, pero seguro.
—Para nuestro próximo participante, lo conocen como el Rey de los muertos o el Señor de los cadáveres. ¡Con ustedes, el Rey Zombie!
La niebla empezó a acumularse alrededor de su cuerpo mientras caminaba al centro del estadio, con unos pequeños rugidos que salían de su boca podrida.
Casi todos los espectadores quedaron asombrados, pensando que un simple zombie era capaz de entrar a este torneo. La mayoría empezaba a burlarse abiertamente. Pero los que sabían de este participante estaban seriamente callados.
Los pocos que sabían la diferencia entre un zombie que se regía por sus instintos, como si fuera un animal, siendo de la clase más baja que había en el mundo de lo oscuro, y un Rey Zombie, conocían la diferencia.
Se trataba de una evolución de un zombie normal a un zombie totalmente diferente, con una gran fuerza y grandes poderes y, sobre todo, con una inteligencia superior a la de sus compañeros.
Era común ver zombies en el mundo oscuro, pero no era común ver la evolución de estos. De entre cientos de ellos, uno podía evolucionar a Rey Zombie.
La mayoría no podía entender lo que eso significaba, ya que eran muy raros, incluso en el mundo oscuro. Algo nunca antes visto en el mundo de la luz. Por ello, las mismas criaturas del mundo oscuro se burlaban, pensando: «¿Cómo un simple zombie podría enfrentarse a criaturas como lo fueron Fenrir o el Kyubi?».
Las burlas se volvían cada vez más y más fuertes, hasta que, desde el centro de la arena, un rugido sacudió toda la arena, dejándolos callados de un momento a otro y dejando asombrados a todos.
Mientras tanto, el árbitro sonreía, viendo la escena que estaba frente a sus ojos.
—Muy bien. Para nuestro próximo participante, que pase al frente.
Desde la otra entrada empezaba a extenderse una oscuridad que devoraba la luz a su alrededor. Cada pisada que se escuchaba por todo el campo hacía que, mientras más cerca se oía, la oscuridad más se extendiera, hasta que finalmente empezó a tragarse toda la arena, dejando a los espectadores en una oscuridad absoluta.
Y desde la entrada apareció, en medio de la oscuridad, una sombra que se movía lentamente, cargando una bolsa en su espalda, con un sombrero que le tapaba la cara, pero dejaba mostrar sus afilados dientes.
—Para nuestro próximo participante, lo conocen como el Devorador de niños, el Señor de las pesadillas. ¡Con ustedes, el Coco!
Mientras que el Coco avanzaba hacia el centro del estadio, la oscuridad de él luchaba contra la niebla de podredumbre del Rey Zombie, chocando una contra la otra.
—¿Así que el Coco participará en el torneo? —murmuraba una criatura en las gradas del coliseo.
A diferencia del Rey Zombie, el Coco era muy conocido, tanto en el mundo de la oscuridad como en el mundo de la luz. Se había hecho un nombre en ambos reinos. Una criatura que por lo menos era de Rango S.
Mientras que el Rango del Rey Zombie era difícil de medir, por lo raro que era verlos, sabían que era mucho más fuerte que un zombie normal, pero no sabían qué tanto.
Por eso, esta pelea era, en su mayor parte, un juego de azar para todos.
El Coco, al estar frente a frente contra el Rey Zombie, sonreía mostrando sus grandes dientes puntiagudos mientras bajaba su saco lentamente.
Mientras que el Rey Zombie, por otro lado, observaba con detenimiento los movimientos de su oponente, sin dejarse intimidar por la oscuridad que desplegaba el Coco.
—Bien, que comience el combate.
Dando inicio al último combate de clasificación.
El Coco inició con el primer movimiento, abriendo su bolsa rápidamente. De ella salieron dos manos de sombra que atraparon al Rey Zombie, intentando devorarlo y atraparlo en su bolsa.
Pero mientras las manos lo sujetaban, el Rey Zombie, sin esfuerzo, destrozó las manos de sombra con fuerza pura.
El Coco, al ver la fuerza que poseía el Rey Zombie, chasqueó los dedos y de la bolsa emergieron nuevamente manos de sombra.
Pero esta vez, en lugar de dos, aparecieron diez manos de sombra, intentando atrapar al Rey Zombie.
Pero el Rey Zombie, con velocidad, empezó a esquivar una tras otra mientras se acercaba poco a poco hacia el Coco.
Al percatarse de las intenciones del Rey Zombie, el Coco aumentó nuevamente las manos de sombra, ahora haciendo veinte, y empezaron a perseguir al Rey Zombie y evitar que se acercara más al Coco.
Pero el Rey Zombie, con grandes reflejos y gran velocidad, podía esquivarlas y destrozaba una tras otra de las manos de sombra.
Pero el Coco no se rendía en su ataque. Seguía aumentando y aumentando las manos de sombra que salían de la bolsa, hasta que una de ellas pudo alcanzar al Rey Zombie, reteniéndolo lo suficiente para que las demás manos pudieran atraparlo.
Mano de sombra tras mano de sombra empezaba a contener al Rey Zombie y empezaba a arrastrarlo, hasta que finalmente fue arrastrado por completo y llevado dentro del saco.
El Coco rápidamente amarró la bolsa, pero antes de que pudiera hacerlo, la mano del Rey Zombie salió del saco.
Como si estuviera arrastrando desde el suelo, empezó a salir nuevamente. Aunque las manos de sombra lo sujetaban desde dentro, la fuerza del Rey Zombie era lo suficiente para apartarlas.
Editado: 29.09.2026