Siempre encontramos el camino de vuelta

Capitulo veinticuatro ♡

²⁴

Lo primero que pensé cuando la vi acercarse fue algo completamente injusto.

"Es hermosa."

Y me molestó que mi cerebro hubiera tenido esa reacción antes que cualquier otra.

La chica caminaba con seguridad.

Pelo claro recogido de una manera elegante.

Un vestido oscuro sencillo, pero de esos que parecían estar hechos para alguien que sabía exactamente quién era.

No parecía estar intentando llamar la atención.

Simplemente la tenía.

Llegó hasta nuestra mesa.

Y miró directamente a Dylan.

—No puede ser.

Él se levantó casi inmediatamente.

No sorprendido.

Más bien como alguien que acaba de encontrar un recuerdo inesperado.

—jazmin.

El nombre salió de su boca con naturalidad.

Demasiada naturalidad.

Y no sé por qué eso fue lo primero que noté.

No el saludo.

No la sonrisa.

La confianza.

Jazmín sonrió y lo abrazó.

Un abrazo normal.

De esos que uno le da a alguien conocido.

Nada más.

Pero mi cabeza decidió analizarlo como si fuera una investigación policial.

Perfecto.

Mi peor habilidad apareciendo en el peor momento.

Bajé la mirada hacia mi vaso.

No quería mirar.

Así que obviamente miré.

—¿Hace cuánto estás acá? —preguntó Dylan.

—Llegué hace unas semanas. Intenté contactarte, pero pensé que estabas ocupado.

Ocupado.

Una palabra normal.

Completamente normal.

Y aun así sentí algo extraño.

Porque yo sabía que Dylan y yo no estábamos juntos oficialmente.

Sabía que estábamos intentando volver a encontrarnos.

Sabía que no podía reclamar nada.

Entonces...

¿por qué me molestaba?

Respiré hondo.

No iba a ser esa persona.

No iba a inventarme una historia completa con tres frases.

No después de todo lo que había aprendido.

—Alison.

Escuché mi nombre.

Levanté la vista.

Dylan me estaba mirando.

—Ella es jaz.

Sonreí.

La educación primero.

Siempre.

—Hola.

Ella me devolvió la sonrisa.

—Así que vos sos Alison.

Parpadeé.

No por la frase.

Por la forma en que la dijo.

Como si ya supiera quién era.

Dylan notó mi expresión.

—Le conté de vos.

No sé por qué esa frase me tranquilizó.

Un poco.

—¿Ah, sí?

Emma sonrió.

—Dylan habla mucho más de lo que cree.

Él negó.

—No hablo tanto.

Todos los que lo conocíamos sabíamos que eso era mentira.

Me reí.

Y por unos segundos todo volvió a sentirse normal.

Jaz terminó quedándose un rato con nosotros.

Era agradable.

Ese era el problema.

Habría sido mucho más fácil si hubiera sido antipática.

Si hubiera llegado con una actitud rara.

Si hubiera dado alguna señal evidente de peligro.

Pero no.

Era amable.

Divertida.

Tenía conversación.

Y encima parecía conocer una parte de Dylan que yo no había visto.

Hablaban de lugares donde habían estado.

Personas que yo no conocía.

Historias que yo nunca había escuchado.

Y eso me hizo sentir algo que no quería admitir.

No celos.

No exactamente.

Más bien...

la sensación de llegar tarde a una historia que ya había empezado.

En un momento, Tayler se sentó a mi lado.

—¿Estás bien?

Lo miré.

—Sí.

Él levantó una ceja.

Tayler siempre había tenido esa capacidad molesta de notar cosas.

—Eso sonó como un "sí" falso.

Sonreí.

—Estoy procesando.

—¿Procesando qué?

Miré hacia donde estaba Dylan hablando con jaz.

—Nada.

Tayler siguió mi mirada.

Pero no dijo nada.

Y se lo agradecí.

Porque a veces uno no necesita que alguien confirme sus inseguridades.

Un rato después, Dylan volvió.

Se sentó a mi lado.

—¿Todo bien?

Lo miré.

La pregunta era simple.

Pero conocía esa mirada.

Me estaba preguntando más cosas de las que decía.

—Sí.

Silencio.

Nos miramos.

Los dos sabíamos que mi respuesta era demasiado corta.

Suspiré.

—Solo me sorprendió.

—¿Jaz?

Asentí.

Él apoyó los brazos sobre la mesa.

—Es una amiga de hace años.

—Ya.

—Ali.

Su tono cambió.

No mucho.

Solo lo suficiente.

—¿Qué?

Lo miré.

—Nada.

Él sonrió apenas.

—Seguís haciendo eso.

—¿Qué cosa?

—Decir "nada" cuando claramente hay algo.

Desvié la mirada.

Porque tenía razón.

Odiaba cuando tenía razón.

—Solo pensé que conocías muchas personas que yo no conozco.

La expresión de Dylan se suavizó.

—Es normal.

—Lo sé.

Y lo sabía.

Ese era el problema.

Que mi cabeza entendía algo mientras mi corazón todavía estaba aprendiendo.

Él no dijo nada más.

Solo acercó su mano sobre la mesa.

No me agarró.

No me obligó.

Solo dejó la mano cerca.

Como una pregunta silenciosa.

Yo miré ese gesto.

Y después apoyé mis dedos sobre los suyos.

Pequeño.

Simple.

Pero suficiente.

Más tarde, cuando la noche terminó, todos empezaron a despedirse.

Jazmín se acercó a Dylan una última vez.

—Me alegra verte bien.

Él sonrió.

—A mí también.

Después ella me miró.

—Fue un gusto conocerte, Alison.

—Igualmente.

La vi alejarse.

Y no sabía por qué.

Pero tuve la sensación de que Jazmín no iba a ser simplemente una persona más en nuestra historia.

No porque hubiera hecho algo malo.

Sino porque algunas personas llegan en el momento exacto.

Y eso siempre significa algo.

Mientras caminábamos hacia la salida, Dylan me miró.

—¿En qué pensás?

Sonreí.

—En nada.

Él soltó una pequeña risa.

—Otra vez esa respuesta.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.