Donde el tiempo nos encuentre.

14. Quiero ver al Julián conceptual

Dos días después, la conexión volvió mientras Violeta preparaba café.

No hubo saludo: Violeta oyó directamente la voz de Julián.

—Oye.

Violeta sonrió inmediatamente.

—¿Qué?

—He estado pensando.

—Peligroso.

—Cállate.

Ella se rio mientras revolvía el café.

—¿En qué?

Hubo un silencio breve y entonces Julián preguntó:

—¿Cómo era la foto?

Violeta dejó caer la cucharita dentro de la taza.

—No.

—Violeta.

—¡NO!

—Quiero verla.

—¡NI CAGANDO!

Julián se rio.

—¿Por qué?

—¡PORQUE NO!

—¿Era muy rico?

Silencio.

Violeta miró fijamente el café.

—Mmmmm.

—Conchetumadre.

—¡JUAJUAJUAJUA!

—¡ERA MUY RICO!

—¡YO NO HE DICHO NADA!

—¡TE ESCUCHÉ EL “MMMMM”!

—¡NO SIGNIFICA NADA!

—Violeta.

—¿Qué?

—Quiero ver al Julián conceptual.

Ella empezó a reírse otra vez.

—No puedes.

—¿Por qué?

Violeta se quedó quieta. La conexión transmitía voces y, a veces, sensaciones difíciles de explicar: podía oír una sonrisa o notar la incomodidad en el tono de un silencio. Hasta donde sabían, jamás había transmitido una imagen.

—Porque no sé cómo.

Julián guardó silencio unos segundos.

—Pregúntale a Teo.

Violeta sonrió. Teo entendió de inmediato lo que ella iba a proponer y se dispuso a rechazarlo.

—Teo…

La respuesta apareció en el teléfono.

Teo: NI SE TE OCURRA.

Violeta soltó una carcajada.

—¿Qué dijo? —preguntó Julián.

—Que no.

—Gallina.

Violeta abrió mucho los ojos.

—¿Qué dijiste?

—Gallina.

Ella miró el teléfono y una sonrisa lenta apareció en su cara.

—Teo…

Teo: No.

—Julián te dijo gallina.

Hubo una pausa.

Teo: Dile al señor de los huevos que se vaya a la chucha.

Violeta se dobló sobre la mesa.

—¡JUAJUAJUAJUAJUA!

—¿QUÉ DIJO?

—¡EL SEÑOR DE LOS HUEVOS!

Julián comenzó a reírse.

—Dile que por lo menos yo existo.

Violeta dejó de reír.

—Oh.

Miró el teléfono.

—Eso dolió.

Teo no respondió inmediatamente. Después:

Teo: Bien.

Violeta levantó una ceja.

—¿Bien qué?

Teo: Ahora sí.

—¿Ahora sí qué?

La pantalla cambió.

HOMBRE_DE_LOS_ZAPATOS.jpg

Violeta quedó inmóvil.

—Teo.

Teo: Si ambos están de acuerdo, podemos intentarlo.

—¿Intentar qué?

Teo: Pasar una imagen.

El corazón de Violeta aceleró.

—¿A través de la conexión?

Teo: Sí.

—¿Puedes?

La pausa fue considerable.

Teo: No tengo idea.

Desde el otro lado llegó la voz de Julián.

—¿Qué pasa?

Violeta miró la fotografía.

Ahí estaba otra vez. El hombre inventado. La barba. Los ojos avellana. La sonrisa ladeada. Las mangas arremangadas y, por supuesto, los famosos antebrazos conceptuales. Después cerró los ojos.

—Julián.

—¿Sí?

Violeta sonrió.

—Parece que vas a conocer al Julián conceptual.

Julián estaba sentado en el sofá cuando Violeta le explicó la idea. Olivia ocupaba el respaldo detrás de su cabeza y, por la forma en que había levantado las orejas, parecía tener opiniones al respecto.




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