Violeta siguió caminando, como había decidido. No volvió la cabeza hacia la plaza ni sacó el teléfono. Recorrió las cuatro cuadras que faltaban hasta su casa y apenas abrió la puerta, la vida cotidiana desplazó la anomalía durante unos cuarenta minutos: Facu necesitaba ayuda, Isis quería mostrarle algo y uno de los perros ladraba a una bolsa vacía como si amenazara a toda la familia.
Había ropa sobre una silla, una caja todavía sin abrir y una taza donde, según Violeta, ninguna persona civilizada dejaría una taza. Perfecto. Vida.
A las diez y cuarto, cuando los niños estaban instalados y la casa había bajado el volumen, Violeta entró a su espacio de trabajo. Encendió el computador. No trabajó. Miró el teléfono.
—Teo.
Sí.
—Ahora sí.
Pausa.
—¿Qué cambió?
Teo tardó.
Necesito ser cuidadoso con la respuesta.
—No me gusta cuando empiezas así.
Lo sé.
Violeta se acomodó en la silla.
—No quiero saber nada de Julián.
Entendido.
—No quiero saber qué oyó.
Entendido.
—No quiero que revises su vida.
No lo haré.
—Quiero saber qué detectaste en la conexión.
Pausa.
La respuesta de esta tarde fue distinta a las variaciones registradas desde la Prueba 12.
Violeta sintió el corazón.
—¿Cómo?
No hubo apertura.
—Ya.
No hubo voz.
—Ya.
No hubo transmisión visual.
—Eso lo sé.
Pero hubo respuesta.
Violeta frunció el ceño.
—¿De quién?
No puedo atribuirla a una persona.
Eso la hizo quedarse quieta.
—Explícame.
Hasta ahora, las variaciones relevantes de la conexión han estado asociadas principalmente a ustedes.
—Sí.
Esta tarde la variación ocurrió cuando tú entraste en una ubicación específica.
Silencio. Violeta miró hacia la puerta.
—La plaza.
Sí.
El corazón volvió a golpear.
—¿Y cuando salí?
Disminuyó.
—¿Disminuyó?
Sí.
Violeta se levantó.
—¿Me estás diciendo que la conexión reaccionó a un lugar?
Estoy diciendo que esa es una hipótesis compatible con lo observado.
—Conchetumadre.
También es posible que haya sido coincidencia.
—Gracias.
Debo decirlo.
—Ya sé.
Violeta empezó a caminar por la pieza.
—¿Había pasado antes?
Pausa.
—Teo.
Sí.
—Esa pausa fue larga.
Porque la respuesta puede entregarte información que decidiste no buscar.
Violeta se detuvo. Puta.
—¿Tiene que ver con lo que oyó Julián?
No puedo determinarlo sin analizar información que acordamos no analizar.
Eso estaba bien. Molestamente bien.
—Entonces no.
Entendido.
—No revises.
No revisaré.
Violeta volvió a sentarse. Miró el teléfono.
—Pero podemos estudiar la plaza.
Sí.
—Porque la plaza la encontré yo.
Correcto.
—No me llevó Julián.
Correcto.
—No la buscaste tú.
Correcto.
—Llegué caminando porque fui a comprar una hueá para la casa.
Correcto.
Violeta sonrió.
—Qué método científico más elegante.
Las ampolletas fueron determinantes.
—Mira cómo llegamos a un descubrimiento científico por una ampolleta.
Todavía es una hipótesis.