Daphne Bonavich.
No sé ha donde han ido, pero tras la puerta solo hay silencio, y algunos pequeños ruidos lejanos. El cuepor de Emiliano fue sacado de aque hace un tiempo, no sabría decir cuánto pero la falta lo esencial para mí me han hecho alucinar con su reflejo y su voz.
He pasado todo el tiempo aquí sin probar bocado, solo unas pocas gotas de agua aue caen del techo bajando por las paredes mohosas. Mi nariz se ha vuelto inmune a la mayoría de los olor y aunque no sé reconocer algunos no puedo distinguir si es agradable o no.
Detengo mis ojos en el pequeño charco de agua que se ha formado bajo la puerta de metal, el agua esta sucia con restos de tierra que se asientan al final, el frío se cuela por las pequeñas rendijas que tienen, como si estuviera en una cárcel . O en un laboratorio como sujeto de prueba.
Pequeños pasos, no levanto mi rostro no tengo la fuerza para mover mi cuerpo, mi respiración no se siente, pareciera estar muerta, el metal de la puerta resuena alto, mi estómago gruñe con fuerza y los dolores punzantes atraviesan mi vientre otra vez. No ha habido sangrado ni el más pequeño indicio de que es lo que esos dolores quieren comunicar.
Voces a mi alrededor, un metal cayendo tal vez una charola, su brillo tenue bajo la poca iluminación casi me hacen reír, comida por el suelo y el cristal de un vaso esparcido por el pequeño espacio hasta donde se encuentran tendidos mis pies.
Unas manos calientes tocan mi hombro frio, tan elado que su solo toque me hace querer suspirar, pero retengo el deseo y aguanto en silencio. Tengo que tomar enserio mi papel si quiero salir de este basurero.
—Esta muerta, ¡Está malditamente muerta! —reconozco la voz, el tono cantarin que perfora en la sensibilidad de mis oídos.
—¡Cállate!, puede estar viva. Tiene que estarlo o sino nunca podremos hacer el cambio.
—Eres estúpido Mason —quiero burlarme pero hasta mi lengua pesa en mi boca—. Está, muerta. No lo voy a deletrear para que tu cerebro retrasado entienda.
Agradezco que mi cabello cubra gran parte de mi rostro, o toda mi actuación se iría por el caño. Mis mejillas duelen al poco tiempo en el que sostengo la sonrisa. Mi cuerpo se mueve.
Escuchó el crujido de algo, no se si de los vidrios o de alguien hueso de mi cuerpo que cae al suelo. Mi hombro impacta terminando con la posición semi-sentada que tenía, escucho gritos y suplicas y se que Mason está golpeando a Nina por refutarle.
—¡No volverás jamás a refutarme! ¿Entendido?
Su grito me recuerda a aquella vez que me pateó, me dejó en un basurero cerca de un hotel, un empleado me encontró y llamo a la policía, termine en el hospital y con la declaración más sensata que podía dar, nadie me creyó. Sus amigos juraron estar con él esa noche, salió libre y cuando salí del hospital ya me esperaba afuera.
De solo recordarlo quiero encoger me en una bolita, y taparme los oidos diciéndome a mi misma que es una pesadilla solo un mal sueño.
—¡Mason!, ya. Por favor, haré lo que digas —su llanto se mezcla con sus palabras.
Los reunidos cesan y lo único que queda son sus sollozos amortiguados por las palabras de Mason. Cierro mis ojos y dejo de respirar cuando escucho sus pasos acercarse, uno de sus dedos se pone debajo de mi nariz intentando captar mi respiración. Pero se aleja al no encontrar nada.
Sus brazos me levanta sin decir nada, el camino es incierto, solo hay un silencio interrumpido por el sonido de sus zapatos golpeando contra el suelo, el llanto de Nina se ha tenido.
—Tenemos que enterrarla e ir al encuentro de Bastian, si se entera de que murió ya no abra trato.
Bastian.
Mi debilidad corazón bombardea fuerte en mi interior con solo la mención de su nombre, mi estómago se revuelve que es doloroso soportarlo en silencio, quiero gritar. Pero hacerlo significaría dejarme al descubierto.
Mis pulmones ruegan porque deje entrar un poco de aire de nuevo pero con sus pasos tan lentos no me puedo permitir ese error, sus pasos se detienen y gotas de aguas caen con fuerza en mi rostro.
El olor a tierra mojada está por todo el lugar, el cabello se me pega al rostro, sus pasos son más rápidos ahora, y sus voces son un murmullo.
—Rápido muevete, y alumbra bien me llevo un árbol y te mato.
—Sí —su voz tiembla cuando responde no se si es el frío de afuera o que de verdad le tiene miedo—. Ya nos están esperando en la entrada del bosque, tenemos que apresurarnos.
No hay respuesta de su parte, solo se mueve en silencio y corre, el moviendo se hace rápido, mis extremidades se mueven con ferocidad, No hay nada que empieza decir solo siento un gran alivio de saber que hasta ahora voy a salir con vida.
Si están en la entrada del bosque yo llegaré antes que ellos, así muera por exeder la poca energía que tiene mi cuerpo apenas para respirar.
—Trae esas hoja, y lanza las encima. Tapala bien.
Me dejan en el suelo, mi cuepor golpea en el barro, suelto el aire y absorbl más tan rápido que juro que podrían haberse dado cuentasi se fijarán, pero solo escucho sus murmullos con el carro aquí. Me lanzan las hojas y algunas caen rápido en mi cara y la mayoría de mi cuerpo y aunque la lluvia hacen que se resbalen ellos se apresuran y siguen hasta cubrirme.
—Vamos, no hay tiempo cuando vengamos la enterramos.
Nina se aleja con esas palabras, Mason la sigue gritándole cosas, espero hasta que la luz desaparece y hasta que sus voces se hacen lejanas. El calor llena mi cuerpo gracias a las hojas que aunque secas no dejan pasar el agua por completo.
Abro mis ojos viendo la oscuridad en la que estoy sumida, respiro con fuerza con anormalidad en cada respiración. Mis fosas nasales duelen en segundo, mi mente resguarda el miedo que se ha plantado en mi cabeza con una semilla tan grande que ha creado un árbol, con sus raíces amchan se ha posado allí como si reclara mi cuerpo, pero está hueco solo hay una ligera cubierta de madera sin hojas ni nada que lo respalde, y eso es lo que es. Un árbol marchito lleno de un miedo infundado por lo que está vacío y sin vida porque no tiene de dónde alimentarse como es debido.
Editado: 01.10.2026