Mariposa negra

Capitulo 47

Bastian Bergmann.

El camino fue cansado, el bosque estaba más lejos de lo que pude haber pensado en el momento. Dean miraba al frente quitando las gotas de agua que aún caían por su rostro.

A penas llegamos podía sentir como como la opresión en mi pecho se hacía más grande. Los latidos de mi corazón aumentaron con burla, como si mi propio cuerpo reaccionara a su presencia que aunque esté lejos sigue dando estragos a mi mente.

Ahora, estoy en el pasillo. Frente a la puerta de la habitación, las miradas se pasan sobre con cada persona que pasa. Y solo logran que el nerviosismo que lucho por ocultar salga a la luz, las manos me sudan, podría jurar que es el agua que aún me empapa si alguien se da cuenta.

Estiró la mano girando la perilla, mostrando un interior calmado más ruidoso que mi mente ahora. El sonido de la máquina que registra sus latidos me sobresalta, Thiago está sentado imposible en el sillón en una esquina con las gemelas dormidas en su regazo.

Su cabeza se gira cuando apenas doy un paso dentro de la habitación, la sonrisa amarga que ha estado haciendo los últimos días aparece está vez un poco más animada.

—Esta cedada, su cuerpo ha estado sin descanso desde hace un tiempo.

Asiento lento, como si esas palabras no dolieran en lo más mínimo, me acerco a paso lento a la camilla evaluando su rostro, su cabello cubre la mayor parte y aunque pueda que esté agarrado en una trenza se han salido varios mechones enmarcando sus facciones.

Sus mejillas están un poco hundidas, las bolsas bajo sus ojos son pequeñas pero denotan todo el cansancio que su cuerpo ha está formando durante un tiempo, su respiración es lenta casi imperceptible. Sus labios están sellados con un ligero rosa pálido en ellos.

Miro a Thiago y el solo está ahí, mirando al vacío, a un punto inexistente dentro de la habitación, su vista se mueve, no se si al sentir mi mirada o saber que hay alguien más en la habitación. Sonríe pero está vez es un poco más real, más relajada que la anterior.

—Felicidades Bastian, serás padre.

—¿Que? —las palabras salen casi en un grito.

Yo pensé, pensé que... Es que ni siquiera hay palabras para decir o explicar los pensamientos que me han atormentado. Un quejidos bajo se escucha furioso como si odiara siquiera salir.

Bajo mi rostro y veo a Daphne removerse, tan lento que parece que apenas está viva, sus ojos se van abriendo con forme se va a daptando a la luz neutra de la habitación, su pupila está dilatada casi llegando a ocultar el color marrón casi whisky de su iris. Sus labios se abren un poco y de ellos sale un suspiro, me quedo absorto en la burbuja de alivio que me invade tan rápido que puedo jurar como si una maldita estrella fugaz pasará frente a mis ojos ahora mismo.

Pero no es un sueño, si hay una estrella frente a mis ojos. Pero solo espero que está no sea fugaz, si no que sea eterna y, aunque eso me convierta en un maldito obsesionado y una repudiable persona aceptaré mi destino sin una queja cuando llegue el momento. Tan solo de saber que tuve algo por lo que valiera la pena vivir hasta cuando ya no lo quería hacer.

—Bas —su voz es suave, casi como un suspiro.

Sus ojos se llenan de lágrimas y sus brazos me agarran por el cuello llevándome a ella, la abrazo con cuidado como si en un solo toque se pudiera desvanecer de mis brazos. Las lágrimas corren por mi rostro, todo lo que he tenido se volvió realidad en un par de días, tenía miedo. Mucho miedo de que jamás volviera a sentirla así de cerca a que jas pudiera ver de nuevo esos ojos que tanto me encantan.

—Lo siento, lo siento tanto —las palabras salen de mi boca tan rápido que apenas las proceso y sigo disculpándome—. Lo siento, jamás debí dejar que fueran ustedes solo, lo lamento.

—No lo sientas, no es ni jamás será tu culpa.

Sus palabras apenas se escuchan entre el llanto, y ahora con miedo de un mal movimiento la ayudo a sentarse como puedo. Acomodo las almohadas para que esté cómoda, pero ni así se separa de mi.

—Tienes que descansar —digo, separándome un poco.

Limpio las lágrimas de sus mejillas dejando un beso en cada una para borrar cualquier rastro que hayan dejado, suspira y niega girando su rostro para ver a Thiago. Deshace nuestro abrazo para intentar bajarse de la cama, la voz de Thiago la detiene cuando está apunto de quitar las mantas que la cubren.

—No lo hagas —levanta su vista a ella dejándole ver cuánta seriedad tiene el asunto—. Tu cuerpo tardó mucho en entrar en calor, es perjudicial para ti salud y la del bebé si te bajas de ahí.

No dice nada más, solo se quedan mirando como si fuera un desafío el cual ninguno de los dos quiere perder, un reto silencioso. Pero se, se que hay algo más en su silencio en la forma en la que Thiago la mira, quiere decir algo pero parece que no se atreve a hablar.

Tiene millones de preguntas que hacer, me alejo en silencio aunque no lo quiera. No ahora, ni nunca. Pero ellos, ellos necesitan unos pocos momentos para hablar.

Cargo con cuidado a Rossana, con los movimientos más suaves que me puedo permitir, Bonnie por su parte se niega a dejarse cargar, aferrándose a la camisa de Thiago. Con cuidado quito su mano y la levanto con suaves palabras para que se deje llevar fuera.

Me alejo en silencio, intentado ser lo más cuidadoso con las niñas para no despertarlas, pero las voy mojando con lo que llevo puesto aún.

Daphne Bonavich.

La puerta se cierra tras la salida de Bastian, me cómodo de nuevo en la camilla con el dolor corriendo en todo mi cuerpo. Si había pensado que las lágrimas habían dejado de salir estaba muy equivocada, porque vuelven a mojar mis mejillas nublandome por completo la vista. Y ahora soy yo la que se disculpa, no conmigo sino con Thiago.

—Lo siento, no pude protegerlo una vez. Cuando el lo hizo toda mi vida.

Las palabras no se entiende y su sonido se pierde entre los sollozos, debo admitir que se que a él le duele más que a mi, pase desde los tres hasta los ocho en el orfanato con Emi y aunque no parecía muy unido a su hermano lo eran eran como dos ríos que se unía por un cause más grande que ellos. Siempre me alegre de Emi por que tuviera a alguien que lo cuidara.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.