Mariposa negra

Capitulo 48

Daphne Bonavich.

Seis meses después.

La vida a veces nos sorprende de mil maneras, de las más bonitas. O a veces de las más raras y feas.

Pero ahora yo sonrío gracias a la vida, el jardín se extiende frente a mi, las gemelas juegan en el gran pastizal de la villa, las remodelaciones acabaron y ahora solo queda disfrutar de la vista.

La villa se volvió más privada, más íntima, sin tanto personal. Pero con más seguridad que nunca, a pesar de los árboles que cubren la mayor parte del jardín puedo visualizar algunas figuras, los establos están un poco alejados, más de lo que me gustaría admitir. Mis pies están hinchados la mayor parte del tiempo y la espalda también me duele, pero aún así. Por más tarde que sea y lo más lento que vaya, siempre termino frente a Nevan.

El caballo cimarrón que Dean me regaló, es terco como una mula, y siempre llama la atención de las personas con su poco agradable saludo un mordisco si se acercan mucho y un pequeño empujón si no le caes bien.

Pero siempre disfruto a su lado. Al igual que la pequeña Harper, que no deja de moverse, no se cómo lo hace o si es que hay algo más complejo. Pero cada vez que Bastian le habla se emociona tanto que me han salido pequeños moretones de sus pataditas en mi barriga. Dean los vio cuando nos llevó a la playa y la regaño, desde hace dos semanas que volvimos ha dejado de patear tan fuerte.

—¡Daphne!, mira a Ross. Tiene un sapo —chilla corriendo en mi dirección.

Escondiéndose a mis espaldas cuando llega, me río un poco pero asiento acomodandome entre los cojines que han acomodado para mí descanso.

—Ross, suelto al animal, ve a lavarte las manos o está noche no hay postre para ti.

—Sí, mamá —niego pero ella sonríe y suelta al sapo.

Bonnie sale de su escondite y se viene a sentar a mi lado, Rossana por su lado corre en dirección al interior, casi chocando con Bastian y Dean que vienen sonriendo.

Aún no me acostumbro a que Dean sonría, sigue siendo un poco raro. Pero en algún punto dejará de incomodarte, Bonnie se levanta de un salto al ver las bolsas de compras en las manos de los hombres.

—¡Tio Dean! —corre a sus brazos cuando apenas puede regular su respiración.

—¡Cosa dos!

Se agacha abriendo sus brazos para recibirlas, Bastian rie y sigue avanzando, no se si son las hormonas o que de verdad ha cambiado su aspecto. Sin poder evitarlo muerdo mi labio inferior, su cuerpo ha agarrado más músculo, sus ojos verdes se han aclarado un poco. Su cabello cae como una cascada suave y corta sobre su frente.

Desde aqui puedo oler su característico perfume a pino recién cortado con un poco de menta, siempre huele bien.

La sonrisa abarca todo su rostro, sus ojos tienen un brillo especial, desde que la barriga de embarazada se empezó a notar nunca se quiere despegar de mi. Y hoy fue un alivio, tenía que resolver unos asuntos sobre su doble vida para dejarla en manos de alguien al igual que Dean los dos se han esforzado por deshacer su vida en la oscuridad como suelo llamarle a lo que hacían.

Suspiro cuando su aroma se hace más intenso cuando está frente a mi, sus hombros se elevan en una risita baja. Sonrío y el baja su rostro dejando un beso en mis labios sin dejar de sonreír.

Se sienta a mi lado dejándome ver a Dean caminando hacia nosotros con Bonnie en sus brazos.

—Dean, bajala. Se va a mal acostumbrar.

—Hola hermanita, yo también estoy contento de verte.

—Es un gusto que estés bien, ya bajala —me da más miedo que se caiga a qué se mal acostumbre—. Vamos Dean, no hagas sufrir a una embarazada.

—¡O te vas a ir al infierno!

Thiago no desperdicia la oportunidad de fastidiar a Dean, cómo solía hacerlo Emi.

Emiliano, hace seis meses que nos dejó para ir a visitar el cielo.

Un suspiro se escapa de mis labios junto a un pequeño quejido cuando Harper se mueve, aún estando dentro sabe reconocer las voces. Me muevo un poco para seguir riendo con ellos, Dean baja a Bonnie para pelear a gusto con Thiago. Ella corre a abrazar mi abultado vientre, haciendo que Harper se altera un poco.

—Oye Bonnie, ¿Quien es más bonito, Thiago o yo?

—Mmm —mira a todos lados intentando encontrar algo que decir pero solo sonríe y señala a Rossana que viene corriendo—. Pregúntenle a Ross, ella es más sincera.

—Ey, Rossana, ¿Quien es más bonito..?

—Dean —interrumpe a Thiago y corre hacia Bastian saltando.

—Te lo dije, no se cómo tú novia te soporta, aparte de payaso mal pagado de circo, feo.

—¿Eso fue un chiste de Dean? —el susurro de Bastian me saca una carcajada.

—Al parecer sí —escondo mi rostro en el cabello rojizo de Bonnie.

El día ha pasado rápido, pero no cambiaría ni todo el horno del mundo para que se acaba. Solo pido que te un poco más, que estos momentos se hagan eternos, que se queden más que en la memoria.

Ellos siguen hablando mientras yo intento controlar la risa junto a Bonnie que no me deja sola en mi sufrimiento. Si así se le puede denominar a eso.

He disfrutado los mejores y también peores meses de mi vida en esta casa, a veces con las hormonas otras veces con las memorias. Pero como hay días malos, también hay días buenos. Días en los que agradezco tener al esposo que tengo, al mejor hermano que me dió la vida. Y a un amigo más, y aunque siempre habrá un hueco, hay bonitos recuerdos a los cuales agregarle a ese pequeño vacío, que para mí es como un pequeño buzón de correspondencia. Y que con cada buen momento, los malos se van llendo de mis recuerdos.

Si alguna vez mis "padres" me vuelven preguntan por Nina, jamás sabré que responder. La verdad la vista de ella y de Mason no fue la más bonita, si vomité. No lo niego, pero ver cómo era arrancada la vida de Mason fue placentero, no sabría cómo describir la sensación ni los sentimientos que me invadieron en ese momento.

A Nina la tienen en la cárcel, como un preso, pero ella está pagando su condena. Bastian y Dean se encargaron personalmente de ello. Se que está bien, que aún vive. Pero que sufre todos los días, sus padres aún no saben dónde están, pero las llamadas que antes eran constantes y estresantes ahora son simples mensajes. Deje de contestarles hace tiempo, y por las pocas veces que he salido a las mismas reuniones a las que ellos han asistido. Su fachada de familia honorable se ha ido por el caño.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.