Maya estaba sola en el hotel faltaban veinte minutos para entrar a un reality show, después de perder proyectos, patrocinios y las marcas ya no querían trabajar con ella. Los medios no fueron amables con ella, todo salió a la luz.
Los maquillistas salieron sin dirigirle la palabra, su vestido de gala le pesaba más de lo normal. Escucho la puerta, era hora de de hacerlo, no tenía opción, no tenía dinero, sus padres le exigen la vida que siempre les ha dado.
En cambio Mila estaba sentada en el sillón de la casa del abuelo Horus, toda la familia estaba reunida por el cumpleaños de Lily, Mila estaba cansada por que se había desvelado junto con Madison y Martina por qué decidieron hacer el pastel para Lily, estaba orgullosa de ellas lo habían hecho muy bien.
La prima Kass se encargó de los vestidos de todas, Mila llevaba un vestido blanco con estampados florales, Madison traía una igual, fue idea de ella.
—Te ves hermosa cariño.
—Tu prima hace maravillas —le contesta.
—Conociéndola ya tiene en boceto tu vestido de novia.
Mila mira a Mateo, sus mejillas se encendieron un poco, jamás ni en sus mejores sueños imaginó casarse y menos con un hombre como Mateo.
—¿Dije algo malo?
—No, solo me tomó por sorpresa.
—Si por mi fuera ya te hubiera pedido matrimonio Mila, pero sé que vas a necesitar tiempo.
—Eres lo mejor que me ha pasado Mateo, soy libre gracias a ti y tu familia, solo que todo esto es nuevo para mi ni siquiera era consciente de que mi propia familia no lo era, pensaba que su forma de ser era la forma de dar amor —le apretó la mano a Mateo —.No lo era.
—No fuimos nosotros Mila lo hiciste tú, tú tuviste el valor para dejarlos, fuiste fuerte, eres muy valiente.
—Ellos en verdad creían que no lo haría.
—Lo hiciste, ahora ellos no son tu problema.
—Mila puedes ayudarme —Madison se sentó en el medio.
—El abuelo me la acaba de regalar—le enseñó una cadena con la inicial de su nombre, a su lado estaba la inicial de Alaia.
—Está muy bonita—dijo.
—También me dio esta pulsera, Milá la vio, sus ojos se llenaron de lágrimas.
La pulsera tiene tres letras, tal vez un desconocido diría que es la inicial de su nombre repetida pero no lo es, son las iniciales del nombre de los tres, tres M decian mucho.
Mateo también la vio.
—Es muy bonita mi amor.
Madison le entrego la cadena a Mila.
—Me la pones por favor.
Pudo pedirle el favor a su padre pero no lo hizo, Mila sonrió, le hizo el cabello al lado y le puso la cadena, después hizo lo mismo con la pulsera.
El festejo empezó, La familia Alarcon era muy divertida, es otra cosa que Mila descubrió son personas que tienen mucho dinero pero son amables con todos. Lo había visto con Horus y Lily y ahora con el resto de la familia.
Lily repartió el pastel, y dio unas palabras de agradecimiento.
—Muchas gracias familia, por estar aquí por sus detalles pero sobre todo su presencia. Me encantó todo lo que organizaron para mí, y mi auto nuevo sobre todo.
Todos aplaudieron y comieron pastel, Mila comió poco porque se sentía mal del estomago. Los niños pidieron más pastel, Lily dijo que no pero el abuelo dijo que sí.
Mateo ayudó a calmar a los niños, aunque al final del día terminó con un dolor de cabeza. Solo quería llegar a casa a descansar.
Y lo hicieron cuando volvieron a su casa, fueron directo a la cama, Mateo cerró los ojos por un rato mientras Mila se fue a poner la pijama, cuando los abrió Mila estaba a su lado.
—He pensado que quiero estudiar otra carrera—le dice de repente.
—¿Qué quieres estudiar?
—Diseño de modas, me gusto mucho ver a tu prima haciendo lo que hace, le he preguntado y me dijo que me ayudara.
—Si eso es lo que quieres, adelante mi amor. Me encanta que quieras estudiar algo que te gusta, a Madison le encantará la idea.
—Le diré a Kass que me investigue todo lo que necesito.
—Dile que me mande los costos a mi.
—Yo puedo pagarlo, tengo el dinero que me dio Maya por mi trabajo.
—Sé que puedes pagarlo, pero déjame hacerlo yo.
—Lily dice que debo dejarme querer más, que no tengo que hacerlo todo yo.
—Y debes hacerle caso, dejate querer.
Mateo la atrae hacia él, la toma de la cintura, subiéndole el pijama.
—Me gusta este pijama es muy fácil de quitar, le da un beso en la frente, sus piernas la sostienen mientra quita el vestido, Mila no trae ropa interior.
—Me gusta. —le susurra.
Mila acerca su su cuerpo para darle un beso en la boca, mientras mateo toca su muslo con suavidad, ella se estremece en sus brazos, Mateo para por un momento para ver a Mila, esta vez no pidió apagar la luz ni se puso nerviosa cuando le quito la ropa.
—Te amo.
Mila sonrió después solo lo beso, no necesito un te amo para hacerle saber a Mateo que lo amaba también, se entregaron esa noche como nunca sin la sombra de Alaya sin el abandono de Mila.
A las seis de la mañana Madison entra a la habitación, Mila está dormida y Mateo está saliendo del baño después de una noche larga necesitaba un baño.
—Buenos días papá.
—Buenos días amor.
—Mila sigue durmiendo ¿necesitas algo? —le susurra.
—tengo hambre y estaba pensando en ir a desayunar los tres juntos.
—Ok, ve a cambiarte cuando Mila despierte iremos los tres a desayunar.
Mila despertó media hora después Mateo esperó pacientemente, y Madison preparó un cereal.
—Buenos días, bella durmiente.
—Buenos días ¿Qué hora es?
—Casi medio dia.
—¿Por qué no me despertaste?
—No había motivo para hacerlo.
—Nunca duermo hasta tarde pero últimamente me siento tan cansada.
—Te estás adaptando a tu nueva vida debe ser eso. Yo también me siento cansado, ambos estábamos acostumbrados a trabajar que descansar nos resulta algo nuevo y cansado.—Mateo le acarició el pie izquierdo — .Madison nos espera para ir a comer, quiere que vayamos los tres.