Un año despues.
—Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre .Los declaro marido y mujer. Lo que hoy han prometido delante de Dios y de sus seres queridos, que permanezca en sus corazones para siempre
Mateo le dio un suave beso a la mujer que amaba, a la que ahora en adelante podía llamar esposa.
Emma estaba vestida de blanco, con detalles bordado a mano, ella misma hizo los bocetos junto a Kass, la joyería estuvo a cargo de su padre y de Liam, los aretes eran pequeños de oro blanco con una esmeralda central cada uno del mismo verde exacto que la piedra del anillo. Liam diseñó un collar, una cadena fina de oro blanco con un pendant pequeño, una flor de seis pétalos engastada en diamantes diminutos con una esmeralda en el centro. Su hermano le había dicho que eras las flores que le gustaba dibujar cuando era pequeña. Mila también llevaba en sus manos una pulsera delgada, era oro blanco con las iniciales de su familia.
Cuando la misa terminó todos se acercaron a abrazar a los recién casados, la familia Alarcon, la familia Marcel y la familia Coronado, todos estaban ahí para festejar la unión de Mateo y Emma, la primera en felicitarlos fue Madison que estaba llorando de felicidad, Macarena fue la segunda que le entregó a la pequeña y traviesa Emma Victoria a su madre para que la abrazara.
—Muchas felicidades mi amor.
—Gracias mama.
Le dio un beso a Emma y después Mateo le dio un beso a su pequeña antes de que regresara a los brazos de la abuela. El abuelo Horus abrazó primero a Emma.
—Te vez hermosa querida, te quiero hija.
—Gracias abuelo.
Mateo escuchó las palabras del abuelo y lo abrazó.
—Me alegra mucho por ti hijo, te mereces todo, los dos se merecen todo lo bonito.
—Gracias por estar aquí.
Horus y Lily fueron los siguientes después toda la familia, se tomaron fotos y videos, despues de media hora el padre estaba listo para empezar el bautizo de Emma Victoria que estaba en los brazos de Horus, Liam y Lily estaban a su lado los tres iban a ser los padrinos de la pequeña.
Emma tenía los sentimientos a flor de piel, ver a su hija vestida con el ropón que Kass diseño era algo que le llenaba el corazón. Miro por un momento hacia atrás, la iglesia estaba llena, recordó su vida antes de conocer a Mateo. Esa vida solitaria. Las veces que fue humillada por Maya y sus padres, las veces que quiso tener amigas y no se lo permitieron, borro eso de su mente, ese es el pasado, sus padres adoptivos, uno esta muerte y el otro está en la cárcel, Maya está lidiando con todo sola, como una vez ella lo estuvo.
La mano de Mateo la sacó de sus pensamientos.
—Te amo —le susurro.
—Te amo.
Dos horas después estaban en un salón de fiestas festejando, sonriendo y compartiendo juntos.
La prensa se había marchado después que Mateo y Emma salieron de la iglesia y les permitió tomarles fotografías y entrevistas.
Los niños estaban a cargo de las niñeras en una parte exclusiva para ellos una de las razones por la que Mateo decidió junto con Emma que la boda fuera de día es que a si los niños iban a disfrutar más sin alterar sus horas de sueño. Emma pensaba en todo y en todos pero sin olvidarse de ella.
Mateo tomó en brazos a su mujer era la hora de bailar con ella, él había sido el encargado de elegir la canción. Eligio una de Christina Perri, A Thousand Years.
Emma se abrazó a su marido, bailaron en silencio, Mateo cerró los ojos por un momento, Emma se separa un poco para mirarlo a los ojos.
—Lo mejor que hice fue llevarte agua de pepino.
Mateo sonrió, también recordaba esos momentos, cuando ninguno de los dos busca algo mas que no fuera amistad.
—Te amo cariño.
—Y yo te amo a ti y amo a nuestra familia de cinco.
—Somos cuatro cariño.
Emma no respondió pero sonrió.
—¿Estás embarazada?
—Liam se había estado sintiendo mal, me dijo que me hiciera una prueba y si vamos a ser padres de nuevo.
Mateo la abrazo.
—Amo a mi familia de cinco.
Emma estaba exhausta bailó con su padre, con su hermano, con su madre y hasta con Madison y la pequeña Emma.
—Vamos a descansar cariño.
—Quiero quedarme más tiempo, quiero disfrutar a la familia reunida.
—¿Estas segura?
—Ven, vamos a bailar.
Bailaron hasta que el dj tocó la última canción.
Los niños ya se habían ido hace dos horas, Madison y Emma se quedarían con sus abuelos y el tío Liam.
—Ya es hora de irnos, el avión está listo, pero debo preguntarte si te sientes bien.
—Lo estoy, estoy dispuesta a ir a vomitar a Hawai.
—Entonces vámonos, Lily dejó tu ropa en el baño para que te cambies, ella se llevará tu vestido.
Emma se cambió, se puso unos jean color azul, y una playera, Mateo solo se quitó el saco.
—Llamaré a mamá para decirle que vamos para allá, quiero despedirme de las niñas.
Subieron al coche rumbo a la privada familiar, Macarena dijo que no le gustaba dormir en otra cama, en cuanto Emma le pidió que se quedaran en su casa no dudo en decirle que si. Emma no iría a ningún lado sin que alguien de su entera confianza se quedará a cargo de sus hijas.
Cuando llegaron Emma abrazó a su madre.
—Lo sé. —Macarena la apretó un poco más antes de soltarla—. ¿Estás bien?
—Lo estoy, no te preocupes.
—Disfruten su luna de miel, las niñas estarán bien.
—Cualquier cosa que necesiten Horus estará al pendiente, se quedarán a dormir en su casa esta semana. —Mateo abrazo a su suegra.
—No te preocupes, vamos a estar bien, Emma Victoria estará a cargo de su tío que se tomará toda la semana para estar aquí.
—Me alegra que esté contigo mamá.
Emma y Mateo se dirigieron a la habitación de las niñas, estaban tan cansadas que se fueron a la cama temprano, primero le dio un beso a Madison y después a Emma Victoria. Las quería abrazar pero tampoco quería despertarlas. Mateo hizo lo mismo y le dio un beso a cada una.