Volver a Amar

CAPITULO 55

Madison tenía una semana viendo por internet todo lo relacionado con bebés, ella y Martina habían ido al centro comercial el día anterior junto con Liam que era otro miembro de la familia emocionado por la llegada del nuevo miembro de la familia.

Mateo había rechazado cada propuesta para actuar, desde muy niño su mayor sueño era actuar y lo había hecho desde sus once años pero ya era tiempo de dejarlo atrás al menos por el momento.

—¿Lo estas dudando? —Max —le pregunta.

—No estoy dudando, solo quiero elegir el mejor para ella.

—Ahí viene tu suegro tal vez él te ayude a elegir el anillo perfecto.

Sebastian llega, saluda a Mateo y después a Max.

—Los estaba esperando, pasen por acá por favor.

—Gracias por atendernos.

—Me alegra que lo hayas hecho, tengo el anillo especial para mi pequeña.

Max toma asiento mientras Mateo echa un vistazo a la joyería. Sebastian entra a un pequeño cuarto, unos segundos después sale con un maletín. Lo dejó en mesa, lo abrió despacio.

—Cuando Emma desapareció hubo un momento que perdí la esperanza de encontrarla, y fue entonces cuando hice este boceto—saca una hoja —. Cuando lo hacía solo pensaba que un día iba a casarse y que yo me perdería ese momento, cuando termine el boceto y lo mande a crear. Lo guarde como mi gran tesoro.

Sebastian tomó entre sus manos un anillo.

—Oro blanco. Es elegante sin necesitar que nadie lo note. —Hizo una pausa—. Como ella. —La esmeralda la elegí por el color —dijo Sebastian—. Verde. Como la esperanza.

Mateo tomó la sortija.

—A los lados —dijo Sebastian, señalando con la punta del dedo sin tocar— dos diamantes pequeños.

Max se acercó para verla también, en el interior tenía grabado el nombre de Emma.

—Es el anillo perfecto y creado solo para mia.

—Si quieres ver otras opciones, no tienes que…

—Lo quiero ¿Es único verdad?

—Lo es, nunca fue pensado para la venta.

—Necesito pagarla, y no acepto un no, el novio tiene que comprar el anillo.

—No tengo ningún problema con cobrarte —Sebastian sonríe.

—Voy a poner el anillo en una caja ¿Cuando piensas darle el anillo?

—Le voy a proponer matrimonio en la hacienda de Horus iremos el fin de semana solo los dos, pero la boda será después de que nazca el bebe.

—Me parece lo más sensato, esperar que nazca el bebe.

Los tres hombres caminaron a la caja, Sebastian se encargó de cobrar.

—Señor Marcel, será un peso por favor.

Max empezó a reír fue una jugada muy buena aunque por la cara de su primo no le había gustado nada.

—Sebastian, el anillo no vale eso.

—No, pero si quieres pagar lo que cuesta puedes donar el dinero a un hospital o una beneficencia.

—Lo hare.

Una hora después estaba en casa, con el anillo seguro en el auto. Madison estaba durmiendo en su cama junto a Emma, amaba esos momentos la mujer que amaba y su hija más unidas que nunca, solo hace tres días que Madison la llamo mamá, ella simplemente lo hizo sin aviso y sin preguntar Emma la abrazo y después de eso Madison decía mamá con naturalidad.

Horus llamó media hora después.

—Dime Horus.

—Tengo noticias de Mila, de Emma quise decir.

—Espera, necesito salir de la habitación.

Horus espero en el otro lado.

—Ahora si dime.

—Los padres adoptivos sabían que ella fue robada.

—Lo sabía, son unos desgraciados.

—La Fiscalía va a proceder contra ellos, Maya no hará nada por ellos ni sabe lo que está pasando porque está en otro reality.

—Es lo que se merecen por todo el daño que le hicieron a Emma, no sé si quiera saberlo.

—No es necesario que lo sepa, no por el momento. Hable con sus padres ellos se encargaran, van con todo contra todas las personas que lastimaron a su hija.

—Entonces no le diré, lo que menos necesita es saberlo, y no quiero que le afecte más ahora con el embarazo.

—Te llamaré si algo cambia.

—Gracias Horus.

—No me agradezcas, Iré por Madison mañana. Martina y yo viajaremos a San Diego para una audición, Madison quiere ir con nosotros ¿Te dijo?

—Si, ya sabes que tiene mi permiso siempre, se que la cuidaras bien.

—Por supuesto, no se que hacer con dos adolescentes, ya estoy viejo.

—Dímelo a mí que seré padre a mis cuarenta y un años.

—Eres joven, y los hijos mayores ayudan mucho.

Mateo colgó y volvió a la cama, Emma está despierta.

—Hola —se acerca a ella.

—¿Dormiste bien?

—Si, pero debo dejar de dormir en el día porque en la noche se me dificulta.

—Estás creando vida amor, necesitas descanso.

—Me la paso descansando todo el día.

—Madison te acompaña hacerlo.

—Es por que es una adolescente y se acuesta muy noche.

—Te amo cariño.

—Te amo tambien.

—Mañana cumples doce semanas.

—Si, doce semanas—Emma acariciaba su pancita.

Mateo, se agacha para darle un beso.

—Te amo bebe.

—Madison y Liam juran que es una niña.

—Yo digo que es niño —Mateo dejo otro beso en la pancita de la mujer que ama.

—el doctor me dijo que podemos hacer una prueba de sangre y saber antes el sexo de bebe.

—Lo podemos hacer antes de nuestro fin de semana y podemos abrirlo solos tú y yo y darles la noticia después.

—No podemos hacerle eso a Madison.

—No te preocupes amor estará tan feliz que no se molestara.

—Está bien, lo haremos.

Emma odiaba las inyecciones, sabia que esta era para saber el sexo de su bebe a si que no se quejo.

—Puede venir por los resultados por la tarde, porque tenemos mucho trabajo.—dice la enfermera.

—Gracias.

Emma sale del consultorio, Lily la está esperando afuera.

—Listo, por la tarde estarán los resultados.

—Perfecto iremos a desayunar e invitaré a tu mama, pasaremos por ella.

—Si, me encanta la idea.

—Le preguntare a Kass si quiere venir, a si podemos organizar el baby shower.



#131 en Novela romántica
#55 en Chick lit

En el texto hay: amor, amistad

Editado: 18.09.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.