Me desperté sudando frio, con aquella horrible imagen de la cabeza de Anular explotando frente a mí pero esta vez, mis manos estaban manchadas de sangre, al igual que Hades quien parecía estar bañado en este líquido justo a mi lado, sin forma de arma. Mi rostro también estaba manchado por lo que solo termine embarrándome más de ese líquido apestoso cuando trate de limpiarme.
—“Tú lo hiciste”— Me dijo el Hades del sueño, limpiando su rostro y gruñendo, justo antes de que me despertara.
No pude evitar restregarme con fuerza la cara con mis cobijas como si quisiera limpiarme la sangre que no tenía sobre las manos ni el rostro.
— ¿Pesadilla?— Preguntó Hades a mi lado, tocando mi cabeza a lo que solo pude sujetar su patita contra mí. Tan suave como siempre y cálido, lo que me ayudo a relajarme. Quizá porque pasaba mucho tiempo conmigo pero su aroma me era familiar… Lejos de aquel sueño extraño.
No respondí y me limite a quedarme ahí mientras acariciaba mi mano con su otra pata.
—Es lo normal… cuando pasan estas cosas— Hades hablo inclinando su hocico a mi mano— Solo debes enfocarte en tu realidad, y sobre todo en hablar si te sientes mal ¿De acuerdo? Yo no puedo hacer mucho si no me dices nada.
—Estoy bien, solo… Aún estoy sensible— Aseguré mientas lo soltaba y entonces me sentaba en el borde de la cama— Muero de hambre, supongo que los dulces de ayer no fueron suficientes.
—La realidad es que casi no comiste, aunque si probaste todos— Hades se encogió de hombros a mi lado.
—Al menos no tendré que entrenar para bajar los kilos extra— Bromee y entonces note la expresión de mi compañero— ¿Qué?
—Si iras a la playa ¿No te gustaría verte mejor con el traje de baño?— Me dijo cruzándose de brazos.
Me levante de un salto y di una vuelta— ¿De qué hablas? Si ya me veo increíble, además, iremos mañana, no tengo tiempo para un entrenamiento de locos ¡Y no lo quiero! Tampoco es que quiera impresionarlas o algo.
— ¿No lo quieres?
Me quede pensando y cierta persona paso por mi mente un breve segundo, lo que me confundió.
—Yo sé en qué o más bien en quién estás pensando— Hades esbozo una sonrisa maliciosa.
— ¡Cállate por favor!— Le dije haciendo una mueca, entonces me estire en ese lugar para tratar de apartar mis propios pensamientos y sin más fui hasta mi ropero— De momento, quiero desayunar… Espero, no haya carne.
—Aquí siempre hay carne ¿Comerás verduras por voluntad propia?
Hice una mueca y asentí aunque con un ligero movimiento, lo que provoco una pequeña risa en Hades.
Me puse una falda rosa y una blusa blanca, además de que deje que Hades recogiera mi cabello en una sencilla cola atada con un moño bastante bonito. No recordaba haberlo comprado ¿Lo habrá hecho Hades?
— ¿Y si te pones un moño?— Le dije, apuntándole hacia arriba pues estaba flotando sobre mi cabeza.
—Soy macho…
—Ya sé, pero ¿No te quedaría adorable?
—Seguramente si pero no lo hare— Hades negó con la cabeza, entonces le mire con mis ojos suplicantes mientras sostenía un pequeño listón entre mis manos, inclinado ligeramente mi rostro.
—Sabes que eso no funciona conmigo.
—Aguafiestas…
—Simplemente tengo una reputación que mantener.
— ¿Una reputación? ¿Con quién? Nadie te conoce, puede que mí, por ser quien soy— Pase orgullosamente mi cabello detrás de mi espalda— Pero a ti… ¿O entre tus amigos seres mágicos?
—Exacto, a todos los veo feo, como alguien malo, no necesito que me vean con un moño lindo— Hizo una mueca y entonces avanzo hasta la puerta— Como sea, ya vámonos, señorita ¿Pasara por Minerva para invitarla?
—Claro que si— Me encogí de hombros, riéndome un poco de su cambio brusco de tema. Sabía que estaba avergonzado, aunque sea un poco— Quizá podamos pasar al pueblo a comprar cosas para la playa como…
Mis pensamientos sobre que no tengo idea de que llevar a la playa se vieron interrumpidos cuando abrí la puerta y me topé con Cleo quien parecía venir hacia mi cuarto.
—Hola— Saludo, levantando rápido su mano.
—Señorita Ceres, Hades— Saludo su panda flotando sobre su cabeza, mientras masticaba un bambú con despreocupación.
No supe porque pero verla ahí solo hizo que mis ojos se llenaran de lágrimas, y sin pensarlo mucho me arroje a sus brazos sollozando, a lo que esta me recibió con fuerza contra ella.
Su aroma también me era familiar. Y era tranquilizador.
—Ya, ya, estoy aquí— Me dijo en un susurro mientras acariciaba mi cabeza y me daba un pequeño beso en la frente, manteniéndome entre sus brazos mientras me escondía entre su cabello y su hombro.
—No planeo abrazarte— Dijo Hades sobre mi cabeza.
—Oh, vamos…— Leonardo se quejó.
Cuando me tranquilice, me limpie el rostro con la manga de mi blusa, y entonces invite a Cleo al comedor pues pese a todo, yo aún tenía hambre. De hecho, por eso me detuve de llorar, pues ella logro escuchar mi estómago. Aunque estoy segura de que no solo fue ella, también la gente a metros a la redonda.