— ¿Segura que está bien?— Preguntó Hades, cubriéndose del sol bajo mi sombrilla— ¿No se supone que deberían estar todas juntas para divertirse? Te escapaste para acostarte aquí, frente a la piscina mientras bebes un jugo ¿Qué tiene de divertido tiene eso?
—Jugar está bien pero descansar tampoco está mal— Dije con orgullo mientras dejaba mi bebida en una mesita a mi lado, entonces cruce mis brazos bajo mi cabeza— Además, solo están limpiando lo que ensuciaron, perdieron en el juego de cartas, es lo justo y un pequeño descanso antes de ir a la playa... Está bien.
Ese día llevaba unos ¿Shorts de mezclilla? Así los llamaba Hades, eran cómodos, un poco más cortos que otros que hubiera visto pero al menos eran mucho mejores para evitar que los vestidos se llenen de arena además de una blusa blanca con los hombros descubiertos. Hades me hizo otro conjunto pero enseñaba demasiado (En mi opinión pues según él, era lo normal).
—Tampoco estas muy entusiasmada— Hades me miro cruzándose de brazos.
—Podemos jugar aquí pero les encanta la arena y Artemisa debe disfrutar eso— Me encogí de hombros mientras baja mis lentes oscuros— De momento, solo déjame aquí disfrutar del fresquito de la sombra.
La puerta me hizo levantar el rostro, viendo a Artemisa saliendo.
— ¿P…puedo acompañarte?
—No preguntes eso, solo ven a sentarte pero ¿Ya terminaron?
—No quieren que ayude porque yo hice la mayoría de comida hoy— Artemisa se encogió de hombros.
—Tiene sentido, es su castigo— Dije y entonces me levante para abrir la otra sombrilla sobre la silla que ya estaba acomodada a mi lado. Mis padres solían usarlas mientras yo estaba en la piscina— Vamos, bajo la sombra o te quemaras.
Artemisa camino hacia la silla y se sentó en el borde con cierta vergüenza.
Ella llevaba un vestido azul largo, con sus sandalias blancas y su sombrero de paja.
—No deberías estar tan tensa— Señale acostándome de nuevo.
—L-lo siento es que nunca había salido de vacaciones…
—Solo…— No sabía cómo explicarlo— ¿No hagas nada? Creo que es algo así o has cosas que te parezcan divertidas, ya sabes, como con la arena y jugar a la orilla del mar o solo acostarse… Como yo, ahora.
Artemisa pareció pensarlo un poco y luego miro la piscina aunque rápidamente miro a otro lado.
— ¿Entramos?— Pregunte irguiéndome en la silla, inclinando levemente mi rostro hacia ella.
— ¿Eh? No yo…
—Vamos, será divertido ¿Sabes nadar?
—No…
—Ya sé que podemos hacer, entonces, vamos— Le dije levantándome de un salto y entonces la tome de las manos para llevarla a las escaleras de la piscina y sin soltarla, comenzamos a sumergirnos.
Apreté sus manos para tranquilizarla pero Artemisa estaba roja, aunque podía ser por el reflejo del sol ya que su piel era demasiado blanca. Esperaba que no se quemara porque la arruinaría. Mejor sumergirla rápido en el agua.
La chica me siguió de cerca, apretando mis manos. Note que estaba temblando.
—No te voy a soltar…
—G-gracias…— Artemisa apretó sus labios.
Ya estábamos en la zona menos profunda, no necesitamos flotar pero sería un buen lugar para caminar e intentar flotar, así que la acerque al borde de la piscina y coloque sus manos sobre esta aunque no parecía lista para soltarme pero lentamente hice que me soltara.
—Me quedare cerca, ahora debes flotar, te sostendré…
Acerque mis manos a su cuerpo y sin querer terminamos demasiado cerca.
Artemisa era muy linda. No podía decir nada más.
— ¿Q-qué debo…?
Eso me saco de la profundidad de sus ojos carmesí y negué varias veces, entonces le indique levantara el cuerpo y que se sujetara del borde, así, comenzaría a flotar y si movía sus pies, podría mantenerse a flote.
Mis manos la sujetaron de su abdomen y de su mano.
—Toda tu explicación fue un tartamudeo, señorita— Aseguro Hades.
— ¡Cállate!— Le silencie.
Artemisa había comenzado a flotar, lo que era bueno así que de a poco la fui soltando, a lo que este me miro con los ojos muy abiertos pero la tranquilice con la mirada. De a poco tenía que soltarla, ni modo de quedarme pegada a ella.
Artemisa apretó el borde de la piscina pero me permitió que me apartara, mientras pataleaba.
—Más lento— Le indique y la mire con cierto orgullo.
Mi hermano fue quien me enseño a nadar y de la misma manera así que... Era un poco nostálgico.
— ¿Quieres que vayamos a la zona profunda?
—No— Artemisa me miro negando con la cabeza y la misma expresión de terror de hace poco.
—De a poco— Le tranquilice.
Me fui a la zona profunda para sumergirme hasta el fondo, tocarlo y entonces subir como si nada. La verdad es que lo recordaba mucho más profunda al grado de que necesitaba tomar aire de forma frenética al subir a la superficie.