Los secretos de Fos

Ceres LXXXIII

Pese a que en teoría estábamos en el mismo piso, la verdad es que muy pocas veces nos quedábamos a dormir en el cuarto de la otra, también por reglas de la escuela pero ahora eran vacaciones y nadie nos molestaría.

— ¿Segura que estas bien?— Preguntó Cleo en cuanto se sentó en el suelo frente a mí que me senté en la cama.

— ¿Por qué te sientas en el suelo?— Pregunte alzando una ceja.

—Para poder verte de cerca— Cleo lo dijo como si nada.

— ¿Qué quieres…?

—Quiero decir que siempre que hablamos de ti, terminas apartando la mirada o diciendo que estas bien pero si te miro de frente, entonces pudo notar si giras el rostro o guantas las lágrimas—Me dijo como si nada, acomodando su ropa— ¿Cuánto tiempo crees que te he conocido? No ha sido poco…

No supe que decir, solo aparte la vista.

— ¿Lo ves?— Cleo se acercó y me tomo de las manos— ¿Estas bien?

—Sí, estoy bien, al menos ya estoy mejor, no te preocupes, solo… A veces lo veo pero trato de no pensar en eso. Hades ya me dijo que no fui yo pero la sangre, la imagen, me repugna y solo por poco no vomito de nuevo— Acepte, apretando mi boca y mi estómago pues ya podía sentir las náuseas. Mi cuerpo tembló ligeramente y apreté sus manos con fuerza, casi por inercia.

Cleo apretó mis manos de regreso— Tu no lo hiciste ¿Bien? Yo… Me gustaría poder ayudarte, espera ¡Ya se! ¡Leo!

—Sí, mi señora— Le dijo Leo, y entonces se convirtió en su arma, o sea, el pincel y me lo tendió.

— ¿Eh?— Le mire con una expresión confusa.

— ¿No lo recuerdas? Cuando éramos más pequeñas y tú te sentías triste por el estúpido de tu hermano o por tu padre… Yo te daba el pincel y pintabas un montón de cosas locas que salían de su cabeza…

—Cómo olvidarlo— Admití recordando que no había sido una sola vez pues fue gracias a esa práctica que terminamos descubriendo que su límite siempre serán dos dibujos de personas y este segundo saldrá deforme. Logramos hacernos de dulces por las noches cuando todos dormían gracias a esos clones defectuosos.

Dibujar cosas pequeñas era más fácil e incluso animales pero de nuevo, su límite era de tres y dependiendo mucho del tamaño y siendo honesta, era un poder que me hubiese gustado tener pero si lo digo en voz alta, Hades me mirara mal y me hará un berrinche seguro.

Siempre se hace el duro pero es bastante sensible.

Tome el pincel y como la primera vez, dibuje una dona.

—No la comas, por favor…

—Lo aprendí a la mala…— La pintura sabe horrible— Pero de verdad, no es necesario, mejor… Cuéntame ¿Qué ocurrió entre ustedes dos? Yo… Sabes que nunca te presionaría para que me cuentes pero…

Cleo tomo su pincel y lo contemplo, apretando los labios.

—Lo siento, yo…

—No, no, te contare, solo… Me siento rara, es… Quizá una parte de mí que es rara y fea y que durante mucho tiempo trate de evitar, esconder incluso de ti pero no porque no confié en ti, solo… La rechazaba yo misma.

­— ¡Ninguna parte de ti es fea!— Le dije con seguridad, apretando sus manos sobre su pincel— ¡Nunca dejes que alguien lo diga porque entonces se las verá conmigo y te aseguro que no la cuenta!

—Gracias— Cleo me sonrió con un ligero rubor en su mejilla. Si pudieras verte, eres hermosa, y ninguna parte de ti será fea.

—­Entonces…

—Veras, a mi… Me gustan las chicas— Cleo cerró los ojos con fuerza.

Me quede callada, esperando que dijera algo más y al notar que no lo hizo, apreté sus manos para llamar su atención.

— ¿Y ya?— Pregunte un poco incrédula— ¿Esa es la parte fea de ti? Pues puede que sea algo que no sabía pero ¿Feo y raro? ¡Claro que no! Todos tenemos derecho de que nos gusten cosas diferentes de las normales.

Hades me conto incontables historias sobre el amor entre chicas, entre chicos, parejas comunes y otro montón de historias de amor que no tenían que ver con humanos así que ¿Por qué sería raro? Al final era romance y lo importante es quedarte con esa persona aunque… Yo no sabía mucho de amor, más allá de libros y las historias que Hades me contaba de vez en cuando.

Aunque… Hades me explico un poco más y también mi mamá pero prefería pensar que el amor no puede detenerse, ni por leyes estúpidas, ni por lo que diga la gente. Al fin y al cabo, según Hades, siempre gana y yo quería creer eso.

Cleo me miro con extrañeza.

— ¿No te parece raro?— Insistió.

—No, claro que no, está bien, a cada quien nos gusta lo que nos gusta ¿Qué se puede hacer?— Me encogí de hombros y entonces conecte dos neuronas, como me decía Hades— ¿Te gusta Dafne?

—Supongo que hubo un tiempo en que si— Se encogió de hombros, frunciendo los labios.

— ¡Cuenta!— Pese a mi entusiasmo inicial, al instante hice una mueca, recordando lo que paso.

—Bueno… también llegaste a gustarme tu— Admitió Cleo rascando su mejilla, enrojeciendo visiblemente.

Yo también enrojecí y hable en voz baja— Cuenta, de todas formas.



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En el texto hay: escolar, magia, animalesfantasticos

Editado: 12.09.2026

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