Los secretos de Fos

Hades LXXXVII

Los seres mágicos no dormimos por lo que es medio raro tener momentos de inactividad prolongada aunque no eran precisamente momentos de inactividad, al menos para mí y bueno, cuando un ser mágico estaba acompañado de otro, al menos se volvía ameno pero... Que quede entre nosotros que pienso eso.

Las chicas estaban dormidas cada una en una habitación y los seres mágicos estábamos en la sala.

— ¿Qué haces está vez?— Preguntó Leonardo, mirando con atención los movimientos de mis manos con la aguja y el estambre.

— ¿Tejes?— Preguntó Zeus con curiosidad— Son… ¿Calcetines?

—No, son guantes— Les dije mientras seguía haciendo movimientos con la aguja, entonces levante la vista, sintiendo un ligero escalofrió pues Hipócrates me miraba con una mueca fascinada— No me puedo lastimar con esto.

—No sé, eso parece muy filoso…— Hipócrates acaricio su jeringa.

—No me pongas nervioso— Le dije haciendo una mueca y me detuve— Mejor díganme, ya que estamos aquí y sin nada que hacer ¿No les gustaría escuchar algunas historias de terror?

— ¡Me encantan las historias de terror del señor Hades!— Leonardo se mostró emocionado— Casi nunca terminan bien y todos terminan con partes mutiladas o cortadas…

— ¡Me interesa!— Los ojos de Hipócrates se iluminaron.

Definitivamente era alguna clase de fetiche ¿No? Supongo que hay de todo hasta entre los seres mágicos.

—No soy muy bueno soportando historias de terror— Admitió Zeus, rascando su mejilla con nerviosismo, moviendo sus dedos uno sobre otro lo que despertó en mí un instinto de molestarlo.

—No te preocupes, contarte algo ligero ¿Qué te parece?— Le abrace sobre su hombro— Además, esas cosas no pasan, ya sabes, son historias de ficción que me invento cuando no tengo nada que hacer y después les puedo contar algo de acción ¡Les gustará!

—­Esas también suenan a que tendrán heridos, así que por mi bien— Acepto Hipócrates encogiéndose de hombros.

—Si, a veces hasta más que en las historias de terror— Leonardo se mostró de acuerdo.

Eso no pareció tranquilizar a Zeus pero estaba bien, ese es el punto y le daría mucho más ambiente a las cosas. Leonardo raramente se asustaba cuando solo se las contaba a él y eso le quitaba la diversión.

Al final toda la noche me la pase contando historias de terror, cortas, de algunas películas que vi y también metí una que otra de acción. La verdad es que Zeus tiene suerte de que ame escucharme hablar porque si no, me habría detenido tras la quinta película de Saw, al ver que me miraba con horror.

— ¡Que creativo!— Dijo Hipócrates con los ojos brillantes, abrazando con fuerza su aguja— Espero poder seguir escuchando tus nuevas historias ¡Por favor! Y si te vuelves más descriptivo, entonces… Uff.

—El último giro fue interesante— Acepto Leonardo, sonriendo con complacencia.

Note que Ceres se levantó, entonces me despedí con la mano— Nos vemos en el desayuno.

—Buenos días— Salude cuando abrió los ojos, a lo que estiro sus manos y yo no tuve más opción que dejarme abrazar. Según yo, no había tenido ninguna pesadilla pero quizá estaba chípil.

—Buenos días— Me dijo tras unos segundos de haberme abrazado.

—No hubo pesadillas ¿Qué tienes? ¿Algo te preocupa?

—Solo quería abrazarte ¿Tan malo es?

—No pero no me gusta…

—Y aun así, aquí estas…

Tiene razón pero hay muchas razones tras eso que no tienen que ver con que me guste ¡Que quede claro!

—Vamos a desayunar, la verdad es que muero de hambre…

­ —Sí, era eso o un monstruo acaba de despertar.

— ¡Oye! Pero más importante, no eches la sal, por favor— Dijo la chica, primero sonrojándose pero luego dejando caer sus hombros dramáticamente mientras soltaba una respiración pesada.

—No, no quiero eso— Si, tampoco está chido eso de destacar cada que puedo. Toda estrella necesita descanso así que mejor que ahora destaque alguien nuevo, que hay otras tres chicas con nosotras. Sin mencionar que la verdadera protagonista estaba ahí.

Cuando bajamos, note que Zeus estaba abrazado a Artemisa con fuerza, algo que no molestaba a la susodicha pero parecía levemente preocupada por él, acariciando su cabeza con cuidado.

— ¿Qué ocurrió?— Preguntó Ceres, notando eso.

—No sé, no me ha dicho, solo… Esta nervioso por algo— La chica apretó los labios con visible preocupación y la verdad es que si me sentí mal pero… No, si, me sentí mal porque yo soy un ser bueno, solo que tengo un lado malicioso, como el Ying Yang.

—Es que Hades me conto sobre… — Comenzó Zeus pero siquiera lo dejaron terminar porque Ceres me sujeto del cuerpo con fuerza.

— ¿Qué le hiciste?— Ceres me apretó con más fuerza, provocando que hasta sacara la lengua.

—Solo le conté historias y…— Admití.

—Ya sé qué tipo de historias le contaste— Ceres se giró hacia Zeus y hacia Artemisa con vergüenza— De verdad discúlpame, ambos, mi querido compañero tiene una imaginación tan activa que se inventa un buen de cosas sin sentido, de verdad ¡Lo siento!



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En el texto hay: escolar, magia, animalesfantasticos

Editado: 04.10.2026

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