La mañana antes de la llegada de Cleo.
— ¿Sería correcto si le pregunto sobre el tema? Es obvio que Dafne y ella tuvieron una historia ¿No?— Ceres no me miro mientras acomodaba su mochila, haciendo una lista de lo que necesitaba para el viaje mientras guardaba lo que si tenía.
Supuse que se refería a Cleo.
Hablar de sentimientos es complicado, siempre es así e incluso cuando tienes el valor de expresarlos porque necesitas ayuda desesperadamente, no hay garantía de que la gente lo comprenda porque nadie ha pasado lo mismo que tu e incluso cuando esa gente ya pasó por algo similar o igual, no lo afronto de la misma forma.
—Creo que lo mejor sería que lo preguntaras directamente— Aseguré mientras me encogía de hombros— Lo mío podrían ser solo conjeturas que podrían dañar más que el encontrar una respuesta a las acciones de Dafne.
—Pensé que me dirías que esperara, que ella hablaría cuando lo necesitara, como siempre me dices— Me miro con una ceja levantada, visiblemente consternada por mi respuesta, solo un poco fuera de mí.
—Normalmente diría eso pero creo que hay veces en que es necesario abrir la lata para que la pintura se desparrame después de agitarla, porque puede que en lugar de acentuarse con el tiempo, se expanda más y explote en el peor momento posible— Explique con facilidad.
— ¿Latas de pintura?— Si, era fácil de entender para todos pero la señorita a veces es medio mensa, ustedes la disculparan.
—Me refiero a que no todos funcionamos igual, algunos necesitan ser presionados un poco para que puedan sacar lo que tienen, porque prefieren guardarlo y enfrentarlo solos aunque a veces eso lo supere y les haga mucho más daño— Le explique, esperando ser más claro ahora.
—Ah, entiendo pero ¿Cuándo será un buen momento…?
—Quizá en la noche ¿Por qué no la invitas a una pijamada como las que solían hacer?— Sugerí encogiéndome de hombros.
— ¡Buena idea!— Ceres finalmente se centró en su maleta mientras yo le consideraba algunas cosas extras que tenía que llevar como más mudas de ropa interior y ropa cálida para el frio de la noche.
— ¿Y qué es eso de todas formas?— Ceres miro el bote de crema que le di.
— ¿Cómo me preguntas eso? El nombre lo dice: Repelente de mosquitos— Le dije haciendo una meuca ¿Ven? Es medio lenta a veces. En ese mundo no tenían mosquitos, lo olvide.
—Pero ¿Qué mierda es un mosquito?— Preguntó insistente, usando muy bien la palabra que yo le inculque.
—Es un… Quizá es mejor que no lo sepas— La verdad es que tenían suerte. En nuestro mundo aún se le estaban buscando razones de existir a esas a esas pequeñas bestias pero nunca se encontraron cosas útiles de verdad porque ni para polinizar servían, solo para esparcir enfermedades y molestar por las noches.
Regresando a después del desayuno y tras el encuentro con Cleo.
Ambos llegamos a la puerta donde, de hecho, Cleo nos esperaba ya.
—Yo tenía la maleta hecha, casi— Admitió la chica, encogiéndose de hombros. Obviamente, acaba de regresar de su casa.
—Oye, estaba pensando, solo si quieres, que tuviéramos una pijamada hoy— Le dije con despreocupación mientras extendía mi abanico blanco para echarme aire— No podía pedírtelo delante de todas.
Mírala, usando su fragilidad para que no se pueda negar aunque sospecho que ella no se negará.
—Claro que si— Cleo tomo la mano de Ceres y le sonrió a lo que esta le regreso la sonrisa y apretó su mano.
—Debió ser difícil— Leonardo se acercó a mí.
—La parte del daño psicológico pero por lo demás, no tanto— Me encogí de hombros, denotando que ese tipo no era tan fuerte para vencerme o a Ceres pero había logrado lastimarnos de otra forma.
—Tan confiable como siempre, mi querido amigo— Leonardo se mostró sonriente.
Ese era mi papel, después de todo.
— ¡Lamento la tardanza ¿Nos vamos?!— Preguntó Minverva quien venía llegando a paso veloz.
Ambas chicas asintieron y la siguieron hasta los carruajes.
— ¿Es necesario que traigas la aguja siempre?— Pregunte, haciendo una mueca y apartándome un poco de Hipócrates.
—Es necesario por si alguien se enferma— Aseguro el hipopótamo con orgullo.
—Será un simple viaje en carroza— Le indique.
—Si pero muchas cosas podrían salir mal— Aseguro Hipócrates mientras asentía varias veces, moviendo la aguja de forma peligrosa, al menos a mí me lo pareció ¿Qué quieren que les diga?
— ¿Le dan miedo las agujas, querido Hades?— Preguntó Leonardo con curiosidad.
— ¡C-claro que no!— Me cruce de brazos y voltee la vista— Solo me parece innecesario llevarlo siempre, es como… Bueno, supongo que es pesada ¿No? Me hace sentir que me enfermare en cualquier momento, solo eso.
—No podemos enfermarnos— Señalo Hipócrates, visiblemente consternada.
—Ya lo sé, es solo un dicho— Es como hablar con Leonardo antes de hablarle de mis referencias. No es que las entienda más ahora pero ya no era tan literal… Casi, no mucho… Bueno si lo era.