Los secretos de Fos

Hades LXXXV

¿La verdad? Es que la arena no estaba mal, era divertido moldearla y cuando le echabas un poco de jabón, se podía hacer esa arena magnética que a todos nos gustaba pero ¿Siendo un animalito adorable y genial? Bueno, no era tan divertido. La arena se pegaba y lastimosamente no era como esos animales con el pelaje con mucha queratina.

Como seres mágicos teníamos la ventaja de volvernos intangibles y es como que la arena nos atraviesa pero de inicio, es horrible cuando tienes que volverte tangible y hacer algo como jugar a construir castillos de arena.

Tampoco es que quisiera jugar, que quede claro.

—Aun no llegamos y ya tienes esa cara— Señalo Cleo mirando la cara de Ceres que debía ser exactamente la misma que yo tenía. Una expresión pura de desagrado al pensar en la arena.

La mejor amiga de Ceres llevaba una playera con estampado de un girasol, era blanca, con una falda de color azul cielo con un borde de color azul fuerte y unos zapatos blancos descubiertos, dejando ver sus dedos.

—Lo siento, quiero ir por ejemplo a la piscina y a los juegos pero la arena…

Ceres llevaba un vestido blanco (Yo le dije que no llevara blancos pero ella no quería perder el glamur), unas sandalias que dejaban libres sus dedos y un sombrero blanco con un pequeño velo que cubría su rostro. El vestido tenía los hombros descubiertos.

—Ya te dije que te mostraría lo hermoso que es jugar con ella— Le dijo Minerva con una gran sonrisa.

Ella llevaba unos pantalones de mezclilla azul y una blusa verde sin mangas con el estampado de una flor roja. Llevaba, además, una sombrilla a su lado y unos zapatos deportivos de color azul.

La verdad es que solo Artemisa entendía lo que era ir a la playa pese a que nunca fue, que ironía.

Llevaba unos shorts de color hueso, unos zapatos deportivos, una playera de manga corta de color amarillo sin estampado y sobre su cabeza una gorra de tela azul cielo con el estampado de su restaurante.

¿Ya les había comentado la mezcla de culturas de ese juego? Bueno, ahí tienes, outfits playeros de historias fantásticas y otras de salidas causales entre amigos más modernos.

Conveniencias para la trama aunque esta no fuera una trama importante.

—Quiero pintar un amanecer o un anochecer— Dijo Leonardo a mi lado, mirando hacia la ventana con su pincel arriba, como si estuviera haciendo medidas con un solo ojo— Será exquisito.

—Yo solo espero que todos sigan las reglas y no se accidenten— Aseguro el hipopótamo con una leve sonrisa mientras acariciaba su aguja como si fuera un ser vivo— Aunque si puedo curar algunas quemaduras, será divertido…

¿Eso podría ser considerado un fetiche? Quizá sí.

—Estoy muy emocionado— A Zeus le brillaron los ojos— No conozco el mar.

—En esta vida…— Señalo Leonardo quien seguía tomando medidas del paisaje.

—Bueno, eso es verdad­— Zeus se encogió de hombros con una sonrisa medio incomoda— Pero eso es mejor ¿No? En tu caso puedes volver a fascinarte de cosas increíbles y yo… Puedo volver a conocer el mar.

Me cruce de brazos.

A diferencia de ellos, yo renací aquí con todos mis recuerdos y esta es mi primera y única vida pero ellos seguro han pasado por varias, al menos eso es seguro de Leonardo y de Hipócrates.

Zeus era complicado de leer. Y no solo por tener el rostro de un oso polar.

El resto del viaje fue tranquilo, al menos los seres mágicos ya no dijeron mucho, entrando en la conversación de las chicas de vez en cuando y las chicas hablando de las cosas divertidas que harían.

Aunque si me preguntan ¿Cómo puedes divertirte jugando en el agua? Respondería no sé, y quizá era porque nunca aprendí a nadar en mi otra vida y ahora, como un panda rojo, era innecesario, la verdad. Éramos animales terrestres.

—Esta casa es enorme— Señalo Minerva cuando llegaron a los terrenos de Ceres.

La casa era como una casa de esas que salían en novelas, ya sabes, las que parecían mansiones, de dos pisos, alargadas, con unas grandes rejas y que estaba rodeada de palmeras verdes grandes y hasta de algunos árboles frutales. Los jardines eran mucho más pequeños que los de la casa principal pero había flores, y una fuente con un león rugiendo. Todo tan bien cuidado como se esperaba.

La casa parecía tener varias habitaciones desde afuera y de hecho, las tenía.

Por dentro un pasillo grande con varios roperos con cosas brillantes sobre estas que iban desde floreros hasta figuritas de oro se alzaban, unas escaleras de caracol subían hasta la planta alta y las habitaciones de abajo eran, si no mal recuerdo, desde la derecha, una cocina conectada con el comedor a su lado, una sala de descanso, una sala (No sabía la diferencia, ambas tenían sillones aunque una tenia televisión) y una zona de descanso para la servidumbre.

En el piso de arriba, debían hacer diez habitaciones, solo ocupadas por la servidumbre ahora aunque las habitaciones importantes estaban bien delimitadas, o sea, la de los padres de Ceres, la de su hermano y la de la propia Ceres.

Aunque si me lo preguntan, seguro ahí la servidumbre también se divierte aunque aparentaban que no.



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En el texto hay: escolar, magia, animalesfantasticos

Editado: 12.09.2026

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