— ¿Qué pasa, hija?— Preguntó mi mamá, llamando mi atención, tocando mi hombro un par de veces— Has estado dispersa todo el día. Los panes en el horno se van a quemar si los dejas más tiempo…
— ¡Lo siento!— Reaccione y me levante para ir a sacarlos con cuidado. En realidad mi mamá me salvo pasándome los guantes por la cara antes de que metiera las manos en el horno y sacara la charola sin protección— ¡Lo siento de verdad! Supongo que tengo muchas cosas en la cabeza…
— ¿Paso algo con tus amigas?— Preguntó preocupada.
—Sí, podría decirse que si…— Y no solo era eso.
— ¿Es sobre ti? ¿Te rechazaron?—Note que estaba apretando sus labios con preocupación.
—No, no, claro que no— Negué con la cabeza varias veces para tranquilizarla— ¿Por qué crees que llegue sin la comida? No pude comérmela toda yo y tampoco la tire ni nada… Es que… Pasaron cosas…
— ¿Qué cosas? ¿Es sobre Ceres?
—Sí, una parte… ¿Cómo sabes?— Le mire con una ceja levantada.
—Lo sospecho, solo eso— Mi mamá se encogió de hombros— Mejor cuéntame ¿Qué paso? Si quieres contarme, claro, quizá no sea de ayuda porque soy una mujer grande y vieja y no se me la movida de los chicos de hoy.
—Eso sonó tan raro— No pude evitar reírme un poco y entonces me puse seria de nuevo— Bueno, resulta…
—Ella era casi tu mejor amiga, por lo que me decías— Mi mamá escucho atentamente lo que tenía que contarle sobre Dafne, sin interrumpirme y solo cuando termine, hablo— Supongo que en cualquier extracto social los jóvenes son adeptos a seguir ciegamente a figuras de autoridad… A figuras muy peligrosas.
Mi mamá le dio un pedazo de pan a Zeus quien lo comió como si nada. No necesitaban comer pero disfrutaba de probar lo que cocinábamos aunque solo nos daba elogios porque nos quería mucho.
—Sí, me gustaría… Hablar con ella— Dije.
—Ahora mismo no creo que puedas, querida… Los juicios en teoría son rápidos pero…— Me comento mi mamá, frunciendo los labios, como temiendo decir lo próximo pero no hubo necesidad.
—Lo sé, lo entiendo— Hasta yo comprendía que muchos de esos casos tardaban su tiempo y lo más probable es que, si era encontrada culpable, la única forma de verla era tras las rejas.
De todos modos ¿Qué quería conseguir hablando con ella? Ya no podía ayudarla a salir de eso pero quería comprenderla, quería tratar de comprenderla, al menos. Estaba tan desesperada como para recurrir a algo así, entonces ¿Qué es lo que quería cumplir?
Ceres dijo que fue por un deseo egoísta pero ¿Qué clase de deseo era como hacer lo que hizo? ¿Y cómo era posible creer que algo pudiera cumplirlo si debía recurrir a cosas tan horribles?
— ¿Y Ceres?— Mi mamá me saco de mis pensamientos— Si ella enfrento a esa persona, debe de estar…
—Ella es muy fuerte mamá, más de lo que podría ser un adulto, yo la he visto— Le dije esbozando una sonrisa, recordando las millones de veces que me salvo con una sonrisa aunque también recordé aquella vez con el caballo— Pero creo que el daño fue más psicológico esta vez.
—Seguro que si pues ver morir a alguien es… horrible, no puedo ni imaginarlo— Mi mamá apretó los labios.
—No, yo tampoco— Negué con la cabeza, apretando el borde de mi mandil. De verdad me gustaría ayudarla más a ella también.
Mi mamá tomo mi mano para tranquilizarme— No sé si este consejo te sirva pero si quieres ayudar, quédate a su lado, puede que no puedas hacer gran cosa ahora pero si ella se siente acompañada y querida, te aseguro que estará bien. Si es tan fuerte como dices que es, quizá solo necesita un pilar para poder seguir de pie, algo que le ayude cuando flanquea.
—Pero yo no soy tan fuerte…
—Mi querida niña, pero lo serás, de eso estoy segura y más si quieres proteger a alguien y no solo a Ceres, sin no a tus amigos y a tus seres queridos— Le dijo su mamá besando mi mano con cariño.
—Gracias, espero poder llenar esa expectativa…
—No es una expectativa, mi amor, es algo que lograras si de verdad quieres hacer algo por ella…
—Gracias— Le agradecí apretando su mano.
—Y ahora hay que centrarnos, porque ya vamos a abrir—Me indico con cariño, entonces se dirigió a los panes que acaban de salir del horno— ¿Puedes ir preparando el agua y cortando la fruta?
— ¡Claro!— Le indique con una sonrisa.
De momento, no podía hacer nada, otra vez, por lo que lo único que podía hacer era tratar de cuidar a Ceres y a las demás. Tal como dijo mi mamá, quizá ahora mi fuerza era insuficiente pero si me volvía el refugio de ellas, con el tiempo, podre ser de verdadera ayuda.
Aun así, debo volverme fuerte físicamente también.
Pero incluso si ese problema quedaba atrás, aún quedaba el problema de mis visiones. No había podido hablarlo con Ceres. En casa no pasaba a menudo pero afuera…
—Como sea, esforcémonos hoy también, Zeus— Le dije a mí ser mágico que apareció con su mandil puesto y con algunas migajas en el rostro.