—No, no, gracias, lo haremos nosotras mismas— Minerva negó con la cabeza cuando noto que Ceres pidió a sus empleados que les prepararan la cena— ¿Qué hay de divertido en que lo hagan ellos? Seguro cocinan genial pero el punto es preparar cosas nosotras y divertirnos haciéndolo ¿Saben?
—Yo puedo ver, nada más— Acepto Ceres con vergüenza.
—No, claro que no, debes ayudar— Minerva le apunto con su dedo, muy seriamente.
—No, no, de verdad, creo que solo debería ver— Le detuvo Cleo dando un paso al frente— Es pésima cocinando, de verdad, una vez tratamos de preparar sopa, de esas normales y exploto la cocina.
Ceres se mostró de acuerdo.
—Suena riesgoso pero tenemos a una experta cocinera entre nosotras ¿Qué mejor maestra que ella?— Sugirió Minerva mirándome de reojo a lo que yo solo pude apuntarme a mí misma— ¡Si, tu!
— ¡No pueden obligarla a enseñarme!— Dijo Ceres colocándose frente a mí.
—No me molesta— Dije levantando la mano.
—Espero que no te arrepientas— Cleo me miro con lastima ¿De verdad era tan mala?
—H-hare mi mejor esfuerzo, entonces— Ceres también me miro con lastima ¡¿De verdad era tan mala?!
Ceres era buena siguiendo órdenes y el que Hades estuviera apoyándola con algunas cosas me aliviaba pero cuando terminaba de cocinar, las comida quedaba increíblemente… Mal aunque no exploto nada, lo que al menos me hizo feliz. Esa cocina tan grande seguro sería muy cara y no podría pagar una reparación ni con un año de sueldo en el restaurante por adelantado.
— ¡Te juro que seguí la receta!— Se quejó Ceres, avergonzada y cubriendo su rostro con sus manos.
—Estoy seguro de que así fue— Confirmo Hades, con los brazos cruzados.
—Sí, de hecho yo estuve viendo— Zeus asintió.
—N-no se preocupen— La ventaja es que nos habíamos dividió para cocinar, mientras yo daba mis clases. Minerva y Cleo cocinaban la verdadera comida, aunque esperaba poder llevar algo nosotras también— Creo que podemos corregir esta pasta solo denme algo de tiempo ¿Me ayudas?
— ¡Claro!— Ceres se mostró motivada.
Siempre era divertido ver todas estas facetas de ella.
Al final logramos hacer algo comestible aunque Ceres se mantuvo lo más lejos que pudo, ayudándome en cosas bastante puntuales pero me alegro que le gustara el cómo quedo al final.
— ¡Esta delicioso! ¡Te quedo delicioso!— A Ceres le brillaron los ojos cuando lo probo.
—Nos quedó, más del noventa por ciento del plato es tuyo— Me encogí de hombros.
—Me siento orgullosa— Dijo Ceres poniendo los brazos en jarra con orgullo.
—Lo dijo para que no se sienta mal, señorita— Hades le acaricio la cabeza.
— ¡Cállate!
Zeus y yo no pudimos evitar reírnos un poco. Era una imagen muy agradable.
—Por cierto…— Quizá había llegado el momento de hablar sobre el asunto de mis sueños y lo que había estado viendo pero Ceres salió corriendo de la cocina antes de que pudiera escucharme.
Bueno, aun estaríamos aquí un rato.
Al final reservaron la comida para más tarde y decidieron ir a dar un paseo al mar, lo que de alguna forma me emocionaba ya que pese a que lo teníamos ahí cerca, hasta ese momento no nos habíamos acercado por lo que estaba expectante y nerviosa, por alguna razón.
Las cuatro avanzamos por la arena hasta llegar al mar, donde las olas se movían lentamente y el aroma a sal inundaba mis orificios nasales. Era agradable y dejaba un regusto en la boca.
La luna se veía muy grande y las olas tocando mis dedos eran divertidas. La arena no me molestaba para nada, era suave y fresca, y mojada se sentía muy extraña entre mis dedos pero de forma buena.
— ¿No es genial?— Me pregunto Ceres, inclinando su rostro hacia mí.
—Sí que lo es— Acepte.
— ¡Vamos a hacer castillos!— Dijo Minerva.
— ¿Tan noche?— Preguntó Ceres.
— ¿Qué tiene?— Minerva se cruzó de brazo y Ceres no encontró razón, así que se encogió de hombros.
Nos pusimos manos a la obra y me tocó trabajar con Minerva.
Minerva era increíble, sabía mucho y me enseño a levantar torres bastante altas e incluso ayudo a Zeus con la arena. La verdad es que el punto era construir el mejor castillo y con ella de mi lado, lo haríamos seguro.
—Si necesitas arena más moldeable, solo mójala— Me dijo Minverva mientras Hipócrates llegaba con su jeringa cargada de agua salada.
—Entendido— Le dije, y comencé a moldear la arena que acaba de ser rociada por el hipopótamo para construir las torres y las paredes como me indico. La verdad es que la sensación era extraña pero seguía siendo muy divertido.
Al final, ganamos.
—Te dije— Cleo golpeo el hombro de Ceres quien se golpeó la cabeza y saco la lengua de forma cómica.
—Esto no es como Proyecto X— Señalo Hades en un susurro.
— ¡Y espero que nunca lo sea!— Le dijo Zeus negando con la cabeza bastante rápido mientras abría mucho los ojos y me pregunte de que hablaban ahora esos dos.