La dama del espejo roto

Capitulo 42

Los espejos terminaron de romperse.
Cientos de fragmentos cayeron sobre el suelo de piedra, pero ninguno produjo sonido.
Las sombras que habían salido de ellos permanecieron inmóviles.
Esperando.
Evelyn sostuvo el corazón de cristal contra su pecho.
—¿Qué quieres de mí, Asterion?
El hombre sonrió.
—Quiero demostrarte quién eres realmente.
—Ya sé quién soy.
—No.
Sus ojos se clavaron en ella.
—Sabes quién quieres ser.
Un escalofrío recorrió a Evelyn.
Asterion levantó una mano.
Todos los fragmentos de espejo comenzaron a elevarse.
En cada uno apareció un recuerdo.
Evelyn de niña.
Evelyn frente al espejo.
Evelyn abrazando a sus hermanas.
Evelyn con Adrián.
Pero entonces apareció algo que nadie había visto antes.
Una niña pequeña caminando sola por un pasillo.
Era Evelyn.
Solo que llevaba un vestido negro.
Lydia se acercó al fragmento.
—Yo nunca vi ese recuerdo.
—Porque no era tuyo —respondió Asterion.
Elena miró a Evelyn.
—¿Entonces de quién es?
Asterion señaló el espejo.
—De Nerissa.
Evelyn sintió que el corazón de cristal se estremecía.
La niña del recuerdo levantó la mirada.
Sus ojos eran negros.
—No...
La imagen cambió.
La pequeña Evelyn estaba frente a una mujer.
Nerissa.
Pero esta vez Nerissa no parecía amenazante.
Estaba llorando.
—¿Por qué lloras? —preguntó la niña.
—Porque te van a quitar de mí.
—¿Quién?
—Tu familia.
Evelyn sintió que algo dentro de ella se rompía.
—Eso no puede ser.
Asterion respondió:
—Tu madre no te protegió de Nerissa.
—¡Cállate!
—Te protegió de lo que Nerissa sabía sobre ti.
Adrián se interpuso.
—No sabes de qué hablas.
Asterion lo miró.
—Pregúntale a tu padre.
Todos miraron al padre de Evelyn.
Él permaneció en silencio.
Evelyn sintió un nudo en la garganta.
—Papá...
El hombre cerró los ojos.
—Nerissa no te eligió.
Silencio.
—Tú la elegiste.
Evelyn retrocedió.
—¿Qué?
—Cuando eras pequeña, Nerissa te ofreció salvar a tus hermanas.
Evelyn recordó la noche del incendio.
“Entonces te elijo.”
—Pero...
Su padre continuó:
—Después comprendimos que el pacto no había unido a Nerissa contigo.
Señaló su pecho.
—Te había unido a ella.
El corazón de cristal se volvió negro.
Evelyn cayó de rodillas.
Adrián corrió hacia ella.
—¡Evelyn!
Pero una segunda voz salió de su boca.
—No me llames Evelyn.
Adrián se quedó inmóvil.
Evelyn levantó la cabeza.
Sus ojos estaban completamente negros.
—Llámame Lyra.
Elena gritó:
—¡No!
Lydia comenzó a llorar.
—Está despertando.
Asterion sonrió.
—Por fin.
Adrián se acercó lentamente.
—Evelyn, mírame.
Ella lo observó.
—No soy Evelyn.
—Sí lo eres.
—No.
Una lágrima recorrió su rostro.
—Evelyn murió aquella noche.
Adrián negó con la cabeza.
—Entonces mírame y dime que no me recuerdas.
Ella abrió la boca.
No pudo responder.
Adrián se acercó más.
—Recuerdas nuestra primera noche aquí.
Silencio.
—Recuerdas cuando me dijiste que no confiabas en mí.
Otra lágrima.
—Recuerdas cuando prometí que nunca dejaría que entraras sola al espejo.
Los ojos negros comenzaron a cambiar.
Primero uno.
Después el otro.
Volvieron a ser los ojos de Evelyn.
Ella respiró desesperadamente.
—Adrián...
Él la abrazó.
—Estoy aquí.
Asterion dejó de sonreír.
—Interesante.
Evelyn levantó la mirada.
—¿Qué?
—Nerissa puede compartir tu cuerpo...
Asterion dio un paso atrás.
—Pero no puede controlar tu elección.
Evelyn se puso de pie.
—Entonces ese será su problema.
El corazón de cristal volvió a brillar.
Las sombras comenzaron a retroceder.
Asterion observó el corazón.
—Todavía no entiendes.
—¿Qué?
—Nerissa no es tu enemiga.
Evelyn frunció el ceño.
—¿Entonces quién lo es?
Asterion señaló el libro antiguo.
Una página se abrió sola.
Allí aparecía un nombre.
EVELINA BLACKWOOD.
Debajo había una frase:
“La primera Blackwood no buscó vencer a la muerte.”
Evelyn leyó la siguiente línea.
Y sintió que el miedo regresaba.
“Buscó convertirse en ella.”
Al fondo de la biblioteca, una puerta comenzó a abrirse.
Y alguien susurró:
—Evelyn... ven a conocer a tu primera antepasada.




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