La dama del espejo roto

Capitulo 55

Asterion no se movió.
Por primera vez desde que Evelyn lo conocía, parecía completamente indefenso.
La figura masculina avanzó lentamente desde la oscuridad.
Su rostro permanecía oculto.
Pero su voz…
Asterion la reconoció inmediatamente.
—No puede ser.
Evelyn miró a Elena.
—¿Quién es?
Su madre bajó la mirada.
—El hombre que inició todo.
Aurelia se acercó a Evelyn.
—¿Nuestro padre?
Elena asintió.
—Sí.
Cael observó al desconocido con desconfianza.
—¿Por qué nunca nos habló de él?
Evelina respondió:
—Porque nuestro padre no era un hombre común.
La figura finalmente salió de las sombras.
Era un hombre alto, de cabello completamente blanco y ojos plateados.
Pero había algo extraño en él.
No proyectaba sombra.
Evelyn sintió que la marca de su mano ardía.
—¿Quién eres?
El hombre la miró.
—Me llamaron de muchos nombres.
Asterion finalmente habló.
—Pero yo lo conocí como Erevan.
El hombre sonrió.
—Hace mucho que nadie pronunciaba ese nombre.
Asterion retrocedió.
—Tú estabas muerto.
—No.
Erevan miró hacia la puerta.
—Estaba encerrado.
Evelyn comprendió.
—¿Tú eras el prisionero?
Erevan asintió.
—Y el Vacío era mi carcelero.
Todos quedaron en silencio.
—Entonces… —dijo Adrián— ¿qué tiene que ver con Aurelia y Cael?
Erevan miró a los gemelos.
Su expresión cambió.
Por primera vez apareció tristeza.
—Son mis hijos.
Aurelia comenzó a llorar.
—¿Por qué nos abandonaste?
Erevan bajó la mirada.
—Nunca los abandoné.
—¡Entonces, ¿dónde estabas?!
El hombre cerró los ojos.
—Intentando impedir que el Vacío llegara hasta ustedes.
Cael dio un paso adelante.
—¿Y funcionó?
Erevan lo miró.
—No.
Cael apretó los puños.
—Entonces nos dejaste solos.
—No.
Su voz se quebró.
—Los escondí en el único lugar donde él no podía encontrarlos.
Evelyn miró el espejo.
—El mundo humano.
Erevan asintió.
—Pero Evelina cometió un error.
Evelina bajó la mirada.
—Intenté traer a Aurelia de vuelta.
—Y al hacerlo, abriste la prisión.
Evelina comenzó a llorar.
—Solo quería a mi hija.
Erevan se acercó a ella.
—Lo sé.
Entonces ocurrió algo inesperado.
Evelina levantó la mano.
Erevan tomó sus dedos.
Y por un instante parecieron una familia.
Una familia destruida por siglos de secretos.
Evelyn sintió una tristeza profunda.
—¿Y Nerissa?
Erevan miró hacia el vacío.
—Ella fue la primera persona que el Vacío utilizó para entrar en nuestro mundo.
Nerissa apareció junto a Evelyn.
—Entonces… ¿yo fui la puerta?
—Sí.
Nerissa bajó la cabeza.
—No quería hacerlo.
—Lo sé.
Erevan extendió una mano.
Una pequeña luz apareció sobre su palma.
—Nunca fuiste culpable.
Nerissa comenzó a llorar.
Evelyn tomó su mano.
—Nunca más estarás sola.
La puerta comenzó a cerrarse.
Erevan miró a Asterion.
—Todavía falta una cosa.
Asterion negó con la cabeza.
—No.
—Sabes que debe hacerse.
—Después de todo lo que ocurrió, no.
Erevan se volvió hacia Evelyn.
—Asterion fue quien me encerró.
Evelyn miró al anciano.
—¿Por qué?
Asterion permaneció en silencio.
Erevan respondió por él:
—Porque creyó que yo era el Vacío.
Evelyn abrió los ojos.
—¿Qué?
Asterion bajó la cabeza.
—Me equivoqué.
Erevan continuó:
—Y mientras yo permanecía encerrado, el verdadero Vacío creció.
La verdad cayó sobre todos como una tormenta.
Asterion había protegido la prisión durante siglos…
sin saber que había encerrado al hombre equivocado.
Evelyn miró la puerta.
—Entonces todavía podemos arreglarlo.
Erevan sonrió.
—Sí.
—¿Cómo?
—Necesitamos entrar.
Adrián tomó la mano de Evelyn.
—Todos.
Evelyn asintió.
Las hermanas se acercaron.
Aurelia y Cael quedaron en el centro.
Elena tomó la mano de sus hijas.
Y Asterion, después de unos segundos de duda, caminó hacia ellos.
La puerta comenzó a brillar.
Pero antes de cruzarla, Evelyn escuchó una voz.
No era la de Erevan.
No era la de Asterion.
No era la del Vacío.
Era una voz desconocida.
Una voz que venía desde mucho más allá de la puerta.
—Evelyn Blackwood.
Ella se detuvo.
—¿Quién eres?
La respuesta fue apenas un susurro:
—La persona que te dio tu verdadero nombre.
Evelyn sintió que el mundo se detenía.
—¿Qué?
La voz volvió a hablar:
—Lyra nunca fue tu nombre. Evelyn tampoco.
La puerta se abrió completamente.
Y al otro lado apareció una mujer con el rostro de Evelyn.
Pero mucho más antigua.
La mujer sonrió.
—Tu verdadero nombre es el que el Vacío intentó borrar.
Evelyn dio un paso hacia ella.
—Dímelo.
La mujer levantó la mano.
Y escribió una sola palabra en el aire:
ELARA.
Entonces todas las luces se apagaron.
Y una última frase apareció sobre la puerta:
“RECUERDA QUIÉN ERAS ANTES DE SER EVELYN.”




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