CAPÍTULO 68: El tren-3
Fénix se puso de pie y comenzó a caminar lentamente por el vagón, observando a cada uno de los pasajeros. Ya no buscaba simplemente a alguien sospechoso; analizaba sus movimientos, sus expresiones y la manera en que reaccionaban al entorno. Algunos dormían, otros conversaban entre ellos y varios simplemente contemplaban el desierto a través de las ventanas. Darem, César, Enid y Chris se levantaron de sus asientos y comenzaron a seguirlo, todavía sin comprender del todo qué había ocurrido durante el tiempo que Fénix había estado ausente.
César finalmente decidió romper el silencio.
—Señor Roger, ¿Qué pasa?
Fénix no dejó de caminar.
—Hay un usuario de Engendro en este tren.
Darem abrió los ojos con sorpresa.
—¿Estás seguro?
—Completamente.
Los cinco continuaron avanzando entre los pasajeros. Fénix observaba cada rostro con atención, intentando identificar alguna reacción fuera de lo normal. Entonces, justo cuando atravesaban el siguiente vagón, vio algo que llamó inmediatamente su atención.
Un hombre que se encontraba sentado cerca de la puerta se levantó de golpe.
Los miró.
Y salió corriendo.
—¡Ahí!
Fénix salió disparado detrás de él.
Darem, César, Enid y Chris lo siguieron inmediatamente mientras el hombre atravesaba el vagón y empujaba la puerta que comunicaba con el siguiente. El sonido de sus pasos resonó por todo el tren mientras la persecución se desplazaba rápidamente hacia la parte trasera.
—¡No lo dejen escapar! —gritó Fénix.
El sujeto continuó corriendo hasta llegar a la última sección del tren.
El vagón de carga.
La puerta se abrió violentamente y el hombre desapareció entre cajas, barriles y grandes contenedores metálicos que se encontraban asegurados al suelo para evitar que se movieran con el traqueteo del tren.
Fénix entró detrás de él.
—Se acabó.
Su Engendro apareció inmediatamente.
Darem también preparó a Spin Doctor mientras César permanecía atento, listo para utilizar el suyo si la situación lo ameritaba.
El vagón estaba prácticamente vacío.
O eso parecía.
Fénix comenzó a caminar entre las cajas.
—Sal de donde estés.
No recibió respuesta.
Darem miró hacia uno de los extremos.
—¿Dónde se metió?
Entonces una enorme mano descendió desde arriba.
Fénix apenas tuvo tiempo de levantar la cabeza antes de que aquella extremidad intentara golpearlo directamente.
—¡Abuelo!
Spin Doctor apareció en el instante preciso.
Su puño impactó violentamente contra el atacante, desviando el golpe y lanzándolo contra el suelo del vagón. El sujeto cayó de espaldas y quedó completamente inmóvil.
Fénix retrocedió un paso y observó al hombre.
Darem mantuvo a Spin Doctor preparado.
César se acercó lentamente.
—¿Está...?
El sujeto no se movía.
Fénix lo observó durante unos segundos.
—Parece que sí.
Chris soltó el aire que había estado conteniendo.
—¿Eso fue todo?
Darem bajó ligeramente la guardia.
—Supongo que sí.
Por un instante, todos pensaron que habían terminado.
Habían encontrado al usuario.
Lo habían derrotado.
Y el problema estaba resuelto.
Pero entonces algo apareció detrás del cuerpo.
Una figura oscura surgió lentamente del aire.
Fénix abrió los ojos.
—¡Cuidado!
El Engendro se lanzó hacia ellos.
Su objetivo era claro: Fénix y Darem.
Si lograba golpearlos, probablemente los arrastraría nuevamente a una ilusión.
Fénix intentó reaccionar, pero el ataque ya estaba demasiado cerca.
Darem hizo aparecer a Spin Doctor.
Sin embargo, antes de que cualquiera de los dos pudiera responder, varias burbujas atravesaron el espacio a toda velocidad.
Impactaron directamente contra el Engendro.
La criatura se tambaleó.
César había disparado.
—¡Ahora!
Las burbujas golpearon nuevamente al Engendro, obligándolo a retroceder. Detrás de unas enormes cajas metálicas, el verdadero usuario perdió el equilibrio.
—¡Maldición!
El hombre salió de su escondite y cayó pesadamente al suelo.
Esta vez no volvió a levantarse.
El Engendro desapareció junto con él.
Durante unos segundos nadie dijo una palabra.
Fénix miró al sujeto inconsciente.
Después miró a César.
—Buen disparo.
César sonrió ligeramente.
—De nada.
Darem soltó el aire y dejó desaparecer a Spin Doctor.
—Por poco.
Fénix asintió.
—Sí. Por muy poco.
Si aquel engendro hubiera conseguido golpearlos, probablemente habrían terminado atrapados dentro de otra ilusión. Y después de lo que Fénix acababa de experimentar en Enid Corp, ninguno tenía la menor intención de descubrir qué habría ocurrido si los cinco hubieran quedado atrapados al mismo tiempo.
Enid se acercó al cuerpo del hombre y lo observó con cautela.
—¿Ya terminó?
Fénix permaneció mirando el lugar donde el Engendro había desaparecido.
—Eso espero.
El tren continuó avanzando por el desierto como si nada hubiera ocurrido.
Por primera vez desde que habían subido, el grupo pudo respirar tranquilo.
Habían encontrado al usuario del Engendro.
Y, por poco, habían evitado quedar atrapados en una segunda ilusión.
Fénix permaneció unos segundos en silencio, observando los dos cuerpos tendidos sobre el suelo del vagón de carga. La adrenalina comenzaba a desaparecer y, con ella, aquella sensación de victoria que apenas había alcanzado a instalarse en el grupo. Había algo en aquellos sujetos que no le resultaba desconocido. No era solamente la forma en que habían utilizado sus Engendros ni la manera en que habían intentado atraparlos; era algo mucho más concreto. Fénix se agachó junto a uno de ellos, revisó rápidamente su ropa y encontró la insignia que confirmaba sus sospechas.
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Editado: 08.10.2026