Hasta que llegue tu Carta

Agradecimientos

Llegar hasta esta última página me provoca una mezcla extraña de felicidad y nostalgia.

Porque escribir una historia no es solamente llenar páginas con palabras. Es crear personas que, aunque nunca hayan existido fuera de nuestra imaginación, terminan sintiéndose reales. Es reírse mientras escribes una escena, emocionarte con un diálogo, sufrir cuando los personajes sufren y, cuando finalmente llega el final, sentir que estás despidiendo a alguien que te acompañó durante mucho tiempo.

Y eso es exactamente lo que me pasó con Marla y Noah.

Gracias a todas las personas que llegaron hasta aquí y decidieron quedarse.

Gracias a quienes leyeron un capítulo antes de dormir, a quienes esperaron el siguiente, a quienes dejaron un comentario, una reacción o simplemente continuaron leyendo en silencio. Tal vez para ustedes haya sido solamente un capítulo más, pero para mí cada lectura significó muchísimo.

Gracias también a quienes alguna vez se identificaron con Marla.

Ella tiene una parte de mí, pero también tiene una parte de todas esas personas que alguna vez soñaron con encontrar un amor bonito, sincero y tranquilo. Un amor que no tenga que ser perfecto para ser verdadero.

Y Noah...

Bueno, Noah nació de esa clase de personaje que muchas veces imaginamos cuando soñamos despiertas: alguien que sabe cuidar, escuchar, acompañar y elegir a la misma persona incluso cuando pasan los años.

Escribí esta historia porque me gusta creer que todavía existen historias bonitas.

Historias que comienzan de una manera inesperada.

Historias que sobreviven a los momentos difíciles.

Historias que no necesitan terminar cuando los protagonistas se casan, porque el amor también está en lo que viene después.

Esta historia me recordó algo mientras la escribía:

No siempre necesitamos saber cómo terminará nuestra historia. A veces basta con tener el valor de seguir escribiéndola.

Gracias por permitirme compartir la mía.

Gracias por entrar en este pequeño mundo que construí con imaginación, sentimientos, sueños y muchas horas frente a una pantalla.

Gracias por conocer a Marla y Noah.

Gracias por reír con ellos.

Gracias por emocionarse con ellos.

Gracias por acompañarlos hasta el altar.

Y, sobre todo, gracias por llegar hasta esta última página.

Quizás esta historia terminó.

Pero los sueños que la hicieron nacer siguen conmigo.

Y mientras existan sueños, siempre habrá otra historia esperando ser escrita.

Con muchísimo cariño,

Marla Montero 🤍

Autora




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