El silencio de los Olvidados 2 los hijos del hielo

La Biblioteca de los Ecos

Capítulo 34:
La imagen de la antigua ciudad desapareció.
El silencio volvió a dominar las ruinas del Santuario de las Llamas.
Eira observó al Gran Maestre y luego al Rey de la Noche Blanca. Dos hombres. Dos enemigos. Dos versiones de la misma historia.
—¿Por qué debería creerle a alguno de los dos? —preguntó con firmeza.
El Rey dejó escapar una leve sonrisa.
—No deberías.
El Gran Maestre asintió lentamente.
—En eso, por primera vez en siglos... estamos de acuerdo.
Kael frunció el ceño.
—Entonces, ¿cómo descubrimos la verdad?
Darian, que había permanecido en silencio, dio un paso al frente.
Su voz sonó más grave que nunca.
—Existe un lugar.
Todos lo miraron.
—Creí que había sido destruido durante la Guerra de las Cuatro Estaciones... pero si el Santuario sobrevivió, quizá ella también.
Liora preguntó:
—¿Ella?
—La Biblioteca de los Ecos.
El nombre pareció despertar algo en el Rey.
Incluso el Gran Maestre desvió la mirada.
—No... —murmuró el anciano—. Ese lugar debe permanecer cerrado.
Darian negó con la cabeza.
—Ya no podemos ocultar la verdad.
Eira sintió curiosidad.
—¿Qué tiene de especial esa biblioteca?
El viejo respiró profundamente.
—No guarda libros.
Todos quedaron confundidos.
—Entonces... ¿qué guarda? —preguntó Kael.
Darian levantó la vista hacia el cielo gris.
—Recuerdos.
Un escalofrío recorrió al grupo.
—Los recuerdos verdaderos.
No los escritos por vencedores.
No las leyendas.
No las versiones deformadas por el tiempo.
La Biblioteca de los Ecos conserva los recuerdos tal como ocurrieron.
Eira sintió que el corazón le latía con fuerza.
—Entonces allí encontraremos la verdad.
Pero el Gran Maestre negó con tristeza.
—Si todavía existe...
...también existe su guardián.
Kael apoyó la mano sobre la espada.
—¿Quién es?
El Rey respondió con una voz casi solemne.
—No es un quién.
Es un qué.
En ese instante, el suelo volvió a temblar.
Una campana antigua resonó a lo lejos.
Una sola vez.
Después otra.
Y una tercera.
Darian palideció.
—No...
Liora sintió cómo el aire se volvía más frío.
—¿Qué sucede?
El anciano apenas pudo responder.
—Las Campanas del Olvido...
Han despertado.
El Rey levantó lentamente la mirada hacia las montañas.
Por primera vez, su calma desapareció.
—Llegamos demasiado tarde.
Entonces, en el horizonte, una torre gigantesca emergió entre la niebla.
Era tan alta que atravesaba las nubes.
Su parte superior estaba rodeada por miles de fragmentos de cristal flotando en el aire.
Y desde su interior...
...una luz azul comenzó a extenderse por todo el cielo.
Eira sintió un dolor agudo en el pecho.
El símbolo del Equilibrio brilló con fuerza.
Una voz desconocida susurró dentro de su mente:
"Si buscas la verdad... prepárate para olvidar quién eres."




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