El silencio de los Olvidados 2 los hijos del hielo

La Verdad Fragmentada

Capítulo 59:
La grieta de la cadena dejó de crecer.
Pero el silencio que quedó en la plaza era mucho más inquietante.
El Primer Guardián levantó una mano.
—Vengan.
Los condujo hacia el interior de la torre.
Mientras ascendían por la escalera de cristal, el grupo contempló antiguos murales grabados en las paredes.
En uno de ellos aparecía el Fundador rodeado por cuatro enormes árboles.
En otro, cinco Guardianes levantaban sus espadas hacia el cielo.
Y en el último...
El mural estaba roto.
Como si alguien hubiera querido borrar esa parte de la historia.
Liora pasó la mano sobre las grietas.
—¿Quién destruyó esto?
El Guardián respondió sin detenerse.
—El miedo.
Llegaron a una inmensa sala circular.
En el centro había una mesa de cristal.
Sobre ella descansaban cuatro pequeñas esferas.
Cada una brillaba con un color distinto.
Blanco.
Verde.
Dorado.
Azul.
Pero había un espacio vacío.
Como si hubiera existido una quinta esfera.
Eira la señaló.
—Falta una.
El Guardián permaneció unos segundos en silencio.
—Sí.
Y ojalá nunca vuelva a ocupar su lugar.
Kael frunció el ceño.
—No lo entiendo.
Pensábamos que existían cuatro estaciones.
Cuatro fragmentos de la verdad.
El Guardián asintió lentamente.
—Así era...
Antes.
Todos guardaron silencio.
Entonces continuó:
—Cuando el Fundador creó el Equilibrio, la verdad era una sola.
Pero comprendió que ningún ser debía poseerla por completo.
Por eso la dividió entre las cuatro estaciones.
Invierno.
Primavera.
Verano.
Otoño.
Darian observó las esferas.
—Entonces... ¿qué representa el quinto espacio?
El rostro del Guardián se ensombreció.
—Representa aquello que jamás debió existir.
El silencio volvió a caer sobre la sala.
El Rey de la Noche Blanca bajó lentamente la cabeza.
Como si conociera la respuesta.
El Guardián habló con una voz grave.
—Cuando los hombres comenzaron a desear más poder...
Intentaron crear una quinta verdad.
No nacida del Equilibrio...
Sino del orgullo.
Liora sintió un escalofrío.
—¿Lo consiguieron?
El Guardián cerró los ojos.
—Sí.
Y ese fue el nacimiento de la Oscuridad Primordial.
Las cuatro esferas comenzaron a girar lentamente.
Sobre la mesa apareció una imagen hecha de luz.
Una antigua ciudad.
Más grande que cualquier reino conocido.
En sus calles había vida.
Alegría.
Esperanza.
Eira reconoció de inmediato sus murallas.
—¿Es... Valkaria?
El Guardián negó.
—No.
Esta era la ciudad...
Antes de llamarse Valkaria.
Todos quedaron inmóviles.
Kael apenas pudo susurrar:
—Entonces...
¿Valkaria no nació maldita?
El Guardián respondió con tristeza.
—No.
Fue el reino más brillante que el mundo conoció.
Y precisamente por eso...
Su caída fue tan terrible.
La imagen cambió.
Las torres comenzaron a oscurecerse.
Una sombra se extendió por las calles.
Las campanas dejaron de sonar.
Y las puertas de la ciudad se cerraron.
El Guardián apretó los puños.
—Ese día...
No fue la oscuridad quien venció.
Fue la ambición.
Eira observó la imagen sin apartar la vista.
Todo lo que creía saber sobre Valkaria empezaba a cambiar.
Entonces hizo la pregunta que todos tenían en mente.
—¿Quién creó la quinta verdad?
El Guardián no respondió de inmediato.
Sus ojos se dirigieron lentamente hacia el mural destruido.
Y con una voz apenas audible dijo:
—Un Guardián...
Que creyó que podía mejorar la obra del Fundador.
En ese instante...
Las cuatro esferas dejaron de girar.
Y una voz desconocida resonó en toda la torre.
"Sigues contando la historia... como si tú no hubieras estado allí."
El Primer Guardián palideció.
Reconocía aquella voz.
Una voz que no escuchaba desde hacía mil años.
Las cadenas de sus brazos comenzaron a vibrar.
Y la sonrisa desapareció de su rostro.
—No puede ser...
Susurró.
—Todavía no...




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